confianza de Calviño

El Gobierno ha recortado al fin sus previsiones macroeconómicas para este año. Tras varios meses de silencio pese a que los expertos apuntaban ya a un crecimiento mucho más moderado del esperado por las circunstancias sobrevenidas, el equipo de Nadia Calviño ha fijado el repunte del Producto Interior Bruto (PIB) en un 4,3%, casi tres puntos menos de lo que estimaba hace un año. Una cifra con la que los economistas simpatizan, aunque no tanto con los motores que, según el Ejecutivo, impulsarán esta recuperación

En concreto, los economistas ven «demasiado optimista» la confianza del Gobierno en la inversión, con un crecimiento estimado para este año del 9,3%. Tras un primer trimestre negativo en lo que a consumo privado se refiere (retrocedió un 3,7%), el Ejecutivo ha apartado la idea de que la demanda de los hogares impulsaría la economía para defender ahora el papel clave que desempeñará la inversión en bienes de equipo y en propiedad intelectual, estimulada fundamentalmente por los fondos europeos. 

En el Programa de Estabilidad publicado este viernes y enviado a Bruselas, el Gobierno asegura que a finales de 2021, ya se habían recuperado los niveles precovid de empleo e inversión en bienes de equipo y en propiedad intelectual. «La rápida e intensa recuperación de la inversión, pública y privada, constituye un factor diferencial clave frente al pasado a pesar de los cuellos de botella en las cadenas globales de suministro«, destaca.

«La mayor diferencia con 2021 provendrá de la inversión, que avanzará en 2022 a ritmos en torno al 9%, apoyada en el Plan de Recuperación asociado a los fondos UE. La concentración del Plan en proyectos estratégicos permitirá la atracción de inversión privada adicional, aumentando el factor multiplicador de estos fondos y generando un efecto arrastre para el conjunto de la economía», asegura el Gobierno. El equipo de Calviño prevé que la inversión en bienes de equipo crezca el 11,4% y la inversión en productos de propiedad intelectual se acelere un 17,5% en 2022. 

Raymond Torres, director de coyuntura de Funcas, asegura que si bien «las previsiones del Gobierno se han acercado al consenso tanto en crecimiento como en inflación, existen algunas diferencias en cuanto a los motores de crecimiento». Torres detalla que «en un entorno tan incierto, no se aprecia tanto dinamismo de la inversión, que según el Gobierno crecería casi a doble dígito«. «A la inversa, pensamos que el sector exterior seguirá aportando actividad, en vez de detraerla como prevé el Gobierno», añade.

En la misma línea, Antonio Pedraza, presidente de la Comisión Financiera del Consejo General de Economistas (CGE) opina «el incentivo a la inversión de las empresas está siendo bastante raquítico» y, por tanto, «pensar que la batuta la llevará la inversión privada, en un contexto de crisis económica sin ayudas ni soporte, es ser demasiado optimistas«. Por otra parte, «de la inversión pública se puede esperar bastante poco, con un presupuesto tan encorsetado», añade Pedraza. 

Asimismo, Gregorio Izquierdo, director del Instituto de Estudios Económicos (IEE), recuerda que «la inversión de las empresas está muy condicionada por el contexto actual, con un deterioro de la rentabilidad de las empresas y un aumento de los costes y la incertidumbre». En este sentido, Izquierdo asegura que «la inversión se va a ver resentida» por estos factores pese a la inercia de los fondos europeos y las favorables condiciones financieras. 

Los fondos europeos, ¿salvadores?

El Gobierno asegura que el Plan de Recuperación «ya está teniendo efectos muy importantes» este año, y su «acción contra-cíclica será fundamental durante la primera parte del año, en la que se concentrarán los efectos negativos sobre la actividad». En este contexto, «el intenso despliegue permitirá sostener la inversión y la contratación«. Además, las reformas estructurales (laboral, educativa, de FP, de ciencia, concursal, de startups, mejora del clima de negocios, etc.) apoyarán la inversión privada a partir de la segunda parte del año». 

Sin embargo, hay que recordar que el interés de las empresas por los fondos europeos, a los que el Gobierno fía la recuperación, se ha desplomado al 17%. Además de los breves plazos para presentar propuestas, la exigencia de financiar de su bolsillo más de la mitad del presupuesto de los proyectos o el limitado peso del sector privado entre los destinatarios de las subvenciones; la inflación es una nueva piedra en el camino. 

De hecho, las empresas están reclamando al Gobierno que revise al alza los contratos públicos en línea con la subida de los precios energéticos para poder asumir el incremento de los costes de producción. De no ser así, hay riesgo de que algunos proyectos sufragados con fondos europeos queden desiertos y de que el Plan fracase, ha alertado la CEOE esta misma semana.

Las empresas recuerdan que el sector de la construcción es clave en la ejecución efectiva de los fondos europeos, pues está «enteramente conectado» con las iniciativas más estratégicas del Plan, como la eficiencia energética, la digitalización y creación de infraestructuras para fortalecer la cadena de suministro, etc. Sin embargo, en sus previsiones el Gobierno resta peso a este sector y asegura que su influencia en el PIB se ha reducido a «la mitad frente a los registros de 2008».

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