reforma laboral

Los cambios en el marco laboral, que no reforma, pactados por la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, con la patronal CEOE y los sindicatos mayoritarios -CCOO y UGT-, pese a vestirse de consenso, no concitaron el apoyo unánime de los empresarios. Cuatro patronales se abstuvieron, en vez de decir que no, para facilitar el acuerdo, como transmiten a THE OBJECTIVEportavoces allí presentes. 

Asaja, bajo el gobierno de Pedro BaratoAnfacCEIM y Foment del Treball, dirigida por Josep Sánchez Llibre, no compartían los términos pactados por el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, con la ministra Díaz. Por un lado, Asaja se ve especialmente perjudicada por el coto a la temporalidad que quiere impulsar la ministra de Trabajo, ya que la naturaleza del sector, la agricultura, dificulta especialmente la asunción de trabajadores fijos sin límites. 

Anfac, que congrega a las empresas de automoción, constituye precisamente un sector mucho más favorable al trabajador de lo que marca el convenio sectorial en horarios, jornadas y condiciones, aunque tienen que ajustarse a unas circunstancias de producción que en ocasiones precisan de un sobreesfuerzo compensado con días libres y prerrogativas difíciles de alcanzar en otro ramo. 

Publicidad

Por parte de Foment y de CEIM lo que más impidió el aval al acuerdo fue el hecho de que no se amparara una flexibilidad razonable a la contratación para adaptarse a las circunstancias de producción. 

Una de las normativas laborales más rígidas del mundo

Ninguna de esas patronales quiere pronunciarse, por favorecer el acuerdo y no ser obstáculo en su consecución, pero –como dice el director de Relaciones Laborales y Asuntos Sociales de Foment del Treball, Javier Ibars–, España tiene una de las normativas laborales más rígidas del mundo, es difícil avanzar en la flexibilidad, hacer prevalecer el contrato fijo-discontinuo. Con muchos más argumentos técnicos y muy fundados, Ibars considera que esta reforma laboral aprobada por Yolanda Díaz para contentar a Bruselas es «contraproducente» para empresarios y trabajadores

Considera Ibars que esta reforma no soluciona el gran problema del mercado de trabajo español: la dualidad, la diferencia de derechos entre los contratados indefinidos y los temporales. Algo en lo que están de acuerdo catedráticos de Derecho del Trabajo consultados por THE OBJECTIVE, que no ven la temporalidad en sí misma como un problema, ya que la reforma de Díaz lo que hace es enmascararla y cambiarla de nombre, sin atajarla.