Caerá Margarita Robles

Margarita Robles acompaña a Pedro Sánchez desde los inicios de su investidura. Ella fue una de las garantías que presentó, en aquel entonces, el presidente del Gobierno a todos los españoles. En Robles confluyen la buena reputación y la autoridad que se ha ido ganando, con sus aciertos y errores, a lo largo de años de carrera judicial y política.

Por si quedara alguna duda de su carisma personal, esta semana la ministra de Defensa ha dejado claro que no se amilana, que es capaz de decir alto y claro lo que muchos piensan, pero no se atreven a verbalizar en su partido. Preguntada por el caso Pegasus, Robles pronunció las palabras más sentidas en el Hemiciclo en meses. 

Demostró la ministra su total indignación cuando se vio atacada. Ella, que es la última responsable del CNI, dispone de más información que el resto y se atrevió a lanzar un disparo furibundo al aire, a modo de pregunta: «¿Qué tiene que hacer un Estado cuando alguien vulnera la Constitución, cuando alguien declara la independencia o cuando alguien tiene «relaciones» con dirigentes de un país que está invadiendo Ucrania?» Efectivamente, si se cumple la ley escrupulosamente, tal y como aseguró Robles que ocurre en el CNI, nada habrá que objetar.

Por intervenciones como esa, se ha convertido en la ministra mejor valorada entre todos los miembros de un Gobierno de dos almas, cada dos por tres peleado consigo mismo y con sus socios. Y, como consecuencia, es ahora la ministra quizá más envidiada, el trofeo ansiado del independentismo y, como ha quedado patente, la figura más molesta para Podemos.

Al alma socialista del Ejecutivo le ha costado salir públicamente a apoyar a Margarita Robles. Si existía un resquicio de diálogo entre ERC y PSOE, la intervención de la ministra lo ha hecho resentirse. 

Solo cuando Sánchez ha visto que prospera «in extremis» su plan anticrisis –gracias a los votos de Bildu que, a cambio, entra en la comisión de secretos oficiales–, ha decidido respaldarla ante la prensa. Pero sabe el presidente que, más pronto que tarde, volverá a necesitar a ERC. Por otro lado, los de Aragonés, expertos en el arte del chantaje, nunca estarán mejor posicionados en un Gobierno de otro signo. Unos y otros volverán a reencontrarse, por la cuenta que les trae. 

¿Caerá Margarita Robles? Con una cumbre de la OTAN aquí, en España, a finales de junio, esta que te escribe no lo contempla. Pero muchos le tienen ganas, y la campaña de desprestigio que se cierne sobre ella va a más. Robles continuará en el punto de mira, incluso si en la comisión de secretos oficiales se quedan sin motivos. Sería un grave error que Sánchez transigiera.

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