reacción del CNI

Ministros y altos cargos del Gobierno más relacionados con materias sensibles y del ámbito de la seguridad han empezado a trasladar internamente el mensaje de que deben «tener cuidado» con el trato que se está dando a los servicios de inteligencia porque «puede volverse en nuestra contra».

El Gobierno está alertado del malestar que su gestión de la crisis del espionajeha generado dentro del Centro. Los funcionarios se sienten maltratados, víctimas de una operación política que les ha colocado en el centro de la diana y que debilita su operatividad y eficacia. Estas advertencias sobre el coste en la operatividad del CNI del cese de Paz Esteban las sostuvo incluso la ministra de Defensa, Margarita Robles, cuando todavía mantenía el pulso a Moncloa para evitar la destitución de la ya exdirectora.

Los trabajadores del centro son agentes no identificados que trabajan en la clandestinidad, con responsabilidades y operaciones entre manos muy delicadas. Aunque al CNI se le imputa el fallo al no detectar las urnas del referéndum ilegal del 1-O de 2017, los gestores políticos de aquella ofensiva independentista subrayan que el CNI fue clave en «la desarticulación de aquel golpe a la unidad nacional».

«La seguridad nacional está en sus manos»

«La seguridad nacional está en sus manos. Y el Gobierno, también. Bastaría con que empezasen a filtrar los motivos por los que se ejecutó el espionaje de los líderes independentistas». Esta reflexión sale del Consejo de Ministros, donde quieren creer que, pese a todo, la sangre no llegará al río porque «los funcionarios del CNI son, ante todo, unos patriotas».

En el CNI tienen conocimiento de cómo se gestionó la comparecencia de Paz Esteban en el Congreso. De hasta qué punto Moncloa y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, controlaron en primera persona el contenido de esa intervención. Sabían lo que Paz Esteban iba a decir y la documentación que iba a ofrecer, por lo que no entienden la sorpresa luego exhibida por Moncloa respecto a que la máxima funcionaria de los espías mencionase dentro de la Comisión el nombre del presidente de la Generalitat, Pere Aragonès.

El relevo de Paz Esteban, persona de confianza de Margarita Robles, se va a encontrar con una plantilla que rezuma resquemor y que siente que el Gobierno ha «mentido» para imputarles unas responsabilidades que no les competen. Quienes tienen que seguir trabajando en materias muy sensibles saben quién es el responsable de controlar los dispositivos de los miembros del Consejo de Ministros, que «no se cumplieron los protocolos», y que «los fallos» que apunta el presidente del Gobierno deben situarse más en el propio Palacio de La Moncloa que en el CNI. «La explicación del Gobierno es totalmente inverosímil. No se sostiene desde el punto de vista técnico y protocolario si las cosas se han hecho bien en Moncloa», mantienen en el Centro Nacional de Inteligencia.

Avisados del «gesto»

Mientras, desde la parte de Podemos, en el entorno de la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, confirman que Sánchez le informó por adelantado de que iba a entregar la cabeza de Paz Esteban a ERC. Y también en Esquerra airean que ellos también fueron avisados de que iban a ser obsequiados con este gesto antes de la irrupción de Oriol Junqueras en «El País», la vía por la que el Gobierno está filtrando su manual de gestión de esta crisis.

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