desahucio de Vía Laietana

La Jefatura Superior de Policía de Vía Layetana en Barcelona vuelve a estar en el centro de la política española y catalana. El edificio, de máximo simbolismo y epicentro de las violentas manifestaciones independentistas tras la sentencia del «procés», regresa a escena tras la exigencia de Esquerra y de Podemos de que se cierre ya para convertirlo en un centro de memoria histórica y denuncia del franquismo, mientras la portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, evitó ayer pronunciarse sobre estas peticiones, dando alas a la posibilidad de un traslado de los agentes.

Ambas formaciones han rescatado esta polémica después de que el secretario de Estado de Seguridad, Rafael Pérez Ruiz, alabara esa comisaría y dijera que «ha sido y es un símbolo de servicio público desde la que varias generaciones de policías han contribuido y continúan contribuyendo a fortalecer la democracia». Rodríguez matizó ayer estas palabras al asegurar que el «número dos» del Ministerio de Interior quiso simplemente poner en valor al cuerpo policial y reconoció que ese edificio «fue un lugar de represión y de tortura».

Lo cierto es que este edificio lleva años siendo una petición del independentismo y de Podemos porque durante la dictadura franquista fue la sede de la Brigada Político-Social, que dirigía la persecución a los disidentes. Los socialistas también se han sumado a esta línea en los últimos años ya que respaldaron en 2019 en el Congreso una proposición no de ley de ERC para trasladar a la Policía Nacional a otra ubicación.

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Y la presión aumentó ayer desde la Generalitat con el anuncio de Pere Aragonès de aprobar próximamente una Ley integral de memoria democrática que culmine con el cierre de la comisaría, que considera que «no es un símbolo democrático». «Si alguien lo considera un símbolo democrático demuestra cuál es su definición de democracia», avisó, en un dardo dirigido precisamente contra el Gobierno.

Por ahora, también es cierto que el cierre de la comisaría está lejos de concretarse porque, según ha podido saber este diario, el Gobierno ha aprobado un «macropresupuesto» para remodelar el interior del edicio, con cambios en la iluminación y la climatización, una señal de que parece que Moncloa no contempla un traslado inmediato.

En cualquier caso, en Esquerra descartan que el cierre de la comisaría vaya a ser determinante para dar su plácet a los Presupuestos Generales del Estado. Los republicanos quieren primero ver los números porque todavía no los conocen con detalle (el proyecto se podría dar a conocer a mediados de octubre) y tampoco han empezado los contactos oficiales. En este sentido, en ERC quieren proyectarse como una formación «útil» para la ciudadanía y rehúyen el rechazo por sistema (como hace JxCat o la CUP) de toda iniciativa del Gobierno, más aún teniendo en cuenta que estos presupuestos pueden regar sustancialmente de dinero las arcas de la Generalitat en un momento en que el Govern quiere empezar ampliar el gasto para, entre otras cosas, revertir los recortes.

La comisaria de Vía Laietana es una cuestión de máxima sensibilidad política en Cataluña porque, a pesar de que el independentismo le endose unas connotaciones «represoras» por la utilidad que tuvo durante el franquismo, ahora también se ha convertido en una suerte de bastión de la resistencia constitucionalista en Cataluña. Es un edificio que alberga un buen puñado de policías y hasta allí desplazan habitualmente los independentistas sus manifestaciones, que acaban desembocando usualmente en ataques.

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