libros en catalán

El propietario de Mediapro, Jaume Roures, y su socio Tatxo Benet, han adquirido la editorial Navona, que entró en concurso de acreedores y arrastra una deuda de 2,5 millones de euros. Aunque no ha trascendido el coste de la transacción, los agentes culturales creen que esta operación puede sacudir el actual sistema editorial catalán, donde Ediciones 62, de Planeta, goza de una posición privilegiada. 

Las fuentes consultadas por THE OBJECTIVE explican que los detalles del acuerdo se darán a conocer después de Navidad, pero todo apunta a que Roures y Benet van a prescindir del anterior propietario, Pere Sureda. Será el editor Ernest Folch, exdirector del diario Sport, quien llevará las riendas de la nueva Navona. 

Sureda, como anterior propietario, trató de mantener su sello al margen de los vientos políticos del momento y no entró nunca a formar parte de la Asociación de Editores en Lengua Catalana, una entidad que recibe el apoyo institucional de la Generalitat por su labor de normalización lingüística. El anterior propietario de Navona se limitó a entrar en el Gremio de Editores de Cataluña, organización empresarial más transversal que actúa como representación del colectivo editorial.

Publicidad

Desde el sector no tienen dudas de que el nombramiento de Ernest Folch como director editorial es una clara apuesta para que Navona entre a ser una pieza más del engranaje nacionalista y que adopte un compromiso mayor «en clave de país». Folch fue presidente de la Asociación de Editores en Lengua Catalana y ha trabajado para las principales editoriales en lengua catalana. 

Además, el socio de Roures, Tatxo Benet, ya adquirió la librería Ona, cuyo catálogo está compuesto únicamente de libros de escritores catalanes o de obras traducidas al catalán y que tienen una orientación marcadamente independentista. Sin embargo, desde Mediapro no han entrado a valorar los negocios personales de sus dos socios.

Libros del procés, a la baja

Roures y Benet mantendrán la publicación en catalán y castellano del fundador de Navona. Su objetivo es competir con Planeta, que también ofrece obras en ambas lenguas, o Penguin Random House, que recientemente adquirió los sellos en lengua catalana de La Magrana y La Campana. La absorción de Planeta de Ediciones 62 lo convirtió en la editorial que más vende en lengua catalana. Esta casa editorial nació con la obra cumbre de Joan Fuster, Nosaltres, els Valencians, y se convirtió en las más importante del panorama editorial local.

La nueva Navona quiere mirar de tú a tú a los tres gigantes del sector -Planeta, Random House y Enciclopedia- y postularse como contrapoder de la casa editorial fundada por José Manuel Lara con una apuesta más explícita a favor de vincular la lengua catalana con el soberanismo político. 

No obstante, el punto muerto en el que se encuentra el plan rupturista del Govern, ha afectado también al sector editorial. La profusión de libros sobre el procés que se produjo de 2010 a 2017 ha ido a la baja. El cansancio que arrastra el movimiento independentista se observa también en este ámbito, donde ya no interesa producir obra sobre esta temática. 

En este sentido, Navona apostará por la ficción con novelas internacionales y con la no ficción a través de biografías y ensayos. Entre los primeros títulos que se publicarán está la poesía completa de Sylvia Plath en castellano, cuatro novelas de José Saramago en catalán y un lanzamiento en ambas lenguas de la novela ‘La librera de París’, de Kerri Maher, sobre la vida de Sylvia Beach, librera de Shakespeare & Co. 

Estos títulos en el catálogo, así como otros potenciales éxitos de ventas,pueden compensar que Roures y Benet apuesten por otros autores catalanes más modestos pero alineados con su posición ideológica y, de este modo, reforzar un círculo de autores que son promovidos en la televisión pública por cuestiones de índole político independientemente de la calidad literaria. 

El catalán, un negocio

Una parte importante del sector del editorial catalán nunca ha llevado muy bien que el grupo Planeta sea la principal vía de supervivencia del catalán en este ámbito. En especial, después de que el grupo decidiera mover su sede fuera de Cataluña en 2017, en pleno desafío independentista. 

En la misma línea, la salud del catalán en el mundo editorial viene muy marcada por la venta de los libros de texto para las escuelas. Un subsector dominado por Santillana, del grupo Prisa, y que tienen un valor de más de 1.500 millones en el mercado. Aunque la lengua castellana sigue copando alrededor del 54% de las ventas en Cataluña, Planeta y Santillana son dos de los actores más importantes para que el catalán goce de una gran presencia en la oferta editorial. 

Además, las editoriales exclusivamente en catalán, como ARA Llibres o Grup 9 Editors, así como la galaxia de grupos pequeños que publican en catalán, no pueden competir con los gigantes como Random House o Planeta. En estos casos, es mediante las subvenciones directas o la adquisición de obras para la red de bibliotecas públicas de la Generalitat o de entes como las diputaciones que pueden subsistir sin dificultades. 

La irrupción de Navona en el tablero, con el todopoderoso Roures como socio capitalista, puede contribuir a cambiar los equilibrios. Incluso si no consiguen su objetivo de amenazar la hegemonía de algunos de estos sellos, no hay duda de que en el nicho de la producción en catalán -ya sea contenido audiovisual o editorial- el jefe de Mediapro ha visto un filón de negocio.