Podemos

Este es el mejor gobierno posible, pero no el mejor que podemos imaginar». Con estas palabras se dirigió Ione Belarra, la nueva secretaria general de Podemos, a los militantes del partido morado después de la última reunión de la ejecutiva. La máxima dirigente admitió que algunas aportaciones de Podemospueden ser interpretadas como «parches», pero abrió la puerta a una posición más dura de cara al próximo año. En eso se ratifican las fuentes consultadas por THE OBJECTIVE, a la vez que algunos recuerdan que durante la negociación de la reforma laboral el partido ha preferido mantener un perfil bajo, pero que todo cambiará en el nuevo curso.  

Podemos ha elegido apostar por la «responsabilidad» hasta la aprobación de la reforma laboral. La dirección morada ha lanzado la orden de evitar conflictos públicos con el presidente del Gobierno porque da la prioridad a la reforma laboral. Esta estrategia se ha podido apreciar tras la decisión de Sánchez de imponer la mascarilla en exteriores. Una posición que los morados no compartían, y sobre suya responsabilidad señalan a la Moncloa, como desveló este diario, pero que no han impugnado de manera directa en sus foros públicos. 

El malestar sobre la mascarilla, y también sobre las medidas para paliar el precio de la luz, la política de viviendas y hasta los retrasos sobre la aplicación de la Ley Trans, están generando un malestar que va in crescendo en Podemos. El entorno del propio Iglesias lanzó algunas advertencias a Sánchez hace un mes, pero recientemente han preferido bajar las espadas. Todo está supeditado a la aprobación de la reforma laboral, donde Yolanda Díaz se juega su primera victoria de lideresa in pectore del espacio de Unidas Podemos, y los morados quieren ponerse la medalla de una medida sin duda de gran calado del Ejecutivo. 

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Sin demasiado optimismo

La cúpula morada mantiene de momento un armisticio tanto con Sánchez como con Yolanda Díaz, a la espera de que la ministra gallega se decida y explique cuál es su fórmula de nuevo “proyecto” o Frente Amplio. Mientras tanto, los de Irene Montero están aprovechando la situación para intentar reforzar algunas alianzas territoriales (de ahí los viajes de Lilith Verstrynge en algunas regiones) y evitar que excargos y referentes del pablismo se lancen entre los brazos de Díaz. Aunque varias fuentes sostienen que en el llamado círculo de Galapagar no reina el optimismo

La clave para Podemos atañe a que después de la aprobación de la reforma laboral será necesario mostrar algo más de músculo. La dirección estudia dar el primer asalto con la prolongación del decreto para reducir la factura de la luz. Dicho decreto caduca en el próximo mes de marzo, que es cuando el Gobierno cree que se ajustará la relación entre oferta y demanda y se vuelva a los precios de antaño. 

Pero Podemos no está dispuesto a esperar el mercado. Quiere actuar cuanto antes y que se vean sus esfuerzos. Máxime porque en Castilla y León se celebrarán unos comicios adelantados muy peligrosos para la formación morada. Belarra e Irene Montero hasta ahora se limitaban a contemplar un adelanto en Andalucía, pero ahora deben gestionar también el de Castilla y León, donde las perspectivas no son buenas. Para los morados es históricamente un territorio difícil desde el punto de vista electoral.  

Extender el decreto de la luz

Antes incluso de que se supiera ese adelanto, Belarra ya había desgranado algo de su estrategia para el nuevo curso: «Las medidas para que los beneficios multimillonarios de las eléctricas se dirijan a reducir la factura de la luz de los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país, que finalizan en marzo, deben continuar mientras persistan los altísimos precios del gas a nivel internacional y por eso vamos a exigir al PSOE que estas medidas, no sólo las fiscales, se prorroguen el tiempo que sea necesario», afirmó la semana pasada. 

Otro capítulo por resolver será la Ley Trans que Sánchez se comprometió a aprobar y que en Podemos interpretaron como la victoria definitiva de Irene Montero sobre Carmen Calvo (que acabó saliendo del Ejecutivo). Ahora, sin embargo, los morados detectan «retrasos» en la aplicación de la normativa. Nadie sabe cuál es el calendario de Sánchez sobre esta medida. Y temen que Sánchez tenga la tentación de dejar para los últimos meses de la legislaturas las reformas más polémicas, con el peligro (típico en todos los gobiernos) de que no se ejecute nada de los prometido

Entre precios de la luz y la ley Trans, pasando por cuestiones como la vivienda y la nueva reforma fiscal, Podemos está decidido en que se oiga su voz en el Ejecutivo. Con la entrada de Joan Subirats, los miembros del Ejecutivo que responden únicamente a la cúpula morada son solo las ministras Belarra y Montero, y en sus manos estará la puesta en marcha de una batalla más firmeen el Ejecutivo para que Sánchez y también Yolanda Díaz reconozcan su peso en el Gobierno.  

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