Podemos y el Perú

El polémico presidente de Perú, Pedro Castillo, ha superado por sólo seis votos la petición de iniciar el proceso de vacancia presidencial (una especie de moción de censura) que había promovido buena parte de la oposición. Se trata de una victoria que, pese a lo ajustado del resultado, probablemente refuerce a Castillo, asediado no sólo por la oposición y por su propia incompetencia gestora, sino también por el partido que lo coronó presidente, Perú Libre, tras haberse distanciado de los planteamientos más radicales promovidos por esta organización y por su líder Vladimir Cerrón.

Desde la perspectiva española, lo más llamativo del caso ha sido la posición que ha adoptado Unidas Podemos frente al riesgo de que su aliado peruano fuera desalojado de la presidencia. Gerardo Pisarello, de En Comú Podem y primer secretario de la mesa del Congreso, presentó una proposición no de ley para instar al Parlamento a «emprender todas las acciones políticas y diplomáticas a su alcance para apoyar la institucionalidad democrática en Perú, y promover públicamente el respeto a la voluntad expresada democráticamente en las urnas», por cuanto considera que la vacancia presidencial «atenta la estabilidad política y social del país» y «merma el poder popular surgido de las urnas en las últimas elecciones presidenciales». El propio Monedero se hizo eco de esta proposición no de ley afirmando que «las derechas están acudiendo al golpismo allí donde pierden las elecciones». Es decir que, para Unidas Podemos, el proceso de vacancia presidencial equivale a dar un golpe de estado pese a tratarse de un procedimiento perfectamente reglado en la constitución y al que es posible recurrir si se considera que concurren las causas para inhabilitar al presidente. Con todo, la posición de Unidas Podemos podría tener cierta lógica si por sistema se opusieran a las vacancias presidenciales: que algo esté recogido en la constitución peruana no equivale necesariamente a que deba ser del agrado de Unidas Podemos.

Sucede que, entre 2017 y 2020, en Perú se iniciaron cuatro procesos de vacancia presidencial (dos contra Pedro Pablo Kuczynski y dos contra Martín Vizcarra) y nadie de Unidas Podemos protestó contra ninguno de ellos tildándolos de «golpismo». ¿Por qué? Pues porque eran procesos contra «la derecha» iniciados desde la izquierda. Ahí no estábamos ante un golpe de estado, sino ante el poder popular desalojando a las oligarquías. Hipócritas.

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