caída de Robles

Podemos busca la caída de la ministra de Defensa, Margarita Robles, para satisfacer a los partidos independentistas presuntamente espiados por el Gobierno con el sistema Pegasus. La confianza de estos partidos que sustentaron la investidura en el PSOE es nula cuando faltan apenas 24 horas para que Moncloa someta a votación en el Congreso la convalidación del decreto con las medidas económicas para paliar la crisis magnificada por la guerra en Ucrania.

En estos momentos, según las fuentes consultadas, solo la salida de Robles o la dimisión de altos cargos del Centro Nacional de Inteligencia, empezando por su directora, Paz Esteban, podría volver a meter en el redil a los partidos independentistas. La beligerancia de Unidas Podemos, Esquerra Republicana, Bildu, Junts, PdeCAT, CUP, Mas País, Compromís y BNG contra «los responsables», a quienes en público no se atreven a señalar, implica lo alto que han puesto el precio para respaldar el decreto de este jueves que el PSOE confía en sacar adelante pese al incendio del espionaje.

Lo cierto es que para el Gobierno la norma a convalidar es de «máxima importancia», según dijo este martes la vicepresidenta Yolanda Díaz. Precisamente la líder morada en el Ejecutivo intenta mediar en mitad de la presión contra Robles. La titular de Trabajo pide prudencia y es partidaria de investigar primero para conocer el alcance de los hechos y sus responsables y, después, depurar responsabilidades. Es más, eludió responder este martes si cree que Robles tiene algo que ver. Aunque su predecesor, Pablo Iglesias, ya disparó en Twitter, donde señaló que la situación de la titular de Defensa es «insostenible».

ERC, la avanzadilla del ataque

Entre los grupos que presionan al PSOE para llegar al fondo del asunto destaca ERC. Los republicanos son los más obsesionados con derribar a la ministra de Defensa. El portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián, fue muy duro este martes en la Cámara Baja. Y puso negro sobre blanco su postura: es más lesivo espiar que rechazar el decreto del jueves. ERC avisa de que no le temblará el pulso a la hora de dejar caer una de las normas con más sello morado de la legislatura si no «se dan muchas explicaciones en 48 horas».https://www.youtube.com/embed/clGTFJ0vXRQ?start=67

Pese a lo feo que pinta el ‘teatro’ de ERC para el Ejecutivo, fuentes moradas de alto nivel aventuran que no llegará la sangre al río y que las contrapartidas del Gobierno a los independentistas de ERC llegarán vía enmiendas transaccionales al ‘decreto de la guerra’. Mientras, Robles, consciente de la caza desatada en su contra, se revuelve. No está dispuesta a aceptar el órdago independentista a su ministerio y al CNI. Por eso, la titular de Defensa pidió en el Senado a los partidos presuntamente espiados que presenten pruebas y dejen de atacar a los organismos del Estado que «cumplen con la legalidad». 

El separatismo ya la tomó antes que Robles con Josep Borrell, que salió del Gobierno para marcharse a la Unión Europea. Ese movimiento se interpretó entonces como un pago de Sánchez a ERC para garantizarse la investidura. Nada indica, de momento, que vaya a entregar a su ministra de Defensa por el caso Pegasus. Fuentes del PSOE señalan que a Sánchez le vienen bien “estos perfiles” para poner tierra de por medio con Podemos y sus aliados independentistas y nacionalistas.

Un verso suelto

Robles, que no es militante socialista, ha sido en muchas ocasiones un verso suelto dentro del Consejo de Ministros. No ha dudado enarremeter contra Podemos, y en especial contra Pablo Iglesias, cada vez que el partido morado se ha desmarcado de la línea política marcada por el presidente.

La ministra de Defensa, tal y como publicó este diario, se opuso a la entrada de Iglesias a la comisión delegada del CNI. Pero Moncloa zanjó aquel contencioso en beneficio del exlíder del partido morado. El choque más intenso entre Robles y Podemos se produjo a finales del 2020 precisamente a cuenta del Sáhara y Marruecos. La ministra Ione Belarra, entonces secretaria de Estado, acusó a Robles de hacer “daño” al Gobierno y de ser la ministra favorita de los “poderes que quiere que gobierne el PP y Vox”.

Ese, no obstante, no es el último roce entre Robles y sus ‘colegas’ de Podemos. Antes de que estallara la guerra en Ucrania, cuando Rusia amontonó en enero tropas junto a la frontera de la exrepública soviética, los morados también pusieron a la ministra socialista en la diana. Y todo porque, como reconocieron a este diario altas fuentes moradas, pesaba el ánimo de venganza entre los de Ione Belarra por la cacería que emprendió el PSOE contra el ministro de Consumo, el morado Alberto Garzón por el lío de las macrogranjas.

Robles nunca nos ha tenido consideración, ni nos ha dedicado buenas palabras

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Una importante fuente morada

«Robles nunca nos ha tenido consideración, ni nos ha dedicado buenas palabras. Por ejemplo, durante la pandemia no tuvo una buena palabra con nosotros cuando arreciaron las críticas por la gestión de las residencias», detalla una importante fuente morada que pone rostro a la decepción de su partido con los gestos de la ministra de Defensa.

Lo cierto es que en Podemos sentó muy mal el ofrecimiento militar de la titular de Defensa a la OTAN anterior a la invasión, cuando propuso a la Alianza Atlántica adelantar el envío de dos buques, previsto con anterioridad a la crisis con Rusia, así como el ofrecimiento de enviar varios cazas a Bulgaria para disuadir por aquel entonces a Moscú de invadir Ucrania. 

Altos dirigentes morados comentan en privado que el lado socialista del Gobierno no les informó de los planes de Robles y aunque entienden que los ministerios de Estado son cosa del PSOE, en verdad esperaban algún gesto por ser «el mismo Gobierno». Y es que compartir colchón en Moncloa incomoda mucho en Podemos cuando surgen casos como Pegasus.

El guiño de Batet

Por el momento, la respuesta del lado socialista para aplacar la ira de sus socios ha sido un viaje del ministro de Presidencia, Félix Bolaños, quien se comprometió el domingo pasado ante la Generalitat de Cataluña a ejecutar un «control interno» del CNI y a estudiar la posibilidad de desclasificar documentos «para que se esclarezca» el presunto espionaje a los líderes del ‘procès’. Pero no solo eso.

Este martes se consumó el segundo acto: la propuesta del PSOE de cambio del reglamento para que la comisión de fondos reservados y secretos oficiales se constituya con mayoría absoluta y no con una reforzada de 210. Y todo para que tanto ERC como Bildu puedan entrar en ella sin que la oposición, con el PP y con Vox en cabeza, lo impida. El PSOE, no obstante, lo justificó lamentando los vetos entre grupos que impiden la constitución de la comisión. Por eso propone la rebaja.

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