Belarra o Roig

Ione Belarra, de 35 años, que no ha dado palo al agua en su vida fuera de la cuchi pandi de Podemos, ha puesto a parir a Juan Roig, de 73, empresario que ha creado un imperio que apoquina cada mes 95.800 nóminas. Ione lo ha tachado de «capitalista despiadado», que se está «llenando los bolsillos» con la crisis por la guerra de Ucrania.

Roig, menos efervescente que la ministra populista, se ha limitado a explicarle que «los empresarios creamos riqueza y bienestar» y a recordarle que «si los que nos tienen que gestionar lo saben hacer, hay riqueza, y si no únicamente habrá enfrentamiento».

Publicidad

Pero explicarle a Ione las bondades del capitalismo es algo así como ponerse a diseccionar la Ética de Spinoza con la Pantoja. El combustible de Podemos consiste en mirar con rencor a los empresarios y en postular una igualación económica a la baja (que los líderes morados jamás se aplican en sus propias vidas, porque al final todo el mundo le mola más el jamón que la nocilla).

Ione, pamplonesa de una buena familia, estudió en un estupendo colegio católico concertado. Luego sus papis le pagaron un graduado en Integración Social y sus estudios de Psicología en Madrid. Acabó el clásico máster en 2014, año en que por fin encuentra el chollo de su vida: Podemos. Fuera de la política, solo ha trabajado brevemente como becaria en Ayuda al Refugiado, en un ministerio dirigido entonces por el PP. Pero con 28 años se convierte en diputada en el Congreso y en enero de 2020, Iglesias Turrión, el gran conseguidor, la coloca de secretaria de Estado al frente de esa entelequia llamada Agenda 2030.

Cuando al vicepresidente más gandul de nuestra democracia le da la pájara y se prejubila, Ione hereda su ministerio y también la secretaría general de Podemos, pues es íntima de otra gran promocionada de Iglesias (su mujer, la aguerrida feminista que ha premiado a los delincuentes sexuales que atacan a las mujeres). La verdad es que el partido morado casi crea más empleos que Apple: el bueno de Nacho Ramos, pareja y padre de los dos hijos de Ione, resulta que también curra en Podemos. Además, fiel al estilo de promoción por vía amatoria que instauró el inolvidable Iglesias Turrión, también ha medrado tras la llegada de su mujer a la cúpula. Conmovedor.

Como política, Ione se distingue por unas ideas más antiguas que un casete de El Fary, por ocurrencias estrambóticas, como los 16 modelos de familia (para llegar a tantas imagino que habrá hasta una que consista en dos gachós y un hámster) y por un latiguillo que no se apea de su boca: llamar «fascista» a todo lo que se mueva a la derecha del PSOE.

El mundo de Roig es un poco más complejo. Licenciado en Empresariales y con un máster del ISE, convirtió la empresa familiar, unas carnicerías transformadas en ultramarinos, en una cadena de supermercados que supone el 25,8 % del mercado español y que ha ganado 680 millones en el último ejercicio. Ha inventado además un modelo original, es un activo filántropo que ayuda a los emprendedores y hasta defiende –¡horror!– la cultura del esfuerzo y el compromiso con el trabajo.

Pregunta fácil: ¿a quién elegiría usted para jugarse los cuartos en un negocio, a Belarra o a Roig? No hace falta responder, es evidente. Pero hemos construido un país donde nos gobiernan apparatchicks sin currículo, a veces auténticos energúmenos políticos, mientras que los mejores permanecen lejos de la gestión pública. A diferencia de lo que ocurre en el mundo anglosajón, aquí la política ha quedado casi siempre en manos de funcionarios, o de trepas de partido, que acabaron ahí porque no tenían un medio de vida mejor.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí