Cayetana

Esta semana hemos sabido que el fiscal es partidario de que se desestime la querella interpuesta por el padre de Pablo Iglesias TurriónFrancisco Javier Iglesias Peláez, contra Cayetana Álvarez de Toledo por llamarle terrorista al haber militado en el FRAP, un grupo terrorista. Del hecho de esa militancia tenemos noticia porque el hijo, exlíder de Podemos y exvicepresidente del Gobierno, ha presumido de ello públicamente en varias ocasiones. Cayetana sólo se lo recordóEl fiscal sí lo entiendo.

Sea cual sea el desenlace del procedimiento que ha arrancado en un juzgado de Zamora, a Cayetana ya la condenó su partido poco antes de irse por el desagüe dando rápidas vueltecitas hacia la izquierda. Lo que debió ser la palanca de apoyo ideológico del PP contra el populismo de la izquierda —en España es toda— fue su fin. La mediocridad impuesta por Teodoro García Egea y obedecida por Pablo Casado llevó al PP a su peor momento, a su cota más baja de importancia y, por primera vez, a su colapso. Ni siquiera han hecho el ademán de costear la defensa.

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No es que haga falta citar a Michael Ignatieff para echar a Pedro Sánchez del Gobierno porque basta con recordar, sin piedad, que el presidente citaba a un tal «Voir» en su tesis, que es como mencionar a «Opcit» o a «Ibidem» como autoresnotables de referencia. Ese es el nivel del personaje que logró arrinconar a un PP, de similar fondo si no más profundo, que renunció a humillarlo políticamente cada miércoles porque los jefes tenían que sobresalir más que los sobresalientes.

La mediocridad no puede ser el listón. Y lo fue y, en buena medida, lo sigue siendo. Se accede a la política —y a casi todo ya— sin apenas inquietudes intelectuales, sin capacidad crítica, con el único bagaje de una larguísima y documentada militancia en el partido. Tan larga, que no se hace más en la vida. Si los viveros de la política son los propios partidos nunca tendremos buenos políticos.

La iglesia tecnológica

Posiblemente no todo es culpa de los políticos. Hay un clima de cambio, y no es chanza ni retruécano negacionista, es que los valores han cambiado, de pronto. Y emanan, al menos en España, de una veta de Ibex 35 convertida en fundación o en iglesia presuntamente filantrópica, en vez de dedicarse a lo suyo. Quizá provenga también de los mastodontes tecnológicos de la carne sintética que en breve propondrán eugenesia para que los pobres no agoten los recursos y ellos puedan volar en paz comiendo filetones de Kobe. Pero cambio hay.

En esa nueva iglesia, los niñoaes —por resumir— y los adolescentes —neutro, como pendiente, presidente o residente— son seres superiores, mejores que nosotros, sin necesidad de memorizar: han entendido las cosas. «Nos costó mucho aprender que entender las cosas es infinitamente mejor que memorizarlas», dice un anuncio de esos que no se sabe qué anuncian y al que no le niego buena intención. Otro spot dice que los niños necesitan juguetes —una tabla, proponen— que «despierten su creatividad». Pero siempre, por encima de todo, además tienen un imponente ejemplar de enchufable que supera los 40.000 en el garaje de una casa domotizada, ecosostenida, aislada y siempre bañada por un dorado sol de atardecer.

Han cambiado las prioridades. Porque antes se memorizaba y también se entendía pero, sobre todo, se retenía el dato y cada año se entendía mejor, y claro, una puñetera tabla podía ser desde el Nautilus del capitán Nemo al coche de Starsky & Hutch, ¡qué remedio! Y hasta se jugaba al fútbol sin estar federado y si había tanganas eran entre chavales, nunca con padres o madres. Y, como de costumbre, las niñas no siempre querían ser princesas, a no ser que sí quisieran. Cambian los caprichos, sí. Porque las necesidades reales están más que cubiertas y, entre algodones, llevamos a una generación contra ella misma. Y contra unos políticos a juego. Frágiles, rompibles, aniñados.

Más allá del descorazonador contexto, necesario para comprender otros males, ¿por qué se cierra el paso a Cayetana Álvarez de Toledo, antítesis de esa estupidez? Lo del verso suelto —mejor, «libre»— era una mala excusa que no iba a esgrimir la nueva dirección. O eso decía si se le preguntaba por los errores del pasado reciente.

¿Es Isabel Díaz Ayuso una amenaza para Feijóo? ¿Podría serlo Cayetana? Para Casado y Teodoro, para los niños de la iglesia tecnológica desmemoriada, desde luego. Pero si Feijóo también quiere ejercer de tope intelectual del partido no se entenderían las razones que le llevaron a aceptar el reto de Madrid: alcanzar el Gobierno. Porque esa complicada misión requiere el valor y los valores que aporta Ayuso y que aportó Cayetana. Y otros que se sumarían si se permitiera a los niños despuntar, que competir no es humillar. Nada de eso significa que le vayan a disputar el liderazgo. Más bien al contrario, lo construirán.

