CARMEN MARTÍNEZ CASTRO

Al bipartidismo clásico le sustituyó hace unos años la nueva política. El resultado es que hoy en España tenemos un Gobierno sostenido por los herederos de ETA y los golpistas catalanes que nos lleva de cabeza a una nueva catástrofe económica como la de Zapatero. Pablo Iglesias está en sus tertulias y Albert Rivera en su bufete, pero Sánchez sigue en Moncloa, sacando rendimiento político de la fragmentación y friéndonos a impuestos a todos.

A la nueva política, ya jubilada, le ha salido un digna heredera: la novísima. Se presentó ayer en Valencia, en un alarde de sororidad, con el liderazgo de cinco señoras: Yolanda Díaz, Vicepresidenta del Gobierno; Ada Colau, alcaldesa de Barcelona; Mónica Oltra, Vicepresidenta de la Generalitat de Valencia; Mónica García, médico, madre y residente en la milla de oro de Madrid, y Fátima Hamed Hossain, a la que pido disculpas porque solo sé de ella que es diputada en Ceuta.

Ha explicado la líder del grupo, Yolanda Díaz, que ellas han lanzado su nueva plataforma porque los partidos «aburren a las vacas». No deja de ser una afirmación paradójica en alguien que lleva toda la vida en política sin haber abandonado jamás el carné del Partido Comunista de España. Con él ha participado en Izquierda Unida, en la Alternativa Galega de Esquerda, en la coalición En Marea y en Unidas Podemos. Siempre comunista y siempre inventado marcas nuevas para disimularlo.

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Esta izquierda resulta casi enternecedora en su capacidad para ilusionarse con cada nuevo liderazgo que viene a tapar el fracaso anterior. Frente a la displicencia y la severidad con que la derecha suele tratar a sus líderes, la izquierda los abraza con devoción. Cada uno de ellos les permite mantener la ilusión de que esta vez sí será la buena, de que ahora sí van a cambiar la historia, de que sí será posible. Así hasta el siguiente fiasco. Cambian de cara con entusiasmo para no asumir que su auténtico problema no lo tienen en las caras sino en las políticas. Frente al populismo enrabietado de Iglesias, Yolanda Díaz nos ofrece outfits de señorita bien de Ferrol, pero ambos comparten la misma ideología sectaria, resentida y empobrecedora.

Yolanda y sus colegas oficiaron ayer en Valencia el sepelio de Podemos y su reinvención en la enésima plataforma electoral para camelar a tanto votante desencantado. Pero cada una de estas novísimas ya arrastra su propia carga de promesas frustradas. A Yolanda le esperan los hombres de negro de Bruselas, a Mónica Oltra la investigación del Parlamento Europeo sobre los abusos a menores en centros dependientes de su consejería y Mónica García tiene enfrente ni más ni menos que a Isabel Díaz Ayuso. En cuanto a la alcaldesa de Barcelona, ¡cómo será su gestión para que un culé tan poco sospechoso como Gerard Piqué venga a reconocer en público que siente envidia sana de Madrid!