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Los fiscales del Tribunal Supremo Javier Zaragoza y Consuelo Madrigal, que acusaron de un delito de rebelión a los independentistas catalanes, se presentan como candidatos para ocupar la plaza vacante del fallecido teniente fiscal Juan Ignacio Campos. Zaragoza y Madrigal no cedieron a las presiones del Ejecutivo y se mantuvieron firmes en la acusación contra los condenados por el 1-O. Debido a su independencia y profesionalidad, Dolores Delgado decidió apartarles de los asuntos que afectan al Gobierno cuando tomó el poder de la Fiscalía.

Zaragoza es fiscal de Sala, categoría a la que ascendió hace casi 17 años, número 1 del escalafón, y desde 2017 –después de dirigir la Fiscalía de la Audiencia Nacional– está adscrito como fiscal de Sala a la Fiscalía del Tribunal Supremo, en la Sección Penal, cargo que ocupa en la actualidad.

Con una dilatada trayectoria de 40 años, el fiscal Zaragoza ha dirigido las acusaciones más importantes de narcotráfico de los últimos años (contra el clan de los Charlines o contra narcos como Sito Miñanco o Laureano Oubiña) y está considerado un especialista internacional en esta materia. Entre las múltiples causas en las que representó al Ministerio Fiscal figura la operación Nécora, en la que fueron acusadas 45 personas y, tras su enjuiciamiento, se condenó a 30. Este proceso está considerado como el más importante de la historia judicial española en la lucha contra el narcotráfico organizado.

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Madrigal, candidata a nº 2 de Delgado

La ex fiscal general del Estado Consuelo Madrigal, que también formó parte del grupo de fiscales que no cedieron a las presiones del Gobierno socialista y defendió que hubo rebelión de los independentistas catalanes, también aspira a ocupar la plaza de teniente fiscal del Supremo.

Madrigal cuenta con una experiencia dilatada como fiscal y sus compañeros de carrera destacan su «profesionalidad» «intachable» trayectoria. En 1980 ingresó en la carrera fiscal con el número 3 de su promoción. Como fiscal ha estado destinada en las Fiscalías de Santa Cruz de Tenerife, Palencia y Madrid, así como en la del Tribunal de Cuentas, del Supremo y la Fiscalía General del Estado. En febrero de 2008 fue promovida a la categoría de fiscal de Sala y nombrada fiscal de Sala Coordinadora de Menores. En el año 2015 fue nombrada fiscal general del Estado, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar este cargo.

De talante conservador, durante más de 40 años de servicios no había estado relacionada con ninguna organización profesional hasta hace un mes que se afilió a la Asociación de Fiscales (AF). Considera que «ahora es el momento». Esta asociación ha exigido la dimisión de Delgado porque sus decisiones al frente de la Fiscalía General del Estado han causado «un grave daño al prestigio del Ministerio Fiscal» y su permanencia en el cargo es «incompatible con la imparcialidad y los principios constitucionales que rigen» en la institución.

Decide Delgado

Delgado, con su voto único vinculante en el Consejo Fiscal, será quien finalmente nombré a su número 2, puesto que lo votado por los consejeros no es vinculante. Y estos dos candidatos, pese a contar con un curriculum brillante, no serán los favoritos de la ex ministra socialista.

Según fuentes de la Fiscalía que ven con buenos ojos este movimiento, ambos ayudarían a devolver al Ministerio Público la independencia perdida desde que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, nombró fiscal general del Estado a su ex ministra de Justicia Dolores Delgado.

Los otros candidatos

OKDIARIO ha podido saber que los otros candidatos que aspiran a la plaza de Juan Ignacio Campos son: José Ramón Noreña, María Ángeles Sánchez y José Javier Huete. Este último ascendió hace tan sólo seis años a fiscal de Sala. Sin embargo, es el favorito de Delgado.

La fiscal general nombró a Huete jefe de lo Penal del Tribunal Supremo, un cargo al que se presentó Javier Zaragoza, pero la ex ministra vetó su candidatura. Tal y como adelantó OKDIARIO, Delgado «presionó» a los consejeros de la Unión Progresista de Fiscales para que no apoyaran a Zaragoza, un hecho que negaron desde la asociación aunque, bien es cierto que rechinó en la carrera fiscal, y mucho, que la plaza se asignara a un no asociado.