Banquero-Frito

Curioso que el escandaloso caso de Sam Bankman-Fried (Sam «Banquero-Frito», en traducción literal del apellido), ocupa apenas espacios testimoniales en los medios masivos, en tanto que Trump absorbe titulares de primera con extrema facilidad. Donald Trump, cuyas formas hoscas eran manifiestamente mejorables, está siendo objeto de un linchamiento político con el objetivo evidente de que no vuelva a ser candidato ni presidente de los Estados Unidos de América. Lógico si se tiene en cuenta que no obedecía consignas, iba por libre, se enfrentó a la OMS, criticó a la OTAN y, sobre todo, era un tipo independiente, no clasificable, al que había que eliminar, como reconoció la revista Time jactándose de haber contribuido a su derrota electoral, lo que explica la publicación pormenorizadamente en el artículo «La historia interna de la conspiración». Por eso el «deep state», o sea, eso que en la jerga de determinado espionaje se denomina «el-pantano», movilizó a todos sus peones, desde los mass-media a las big-tech controladas por los grandes fondos, para derrotarle primero y organizar su muerte política después. Algo que ha certificado Elon Musk al reconocer que Twitter, con la mediación del FBI, censuró al republicano pese a que no había motivo para hacerlo. 

La consigna entonces era la de aniquilar a Trump igual que ahora es la de «salvar al soldado Biden». Primero ocultando en la mayoría de medios y redes los negocios millonarios de su hijo Hunter en Ucrania, pese a que un video aterrador lo atestigua, y ahora llevando a las páginas de la basura la relación del escándalo cripto FTX con el Partido Demócrata. Y es que lo de Sam Bankman-Fried es un caso de corrupción de libro, con cientos de miles de inversores estafados a cargo de la segunda empresa de criptomonedas más grande del mundo, valorada en 32.000 millones de dólares y cuyo agujero conocido asciende a no menos de 8 mil millones. El joven «Banquero-Frito», multimillonario a sus 30 años, el segundo mayor inversor en el Partido Demócrata después de Soros, distribuía el dinero de los inversores según su conveniencia, siendo el partido de Biden uno de sus mayores beneficiarios a través de donaciones. Bloomberg ha revelado cuatro reuniones del Sam Bankman-Fried en la Casa Blanca el pasado año con asesores de Biden, la última el 8 de septiembre, dos meses antes de la quiebra. Otras cinco reuniones más de su hermano, el también «Banquero-Frito» Gabriel. Pese a que las autodenominadas «agencias de verificación» lo niegan, el congresista republicano Tom Emmer afirma en una investigación la existencia de un triple entramado que conecta a FTX con Biden y Ucrania, con el siguiente procedimiento: la Casa Blanca, con la aprobación de la mayoría demócrata del Senado, enviaba miles de millones de dólares a Kiev. Parte de ese dinero era empleado por Zelenski para la guerra, pero la parte no usada de manera inmediata se capitalizaba invirtiendo en las criptomonedas de FTX a través de «Aid for Ukraine». Después el «Banquero-Frito» regaba de donaciones con ese dinero a los demócratas, en una suerte de esquema de lavado que permitía desviar los recursos de los contribuyentes americanos a las campañas del partido de Biden. 

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El escándalo es inmenso pero por la razón que sea pocos lo destacan. Aquí el único truhan es Trump.

La sombra alargada del «Banquero-Frito» José Antonio Vera (La Razón) Banquero-Frito

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