A golpe de ocurrencias

Úrsula Von der Leyen ha tenido que enviar un video a la Interparlamentaria del PP para aclarar que ella está con Feijóo, y no con el socialismo podemita español, como dicen quienes le reprochan que tome medidas de corte estatalista contra las empresas europeas, en plena sintonía con Sánchez e Iglesias. La ilustre germana no se baja de su contaminante jet privado más que para dictar directivas eco-integristas que de momento solo sirven para agravar la crisis que padecemos en Europa, en parte porque tanto ella como su ex jefa Angela Merkel decidieron entregar Alemania al consumo del gas ruso despreciando fuentes propias como la nuclear o el fracking. Pese a lo cual a doña Úrsula Gertrud ni se le pasa por la cabeza pedir perdón a los alemanes y a Europa, sino que insiste en castigar con medidas agresivas a las compañías energéticas, a las que acusa de tener grandes beneficios, cuando la realidad es que quienes se están enriqueciendo con la inflación maldita son los Estados y la propia UE a través del IVA. Von der Leyen ha tenido que aclarar que ella apoya a Feijóo, y es importante que lo haga, pues piensan algunos que su sospechosa coincidencia con las ocurrencias del social-podemismo español iban más allá incluso del hecho de que, a futuro, va a necesitar el voto de España para seguir en la privilegiada poltrona que ocupa sin pasar por elección democrática alguna.

A Von der Leyen la llaman Ursulina los de Vox por sus raíces democristianas, y en el PP son bastantes los que discrepan de su eco-integrismo sobrevenido en un momento en el que Europa más que nunca necesita un mix energético que no rechace ninguna de las fuentes de generación, como insiste en remarcar cada día el presidente del PP. Tal es el entusiasmo de la dirigente alemana con la agenda rojiverde que se ha visto en la obligación de aclarar que su estrategia de gravar los beneficios extraordinarios de las energéticas no la ha copiado de Sánchez sino del derechista griego Mitsotakis, que está haciendo una gestión sobresaliente en su país. Sea como fuere, lo cierto es que a la presidenta de la Comisión se le reprocha en el PP su respaldo a las recetas del sanchismo, pues además de importar el impuestazo flirtea con el tope del gas, solución ibérica que no ha logrado que baje el precio de la luz: en realidad ha subido en el mercado mayorista, un 8 por ciento por encima de los niveles de mayo y un 53 por ciento más que hace un año. ¿La razón?. Que se ha disparado un 85 por ciento la demanda de gas para producir electricidad.

De modo que el tope del gas se ha quedado en ocurrencia, como el tope al alquiler (el precio medio ha crecido en vez de caer), o la también ocurrencia de la «cesta de Yolanda» para «topar» los precios de los alimentos. En Argentina fijaron un máximo para 1.200 productos y la inflación se fue al paroxismo. En Venezuela se generó desabastecimiento en los supermercados. Ahora al podemismo se le enciende la sesera con la agresión jurídica de «topar las hipotecas», que parece no tendrá recorrido. Aunque vaya usted a saber lo que opina Von der Leyen.

A golpe de ocurrencias

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