directora del CNI

Cuentan en Moncloa que el presidente Pedro Sánchez no está dispuesto a dejar caer la legislatura por el escándalo Pegasus y que «bajo ningún concepto» renunciará a su hoja de ruta de agotar la legislatura hasta diciembre de 2023. Una meta para la que el presidente y su círculo más estrecho están dispuestos a hacer «sacrificios» y para lo que trabajan con diferentes escenarios. La prioridad, en el corto plazo, es encauzar las relaciones con ERC y atraer a su socio a su órbita de actuación, y para ello no se descarta incluso una salida que permita a los republicanos salvar la cara. 

Según las fuentes gubernamentales consultadas por THE OBJECTIVESánchez blinda y protege a su ministra de Defensa, Margarita Robles, pieza de caza mayor, pero no descarta dejar caer otras piezas ‘menores’ como la de la directora del Centro Nacional de Inteligencia, Paz Esteban, nombrada por la titular del ramo y que previsiblemente comparecerá en la recién constituida comisión de secretos oficiales el jueves de la semana próxima.

Las fuentes de Moncloa consultadas por este periódico piden ir «paso a paso». «Primero escucharemos lo que tenga que decir la directora del CNI y, en función de sus explicaciones, actuaremos en consecuencia». Es decir, el Gobierno esperará a ver cómo respira ERC y si las explicaciones de Esteban les sirven para atemperar los ánimos y facilitar la reconstrucción de las relaciones entre el Gobierno y la Generalitat de Cataluña. 

Desde Defensa confían en que la comparecencia sirva para que los grupos comprueben que «todo se ha hecho con arreglo a derecho, con autorización judicial». Que pueda generar «sorpresas para callar bocas», como deslizó la ministra Robles en sede parlamentaria, podría poner en la diana también a determinados dirigentes catalanes, sus relaciones con espías rusos y la repercusión de sus acciones. 

«Errores de comunicación» del CNI

Unas revelaciones que legalmente no podrían ser desveladas públicamente, por lo que solo servirían para aparcar la ofensiva de la Generalitat y las formaciones afectadas, entre las que la presión de ERC y JuntsxCat juega un papel relevante. Sin embargo, en ERC creen que la legislatura ha tocado un punto de inflexión y se muestran reacios a recuperar el clima de confianza con el Gobierno de Sánchez. 

En Moncloa son conscientes de este escepticismo y de la necesidad que tiene su socio republicano de cobrarse una pieza con la que vender su éxito ante sus socios del Govern. Es por esto que no se descarta que se fuerce la dimisión de la directora del CNI, a quien le atribuyen «errores de comunicación», como haber permitido que haya miembros que revelen información confidencial a los medios de comunicación, que justifiquen su salida. Las fuentes consultadas atribuyen a estos errores y no al espionaje en sí la futurible dimisión que podría servir de «cortafuegos para evitar que la ofensiva parlamentaria continúe y retome la petición de comisión de investigación que también suscribió su socio de coalición, Podemos.

«ERC volverá»

Pasados los «días difíciles» de negociación previos a la votación del decreto de la guerra, el Ejecutivo respira con «alivio» pero admiten entre bromas que están ya «aburguesados en el abismo». Pero un relativo optimismo empieza a aflorar en el horizonte en la confianza de que «ERC volverá», no tanto por necesidad del Ejecutivo como por necesidades propias, ya que su voto en contra ha provocado que «ERC haya probado su propia irrelevancia. Rufián ha comprobado que es tan irrelevante como Miriam Nogueras». Y esto sí que le importa a los republicanos que, desde la llegada de Sánchez a la Moncloa y la puesta en marcha de su agenda del reencuentro con la Generalitat catalana, ha rentabilizado electoralmente su apoyo en las encuestas colocándose como primera fuerza en Cataluña. 

Cierto es que el Ejecutivo cree que «hará falta un tiempo» y parten de la premisa de que, si bien ERC «no es fiar», es la única vía para agotar la legislatura, que es lo único importante. Los cercanos al presidente Sánchez dicen que Pedro Sánchez «está tranquilo» porque «el Gobierno ha vuelto a ganar» aunque «ERC nos ha dejado tirados», lo cual demuestra que «tenemos salidas». 

Salidas o vías de escape que permiten regular el aire para que el Gobierno respire y salga a flote y que, en ocasiones, pasan por soltar lastre. Como hizo con José Luis Ábalos, Iván Redondo o Carmen Calvo, aunque no lo hará con Margarita Robles, no solo por afinidad, cercanía y confianza, sino porque no lo necesita. Porque, recuerdan en Moncloa: «Tienes la absoluta confianza de pedro hasta el minuto antes en que dejas de tenerla», y de momento, esto solo podría afectar a la responsable del Centro Nacional de Inteligencia. 

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