El Sevilla gana

El duelo ante el Wolfsburgo sólo tenía para los sevillistas una interpretación posible y, no sin la tensión de este tipo de ‘finales’, el equipo de Julen Lopetegui supo asimilarla con garra, trabajo y un excelente nivel de competitividad, matiz obligado en la competición más difícil del mundo. Se trataba de una cuestión de supervivencia y el Sevilla FC supo apretar los dientes para terminar festejando. Derrotó al correoso Wolfsburgo (todos lo son en este anfiteatro de estrellas) gracias a un gol capital del efusivo Joan Jordán y otro de Rafa Mir en la última acción del choque. Dos dianas que otorgan a los de Nervión su primera victoria en el torneo y toda la vida en la Champions.

Queda rematar la faena en la última jornada ante el Salzburgo.

Ante el cuadro de bajas, innovó Lopetegui. El vasco sorprendió en la puesta en escena con una formación sin nueve puro. Dejó en el banquillo a su único delantero centro sano, Rafa Mir, y apostó en esta ocasión por un tridente ofensivo móvil, con Papu Gómez, Ocampos y Munir. También regresaron al once titular elementos de jerarquía como Acuña e Ivan Rakitic.

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El Sevilla tuvo una salida decidida, tratando de intimidar a su rival, y fue precisamente el Papu el primero en merodear el gol tras una excelente acción ensayada de los locales. El argentino comenzó con muchas ganas, haciendo daño por su perfil izquierdo a la zaga germana. En un córner provocado por él y botado con maestría por Acuña, Koundé estuvo a punto de inaugurar el marcador de un testarazo. El meta Pervan, sustituto del titularísimo Casteels, que se quedó en Alemania por coronavirus, se encontró la pelota evitando el tanto sevillista.

Pero el gol era cuestión de tiempo. La necesidad del Sevilla FC lo convertía en puñal, con sus centrocampistas pisando área y los laterales muy profundos. Doce minutos tardó el conjunto de Lopetegui es descorchar la botella. Rakitic dibujó un preciso centro desde el carril del ‘8’ y Jordán convirtió de cabeza el 1-0 lanzándose en plancha con toda su alma. ¡Cómo lo gritó el Sánchez-Pizjuán! Golazo en un momento clave. Dosis de esperanza contra los nervios la noche de Champions. El primer paso estaba dado.

El equilibrista blanquirrojo ya tenía colocada su red de seguridad. Tocaba digerir el intento de reacción de los alemanes con sensatez y algo de cloroformo tras la salida en tromba de los nervionenses. Bajo esa premisa y visiblemente con menos urgencias, el Sevilla FC siguió manteniendo cierta iniciativa, si bien el plan casi se le va al traste por una rápida contra del Wolfsburgo que culminó Lukas Nmecha con un latigazo desde la frontal. Ahí apareció ‘San Bono’ para volar y desviar con la ayuda del travesaño una bola que se iba dentro. Milagro del marroquí en la llegada inesperada.

El equipo de Kohfeldt fue rebelándose, encontrando algún que otro hueco para desarmar la medular sevillista. Ello provocó que en el último tramo de la primera mitad, el cuadro de Lopetegui perdiera claridad y transitara a trompicones. Hubo algún minuto de incertidumbre, aunque sin excesivos agobios. El descanso decretado por el turco Cüneyt Çakir venía de perlas.

Arriba, Ocampos y el Papu estaban activos, pero Munir se encontraba desasistido en la posición de ‘9’. Llegaba más el Sevilla FC con Rakitic, con Jordán y hasta con Acuña que con sus hombres específicos de ataque. Lopetegui no tocó un varal en la reanudación. En los primeros compases de la segunda parte, como era de esperar, el Wolfsburgo presionó de lo lindo en busca de la igualada. Lógico. Ahora se veía en el foso del grupo. El Sevilla FC se mantuvo firme hasta conseguir responder con un par de zarpazos. Primero Ocampos (Roussillon le sacó el balón sobre la línea) y luego el Papu desde fuera del área opositaron para ejecutar la sentencia.

La renta era cortísima y había que encontrar el segundo gol como fuera. Fue entonces cuando el Sevilla FC volvió a meter la sexta. Montiel, en una incorporación eléctrica, encañonó a Pervan dentro del área y sólo la pericia del cancerbero del Wolfsburgo impidió el 2-0. Notable partido de los laterales sevillistas en un partido de tremenda exigencia. El final del choque tornó en fiesta brutal en el Sánchez-Pizjuán. Ya en el descuento, en la última jugada del partido, Rafa Mir, a pase del incansable Ocampos, elevó el 2-0 al marcador desatando la locura entre una hinchada que lo celebró por todo lo alto con sus jugadores. Queda el último paso ante el Salzburgo. El Sevilla FC quiere más Champions.

El Sevilla gana