Carlos Alcaraz

Holger Rune ha eliminado este viernes al tercer ‘top10’ consecutivo en el Masters 1000 de París-Bercy y jugará mañana con Felix Auger-Aalissime su primera semifinal de un TMS. Será la repetición de la final de Basilea seis días después. 

Después de deshacerse de Hubert Hurkacz y Andrey Rublev, el danés ha acabado con la resistencia de Carlos Alcaraz por 6-3 y 7-6, con la retirada del murciano en el 3-1 del ‘tie break por una lesión en el costado izquierdo’.

El número uno mundial se marcha de París con una cómoda renta respecto a sus más directos rivales para acabar el año como líder ATP. Rafael Nadal está a 1.000 puntos y Stefanos Tsitsipas se encuentra a 1.650 y tendría que ganar en Bercy para bajar de la barrera de los 1.000. 

El duelo era el más joven en una ronda tan avanzada desde la creación del torneo en 1986. No decepcionó. Los niños que jugaron juntos el dobles en Tarbes hace cinco años mostraron todas las virtudes que les han llevado a hacerse un hueco en la élite de la raqueta. 

Rune se anotó los seis primeros puntos y dispuso de un 15-40 al resto para adelantarse por 2-0. Alcaraz salvó esa primera situación de peligro. Era el primer día que no lucía el vendaje kinesiotape en su rodilla izquierda. Una buena señal pensando en el Masters de Turín (13 al 20 de noviembre). 

El danés tenía claro su guión: jugar al todo o nada. No estaba dispuesto a intercambiar muchos golpes desde el fondo de la pista. La rapidez de la pista tampoco lo permitía. 

En el sexto juego llegó el primer ‘break’ de Rune después de anotarse cuatro puntos seguidos. De un cómodo 40-15 para empatar a tres se pasó a un 5-2 para el pupilo de Patrick Mouratoglou. 

Alcaraz llegó al 30-30 en el noveno juego, con un tanteo de 5-3. Se le quedó un revés a la red y su oponente sentenció la primera manga. 

En el segundo set, el guión se mantuvo. Rune se fabricó una nueva opción de rotura en el juego inicial. Al murciano le costaba ganar puntos. Su revés no era el mejor aliado. 

El danés representaba una amenaza constante al resto. Sin embargo, tuvo que ser él quien levantó dos bolas de rotura en el octavo asalto. Lo hizo ayudado de dos primeros saques. Empezaba su particular show de malas caras al banquillo. 

El tenista de El Palmar pidió el fisioterapeuta porque se dolía del costado izquierdo. El tanteo era de 6-5 para él. El partido murió después en la muerte súbita, con un 3-1 en contra. Alcaraz ya mira a Turín con la preocupación de su último contratiempo físico

El nórdico se presenta a la semifinal con el intocable Aliassime con unos números de mérito: finalista en Sofía y Basilea y campeón en Estocolmo en sus tres últimos torneos. En un mes ha escalado 10 puestos, del 26 al 16. Y si el calendario tenístico durará un mes más terminaría dentro de la cita de maestros. Su despertar ha sido demasiado tarde. 

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