Francia

Si tuviéramos que resumir en una frase el objetivo de esta presidencia que se extenderá del 1 de enero al 30 de junio, diría que debemos pasar de una Europa de la cooperación dentro de nuestras fronteras, a una Europa poderosa en el mundo, plenamente soberana, libre en sus elecciones y dueña de su destino”.

Con esta declaración, Emmanuel Macron ha marcado el tono de la presidencia francesa de la Unión Europea.

Y en su opinión, para reforzar la soberanía, es necesario reformar el espacio Schengen que garantiza la libre circulación de personas.

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“En primer lugar se debe establecer un sistema de dirección política para Schengen. En segundo, hay que apoyar la creación de un mecanismo para responder a las emergencia en las fronteras en caso de crisis”, añadió Macron.

Un crecimiento más social

En lo que se refiere a la crisis económica provocada por la pandemia, Macron quiere dar un enfoque social a su presidencia.

Ha programado una cumbre para marzo cuyo objetivo es definir un nuevo modelo de crecimiento. Y entre sus prioridades figura que todos los europeos puedan beneficiarse de un salario mínimo.

Otro de sus objetivos es impulsar la industria en los sectores de la alta tecnología, la salud, la defensa y el medio ambiente.

Porque el clima también forma parte de su agenda. París quiere sacar adelante el mecanismo para tasar la huella de carbono de los productos que entran en la Unión Europea.

Algunos críticos señalan que este programa va más allá de los seis meses de la presidencia francesa. Pero puede ser la ocasión para abrir el camino.

“Esta presidencia del Consejo de la Unión es una oportunidad para sembrar ideas de cara a los años venideros, para lanzar orientaciones políticas e intentar remodelar la Europa pospandémica”, afirma Eric Maurice, director de la Fundación Robert Schuman.

Elecciones presidenciales francesas

El semestre francés al frente de la Unión Europea estará inevitablemente marcado por la campaña electoral presidencial francesa a partir de la primavera

Durante el mes de abril, las autoridades francesas estarán muy pendientes de la escena nacional.

Pero sus diplomáticos seguirán trabajando entre los bastidores de Bruselas para tratar de influir en el futuro de la Unión Europea.