Ciudadanos, Vox y los socios de antaño

Por si fuera poco, el escandaloso desguace de Ciudadanos ha promovido la idea de que los mejores activos del partido naranja podrían recalar directamente en Génova 13. Y al fijarse en Begoña Villacís, vicealcaldesa de Madrid, ya han saltado algunos asalariados con que «tiene ansias de poder». Y cómo no iba a tenerlas, viniendo de donde viene y mirando de reojo su posible salida. Pero ni en eso está acertando el PP.

Dice al respecto Elías Bendodo:

El Partido Popular es la casa común del centro-derecha y todo lo que ha representado Ciudadanos hasta ahora puede identificarse plenamente con el proyecto que representa Alberto Núñez Feijóo.

Vaya, ¿también las mociones de censura de Murcia que obligaron a Ayuso a convocar elecciones anticipadas para evitar otro golpe similar en Madrid, todo de la mano de Ábalos? Él mismo lo confesó. ¿Y Aguado, representa los valores de Feijóo? Con tal de no rozar el codo a Vox son capaces de ponerse de puntillas, de levitar.

Además de la feria del CGPSOE, todavía inconclusa, ha habido más errores innecesarios. ¿Se puede proponer «cordialidad» frente a rebeldía? Sí, siempre que reduzcamos lo del castellano y el catalán a un mero problemilla de uso de la lengua en el colegio. Pero es que se está violando la Ley, se están conculcando derechos (humanos), hay persecución y éxodo. ¿Cabe pues cordialidad frente al delito? Imposible. Revisen en la nueva Génova las declaraciones de Cayetana y de Casado en sendas entrevistas en RAC1. Comparen. Y concluyan. Es el nacionalismo.

Más. ¿Le parece bien a un votante del PP que el PP ronde al PNV con tal de no hablar con Vox? Que hagan un tracking, a ver qué sale. Pero si sale mal, que no se lo escondan como se hace con las malas notas de los niños, que las van a quitar para que el fracaso no duela ni permita mejorar. Si lo que busca el PP es no depender de Vox, entonces debería encontrar herramientas para depender de sí mismo, y no asumir que siempre necesitará ayuda incluida la del nacionalismo, nunca moderado, siempre traidor e insaciable, con tal de no mirar a la cara a Santiago Abascal.

No coincido en muchas cosas con Cayetana Álvarez de Toledo. Por ejemplo, en su desmedida admiración por Alfonso Guerra o Juan Luis Cebrián, su francofilia algo incondicional o un cierto abuso de elitismo cultural, en todo caso siempre preferible al abuso —y hasta elogio— de la ignorancia, tan de moda en los círculos políticos. Tengo muy subrayado su Políticamente indeseable, anotadas cosas que para mi gusto faltan y otras tantas que considero que sobran. Mucha discrepancia. Pero mucha coincidencia también y, sobre todo, una ineludible lectura. El problema es que demasiados peperos se lanzaron en plancha a por el índice onomástico… que no existe. Sólo les interesaba saber cómo salían parados o si, directamente, eran ignorados. Pero leer, lo que es leer…

Por eso Cayetana es una ventaja parlamentaria en unos meses en los que debería estar tronando el «¡Márchese, señor Sánchez!» ante un hemiciclo intelectualmente disminuido. Con ella obligando al Gobierno cada miércoles a consultar la app de la RAE a escondidas antes de replicar no estaría el PP haciendo tanto funambulismo. Y luego, si quieren, que miren las encuestas.

El año 2023 es importantísimo, más que el de la agenda esa. Las elecciones municipales y autonómicas de mayo marcarán sin duda lo que pueda suceder en las legislativas que aún no tienen fecha pero que serán ese año. La izquierda ya ha detectado donde debe emplearse a fondo para hacer daño: contra Isabel Díaz Ayuso. Con batas blancas, verdes, moradas, con hermanos o con lo que tengan más a mano. Y luego llevando el escándalo prefabricado al Congreso, donde no está Ayuso, ni Feijóo… ni Cayetana. Y de ahí a sus terminales mediáticas, muchas más que en la derecha, que por lo visto sólo hay una.

Ahora en el PSOE dicen siempre «señor Feijóo», por orden de algún estratega, para no identificarlo como «líder del PP» ni de la oposición. Como si eludiendo nombrar las cosas, estas desaparecieran. Pura izquierda. El problema es que si lo hacen es porque hay indicios de que les funciona.

¿Qué teme Feijóo de Cayetana? Sería útil. Demoledora contra la izquierda. Ya lo ha sido. Nunca quiso el puesto de Casado, menos el del lanzahuesos. ¿Por qué en el PP ya no quieren líderes más allá del jefe? No, no entiendo a los políticos.

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