macrobotellón

Decenas de miles de personas han participado la madrugada de este sábado en un segundo botellón multitudinario en la plaza de Espanya y la avenida de Maria Cristina de Barcelona coincidiendo con las fiestas de La Mercè que ha derivado en graves altercados: peleas con heridos, heridos por arma blanca, lanzamiento de botellas a la policía, cristales de la fachada rotos y destrozos en el Palacio de Congresos de la Fira (que durante meses ha sido centro de vacunación contra el coronavirus), y árboles y coches y motos quemados. Durante los altercados también se han destrozado dos tiendas.

Si el primer día el botellón reunió a 15.000 personas, esta noche la fiesta se extendió con más de 40.000 personas, muchas en torno a los 20 años, por toda la avenida Maria Cristina e incluso la de Rius i Taulet. Entre Guardia Urbana y Mossos d’Esquadra detuvieron a 22 personas y los servicios sanitarios atendieron a 34 heridos, 14 de ellos por cortes con cristales o arma blanca. Los incidentes ocurren durante el puente festivo en la ciudad y cuando, salvo la decena de discotecas que tienen terraza, el ocio nocturno sigue, de facto, cerrado.PUBLICIDAD 

En vistas a una tercera noche de fiesta, en la tarde de este sábado Mossos y Urbana han informado de un refuerzo del dispositivo con “controles de saturación, filtros y cierres en la zona”. Los cuerpos policiales han situado el inicio de los incidentes de la pasada madrugada “cuando un grupo de personas violentas habrían atacado a efectivos de la Guardia Urbana mientras asistían a la víctima de una agresión”.

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A mediodía, la alcaldesa Ada Colau ha tachado de “inaceptable” lo ocurrido: “Lo que ha pasado es inaceptable, no tiene nada que ver con las fiestas de La Mercè. Se han traspasado líneas rojas y lo que vimos que era un problema de incivismo y ocupación intensiva de la vía pública la primera noche se ha convertido en una cuestión de orden público, delincuencia y vandalismo”. La alcaldesa ha agradecido el trabajo coordinado de Guardia Urbana y Mossos de Esquadra: “Es muy difícil intervenir con 40.000 personas”, ha dicho y ha pedido al consejero de Interior, Joan Ignasi Elena, a diseñar un nuevo dispositivo policial “especial, reforzado, enfocado al orden público y con carácter preventivo”.

El teniente de alcalde de Seguridad, Albert Batlle, ha condenado unos hechos que ha calificado de “muy graves” y un “salto cualitativo” respecto a los botellones que la ciudad ha registrado durante el verano, donde apenas ha habido incidentes. Jordi Martí, teniente de alcalde de Cultura, ha desvinculado los incidentes del programa oficial de espectáculos y conciertos de la fiesta, actos que terminaron a las 00.30. Mientras, Fira de Barcelona ha informado que ya trabajan para reparar los desperfectos.

“Una cosa es prevenir y otra evitar”, ha defendido Batlle sobre un dispositivo policial sin precedentes que tal y como estaba orientado, ha fracasado: durante la semana los responsables municipales explicaron que se orientaría a atajar los botellones antes de que se convirtieran en multitudinarios. “Hemos pasado de situaciones de ocupación intensiva del espacio público y un problema muy grave de orden público”, ha resumido el responsable político de la seguridad en la ciudad. Con el mismo argumento ha respondido la alcaldesa sobre el dispositivo que había previsto y lo ocurrido.

Batlle ha relatado que los incidentes más graves han comenzado después de la asistencia del Servicio de Emergencias Médicas (SEM) a una persona que fue apuñalada en la confluencia entre las avenidas de Maria Cristina y Rius i Taulet. “Intervienen profesionales del SEM protegidos por la Guardia Urbana y se produce un ataque directo a la acción de apoyo sanitario, atacan a los agentes, con lanzamiento de botellas, destrozan dos vehículos policiales y acaba con los destrozos en el Palacio de Congresos”, ha relatado. Las escenas de vandalismo y peleas comenzaron pasada la medianoche, y la situación se fue tensionando y complicando, hasta descontrolarse, a medida que avanzaba la madrugada. Sobre la posible existencia de una agresión sexual, Batlle ha precisado que no tienen confirmación.

Coches quemados, ante el Palacio de Congresos de la Fira, durante el segundo macrobotellón por La Mercè.
Coches quemados, ante el Palacio de Congresos de la Fira, durante el segundo macrobotellón por La Mercè.

La Guardia Urbana estableció un perímetro alrededor de la plaza de Espanya aproximadamente a medianoche impidiendo que las idas y venidas de la gente que participaba en la fiesta cortara el tráfico y también que se concentraran en el centro de la plaza. Sin embargo, los participantes, muchos más que la noche anterior, se desplazaron hacia la avenida de María Cristina, además de a las calles cercanas. Hacia las 3 de la madrugada la policía levantó el perímetro, lo que permitió que volvieran a atravesar la carretera. A esa hora también comenzaron las peleas. En una de ellas, un joven fue atendido al ser golpeado con una botella.

Cristales rotos en la fachada del Palacio de Congresos la segunda noche de botellón durante La Mercè.
Cristales rotos en la fachada del Palacio de Congresos la segunda noche de botellón durante La Mercè.

La plaza de Espanya, con todo, no fue el único lugar de botellón en la ciudad. También, y por segunda noche, centenares de personas se concentraron frente a la plaza del Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA). “Hemos estado dos años en casa. Cuando vemos los botellones en televisión siempre nos escandalizamos, pero la gente sigue saliendo, no nos abren las discotecas. Si me dejaran pagar mi entrada y mi test de antígenos lo haría. Esto es un desmadre, lo reconozco”, explicaba una joven de 25 años, que no quiso dar su nombre, sentada junto al Macba. En un comunicado de la Federación Catalana de Locales de Ocio Nocturno (Fecanol) lamentó esta semana que sin volver al horario normal, “no se podrán combatir los graves problemas de altercados públicos que se están dando, especialmente, en Cataluña”.

“Hay fenómenos que hasta que no recuperemos la normalidad son difíciles de impedir”, afirmó este viernes el teniente de alcalde de Cultura, Jordi Martí, que dio por hecho que se repetirán durante las fiestas. El edil señaló que la concentración de la primera noche “no tuvo vinculación directa con la programación de La Mercè. Es un fenómeno con gente joven que lleva dos años sin disfrutar de la fiesta y hay necesidad de salir, a medida que recuperemos la normalidad irá diluyéndose, hay que vincularlo a estos años tan difíciles que han afectado a la gente joven”.