Pocos días después del viaje de Pedro Sánchez a Marruecos, el primer ministro italiano, Mario Draghi, ha subido este lunes a un avión en dirección a Argelia, el mayor proveedor de gas de España, donde ha sido recibido con los máximos honores. Después de las tensiones con Madrid por el cambio de posición española en el Sáhara Occidental, Argelia escenifica una aproximación a Roma y el expresidente del Banco Central Europeo regresará con un acuerdo para aumentar gradualmente los suministros de gas argelino hasta los 9.000 millones de metros cúbicos adicionales anuales entre el 2023 y el 2024 a través del gasoducto TransMed, que conecta el campo de Hassi R’Mel con Sicilia. Es casi la mitad del gas que Italia importó en el 2021 de este país, 21.000 millones. Y, sobre todo, casi un tercio de los suministros de Moscú, de los que quiere emanciparse.

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“Justo después de la invasión de Ucrania anuncié que Italia se movería con rapidez para reducir la dependencia del gas ruso. Los acuerdos de hoy son una respuesta significativa a este objetivo estratégico. Seguirán otros”, ha avanzado Draghi tras reunirse con el presidente de Argelia, Abdelmayid Tebun. Juntos han pactado una declaración de intenciones para cooperar en el sector energético y han supervisado el acuerdo entre el coloso de hidrocarburos italiano Eni y la empresa argelina Sonatrach para incrementar las exportaciones de gas hacia Italia, que se pondrá en marcha en otoño.

El acuerdo con Sonatrach representa casi un tercio de los suministros que Roma recibe de Moscú

El aparato diplomático italiano maniobró antes de conocerse la nueva visión española sobre el Sáhara. La visita de Draghi fue precedida por la del ministro de Exteriores, Luigi Di Maio, a finales de febrero. La siguió otra del consejero delegado de Eni, Claudio Descalzi, a principios de mes, cuando negoció con su homólogo en Sonatrach, Toufik Hakar, un día después que este avisara sobre la posible revisión de los precios “al cliente español”. Hakar insiste en que el gasoducto TransMed tiene capacidades no utilizadas que podrían aprovecharse para incrementar los suministros a Europa.

El viaje del primer ministro sella el primer paso del camino hacia la independencia de los hidrocarburos de Moscú que ha iniciado Italia tras la guerra en Ucrania. El siguiente será otro vuelo a Congo, después de Semana Santa, para otros 5.000 millones de metros cúbicos adicionales. Roma calcula que empleará al menos tres años para reemplazar todo el gas que consume de Rusia (alrededor del 45% de sus importaciones).

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El encuentro de Draghi junto a Tebun llega pocas semanas después que el premier italiano acogiese en Roma a Sánchez y al portugués António Costa para demostrar la unidad de la Europa mediterránea en el nuevo desafío energético. También cuando han iniciado los estudios técnicos para un posible gasoducto con Barcelona. Pero Roma necesita con urgencia diversificar sus suministros, en un momento en que Argelia da alas al mensaje que priorizará a sus clientes italianos tras el acercamiento de España a Rabat. El cortejo seguirá con una visita de Estado de Tebun a Italia en mayo y con una cumbre intergubernamental en Argel en julio. En la agenda de esta visita se encuentra también una cena con el presidente en la residencia de Estado y un encuentro con la comunidad italiana en la embajada.

Argelia es primer socio comercial de Italia en el continente africano. Uno de los grandes protagonistas de las excelentes relaciones que les unen fue Enrico Mattei, fundador de Eni, a quien se dedicó el gasoducto TransMed. Comparte además frontera con Libia, donde Italia tiene grandes intereses. Y Roma nunca ha prestado demasiada atención a la cuestión saharaui. “No es un dossier importante para la política exterior italiana y Roma no tiene ningún interés en importunar a Argelia”, apunta Aldo Liga, investigador del Instituto para los Estudios de Política Internacional (ISPI).

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