La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, sigue sin romper el techo electoral de Pablo Iglesias después de un año al mando de Unidas Podemos. Cuando el exlíder morado dejó el Ejecutivo, el partido rozaba el 12% en las principales encuestas demoscópicas. Díaz heredó el papel de sucesora. Propuso un estilo más moderado y empezó a hablar de la necesidad de crear una nueva plataforma política. Gozó de lo que en términos técnicos se llama una «luna de miel» con los electores (es la ministra mejor valorada del Gobierno), pero las expectativas electorales de Unidas Podemos siguen alrededor del 12%. En el último CIS de marzo, por ejemplo, el partido se hunde hasta el 10,7%

Los afines a Díaz argumentan que todavía pesa más la marca que su figura política en las encuestas y, que por lo tanto, la incapacidad de despegar se debe al efecto arrastre de Podemos. Sus defensores creen que la clave del futuro político de la gallega pasa por desligarse de Podemos, tanto en lo simbólico como en lo orgánico. Pero en el otro frente, el de Podemos, creen que, «haga lo haga», para los votantes Díaz seguirá siendo una referencia del espacio morado, y que eso significa que su impacto, por muy notable que sea, no es suficiente como para enterrar al actual núcleo dirigente. 

Según las fuentes de Podemos, en definitiva, Díaz no puede prescindir de los votos morados y de los dirigentes que la auparon hasta el Ministerio de Trabajo. El borrón y cuenta nueva que anhelan sus estrategas sería, según esta interpretación, una teoría falaz que, además, no tiene reflejo en las encuestas. Los principales estudios demoscópicos siguen vinculando a Díaz con Podemos y según los dirigentes del partido de Irene Montero, nadie cuestiona esta asociación. 

Entre 27 y 33 escaños con Díaz al mando

El último estudio de Sociométrica otorga a Podemos 30 escaños. Gad3 habla de 27. Metroscopia también vaticina 27. Y solo 40dB se muestra más generoso, con 33 diputados para los morados. Actualmente, Unidas Podemos tiene 35 escaños, a raíz de 3,1 millones de votos obtenidos en las elecciones de noviembre de 2019: el 13% de los sufragios. Iglesias salvó entonces los muebles de la coalición y decidió que el futuro de Podemos pasaba por un acuerdo de gobierno con el PSOE. Díaz fue de las dirigentes que más empujó por este pacto, y ahora es la que trabaja con más ahínco para salvaguardarlo. 

En los sondeos Díaz destaca como una de las tres ministras mejor valoradas del gobierno de Sánchez, por encima incluso del presidente. Así los decretan las empresas de encuestas y el CIS. Es, además, la segunda más conocida, por detrás únicamente de Irene Montero, quien sin embargo es la dirigente que cosecha peores notas. Se trata de un botín político notable para una dirigente que quiere liderar el espacio de Unidas Podemos. Pero según los morados insuficiente para romper el cordón ombilical con la formación que la lanzó hasta el Consejo de Ministros. 

El hecho además de que Díaz siga sin romper el techo del 13% de votos alcanzados por Iglesias está mermando su capacidad de atracción de cuadros y nuevos dirigentes, argumentan algunos en Unidas Podemos. La sensación de que Díaz agrada más a la prensa que a la militancia sobrevuela a menudo las conversaciones con los asesores y cuadros del partido morado. De ahí la amenaza de pasar de una guerra fría a una guerra caliente entre la cúpula morada y el reducido grupo de afines a Díaz. 

«Yolanda tiene buena valoración porque provoca menos rechazo en la derecha que Pedro Sánchez», afirman fuentes de Podemos. Pero esto no se traduce automáticamente en buenas expectativas electorales para el partido. La idea de que la marca Podemos está «quemada» es compartida tanto por el sector de Díaz como en la cúpula morada. Pero los diferentes frentes difieren en la lectura sobre la vinculación de la política gallega con el partido que la aupó hasta el Consejo de Ministros. 

El no-ejemplo Mélenchon

Por otro lado, es cierto que las encuestas se están registrando en un momento de dificultad política para el Ejecutivo. La crisis económica golpea fuerte, así que moverse en una horquilla de entre el 11% y el 12% sería en este momento algo parecido a un buen resultado. El dato del último CIS, sin embargo, rebaja esta expectativa hasta el 10,7%, y en un contexto de ligero crecimiento de Más País y bajada del PSOE. Es decir, que Podemos no recupera votos. 

Díaz, en definitiva, no está resolviendo el problema de la izquierda alternativa al PSOE: ¿cómo recuperar fuelle y atraer aquellos votantes que han abandonado Podemos en estos años? Ejemplos en Europa no faltan, afirman los que creen que Díaz está fallando a su papel de regeneradora. En las últimas elecciones francesas, Jean-Luc Mélenchon, líder de Francia Insumisa, alcanzó el 22% de votos. Algunos analistas creen que si los comicios se hubieses celebrados unas semanas después, habría incluso superado a Marine Le Pen. 

Díaz, sin embargo, no estudia el caso Mélenchon ni quiso acercarse a él, como desveló THE OBJECTIVE. Solo lo hicieron los morados, aunque más desde el punto de vista táctico que buscando realmente las razones del éxito del francés. Ella sigue el esquema de la fuerza ecologista, laborista y transversal. Una opción azucarada, inspirada en Manuela Carmena, que hace hace poco parecía destinada a superar la rebeldía de la izquierda en tiempo de crisis. Pero, ¿será ahora rentable?, se preguntan fuentes de ambos lados de Unidas Podemos.

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