cuerpo a cuerpo

No entraba en sus planes a corto plazo, pero en el Gobierno consideran que el líder de la oposición se la había dejado botando el sábado, dicho coloquialmente. Pedro Sánchez ha decidido entrar al cuerpo contra Alberto Núñez Feijóo en el Senado movido por el optimismo con el que ha empezado el curso.

En el Ejecutivo consideran que la crisis energética ha situado al presidente español en el centro del tablero político europeo, en tanto que España representa el 30 % de la capacidad de regasificación de la UE, como recordó el propio Sánchez este martes desde el Palacio de Meseberg, cerca de Berlín.

Allí, el presidente compareció junto al canciller alemán después de que Olaf Scholz le invitara a asistir a un Consejo de Ministros de su Gobierno. «Un hecho sin precedentes», como se encargó de destacar La Moncloa, que distribuyó más de una veintena de fotografías del encuentro y cuatro vídeos.

Si ya estaba satisfecho Sánchez con su viaje relámpago a Alemania y el apoyo explícito de su canciller al gasoducto MidCat, más aún después de que poco más tarde el ministro de Economía de Francia se abriera a «examinar la demanda de nuestros amigos», en alusión a Sánchez Scholz. Un giro que la vicepresidenta y ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, se apresuró a celebrar como «un paso adelante muy importante».

Un día antes, el lunes, la presidenta de la Comisión Europea había anunciado una intervención de emergencia en el mercado energético en la línea del tope del gas de la llamada «excepción ibérica». Punto para Sánchez y para el portugués António Costa. Más aún siendo Ursula von der Leyen miembro de la familia del PP europeo (pertenece a la CDU alemana).

Desde el Ejecutivo insisten en que el debate del martes servirá para que los españoles vean que Feijóo no tiene un plan energético alternativo al de Sánchez; más allá de la energía nuclear y de oponerse a medidas de ahorro y eficiencia energética que, según los socialistas, van en la línea de las que están adoptando todos los gobiernos europeos, también los conservadores.

No obstante, en el pasado debate sobre el estado de la nación los populares sí presentaron varias propuestas de resolución en materia energética. Alargar la vida útil de las cinco centrales nucleares, sí, pero también reformular la tarifa regulada con un fijo anual que palíe la volatilidad, reducir el impuesto especial de la electricidad al mínimo legal y retomar el proyecto de construir un cementerio nuclear en Villar de Cañas, Cuenca.

Desde la dirección del grupo parlamentario popular en el Congreso se muestran convencidos de que el Gobierno acabará teniendo que prolongar la vida útil de las centrales nucleares, enmendándose la plana a sí mismo. «No va a tener otra salida», vaticinan.

Un debate de 360º

Feijóo no quiere un «debate parcial» centrado únicamente en la política energética, sino que pretende debatir sobre las «incertidumbres económicas y sociales», según fuentes populares. Es decir, el líder de la oposición tratará de llevar al presidente al terreno doméstico de la inflación y las malas previsiones económicas y laborales para los próximos meses.

Sánchez ha empezado este curso político, que será a vida o muerte para él, decidido a mantener la iniciativa política y a lanzarse a la ofensiva contra su rival. Este jueves estará en los micrófonos de la SER para responder a Àngels Barceló.

El sábado se desplazará a Sevilla para inaugurar la campaña socialista El Gobierno de la gente, que él mismo liderará, con una treintena de actos de partido por toda España. Y el próximo martes se medirá con el líder de la oposición en el Senado, con el primero en caída en las encuestas y el segundo, subiendo. «Feijóo solo receta pesimismo a los españoles», sentenció este martes la portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez.

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