partido polémico

Osasuna encajó un revés de los que marcan la cara. Pudiera entrar en los planes de todos perder contra el Barcelona, no hay que olvidar que es el líder, pero no era esperado tras ver el desarrollo de la primera parte. En el intermedio, los rojillos se habían metido en la caseta con un paisaje despejado por los acontecimientos. Llevaban ventaja en el marcador y desde el minuto 30 gozaban de superioridad numérica por la expulsión de Lewandowski, fiel reflejo de un equipo desquiciado en sus emociones y superado en argumentos futbolísticos. Piqué, que era suplente, agotaba sus últimos momentos de su carrera de malas formas protestando a Gil Manzano sobre el césped de El Sadar, terreno donde Osasuna había sabido jugar sus armas. El colegiado también le echaba. Qué más podían pedir los de Arrasate, solo seguir con la misma fórmula que tan bien había funcionado hasta entonces. El castigo estaba por llegar. La frustración fue total.

Empató enseguida Pedri, Osasuna dejó de apretar arriba como lo estaba haciendo y, sin demasiado control, se enfiló un epílogo marcado por un desajuste de la línea defensiva que aprovechó Raphinha. El Sadar se quedó triste por la oportunidad perdida. Ya no verá a los suyos en el campo hasta mediados de enero. Tiempo suficiente para valorar todo lo bueno que ha hecho este bloque en estos primeros 14 partidos. Lo de ayer se olvidará cuanto antes.

TODO A FAVOR

El caso es que Osasuna había cuajado una primera parte redonda. Consiguió neutralizar la construcción del juego del Barcelona, al que además le puso en serios aprietos. Se pusieron por delante los rojillos pronto, pero en los cinco minutos anteriores que se habían disputado ya se vislumbraba cómo sería la batalla.

Esa valentía de ir a la presión alta sin complejos había generado un doble disparo, de Rubén García y de Moncayola, que aceleró los pulsaciones. El córner acabó en el gol de David García, que eligió un partido de envergadura para celebrar el primero de la temporada. Al de Ibero le llegó el balón franco para poner la cabeza y dirigir la pelota, sin necesidad de ganar un duelo por alto como en tantas ocasiones. Sus compañeros le habían hecho el aclarado, especialmente Unai García, que chocó con Marcos Alonso en una acción muy protestada por los azulgrana. El VAR no modificó lo que había interpretado Gil Manzano.

Osasuna - Barcelona

Fotos del Osasuna-Barcelona de la jornada 14Diario de Navarra

Comenzaba la tortura del Barcelona en El Sadar, sensible a partir de entonces en cada jugada y sin soluciones para romper las líneas que había montado Arrasate. El técnico de Berriatua había formado un 4-2-3-1, el dibujo más utilizado a comienzos de curso, para ganar pierna en la medular con Moncayola a la altura que Torró. Rubén García, Aimar Oroz y Moi Gómez se colocaron por detrás del Chimy. Futbolistas de buen pie para combinar a la vez que rigurosos en el orden para defender ese fútbol que pareció imposible para el Barcelona.

La noche de Busquets era horrible. Osasuna olió la sangre en una parcela de la que fue dominador en otros tiempos. Aimar Oroz le robó una pelota para cedérsela a Moi Gómez, que vio la posición del Chimy para que el argentino estrellara la pelota en el lateral de la red. Hasta el minuto 22, el equipo de Xavi no pudo conectar su primer disparo, un lanzamiento de Balde que se marchó fuera. Para entonces, Osasuna acumulaba cuatro.

La intensidad navarra era tremenda. El Sadar disfrutaba de lo que estaba viendo. Lewandowski ya tenía amarilla y se pasó de frenada cuando arrolló con el brazo por delante a David García. El Barcelona se quedaba sin poder intimidador en ataque tras perder al polaco. Saltaban chispas en el campo entre protestas y entradas bruscas de los jugadores azulgrana. Los últimos minutos hasta el descanso dejaron algunos amagos del Barcelona, como un gol anulado a Ferran Torres por fuera de juego. La imagen de Piqué vestido de chándal protestando a Gil Manzano era pura impotencia. Fue bochornosa su actitud.

UN PASO ATRÁS PELIGROSO

El escenario cambió radicalmente en la reanudación. Osasuna no saltó como debía al campo. Se vio ganador demasiado pronto seguramente. Fue el peaje de salir a especular. El 1-1 hizo se acusó en exceso. Jordi Alba penetró por la izquierda y cedió a Ferran, que atrajo a los García pegados en el área pequeña. La pelota salió hacia atrás para Pedri, que llegando desde atrás colocó el balón con precisión en la red de Aitor.

Se fue diluyendo Osasuna en ritmo sin mostrar ese camino que conocía de la primera parte. Quizá buscando un orden en su gestión, retrocedió en exceso mientras el Barcelona fue ganando en confianza con el balón, sin el miedo que le había provocado anteriormente su rival. Dembélé despertó de su letargo y comenzó a aparecer.

Arrasate hizo cambios. Fueron todos de forma progresiva sin tocar la defensa. Kike García se puso en punta y el Chimy pasó a la banda. Un disparo durísimo de un costado a punto estuvo de costarle un disgusto a Ter Stegen. Los ataques llegaban más a impulsos y entre esa sequía apareció una jugada bien trenzada que terminó con un centro de Rubén Peña que agarró Kike García para rematar al lateral de la red.

En el desenlace se podía esperar un destello de calidad de un equipo repleto de internacionales. Xavi había renovado su ataque. El mínimo despiste podía ser decisivo. De Jong, que estaba actuando como central, vio la carrera de Raphinha, inteligente en el movimiento horizontal para no caer en el fuera de juego. La línea rojilla vio que el brasileño ganaba la espalda. El pase resultó perfecto para que el balón le llegara acompasado a su zancada. Metió la cabeza y superó por alto a Aitor Fernández.

A la desesperada lo intentó Osasuna, que jugaba para entonces con dos tanques arriba con la entrada de Budimir. Una volea de Moncayola estuvo a punto significar el gol del empate en el minuto 90. Pegó en Nacho Vidal cuando el balón iba directo a las mallas del Barcelona. De llegar ese 2-2, hubiera sido otra lectura. Pero el fútbol ficción no existe. Tampoco, los partidos que tienen dos partes iguales si no se juegan de la misma forma.

OSASUNA: Aitor Fernández, Nacho Vidal, Unai García, David García, Juan Cruz, Torró (Kike García, m.59), Moncayola, Rubén García (Rubén Peña, m.75), Moi Gómez (Barja, m.84), Aimar (Brasanac, m.74), Chimy Ávila (Budimir, m.84) 
F.C. BARCELONA: Ter Stegen, Balde, Christensen (Gavi, m. 74), Marcos Alonso, Jordi Alba, Pedri (Riad, min. 89), Busquets, De Jong, Dembélé (Raphinha, min. 78), Lewandowski y Ferran Torres (Ansu Fati, min. 78).
GOLES: 
1-0: min. 6, David García. 1-1: min. 48, Pedri. 1-2: min. 85, Raphinha.
ÁRBITRO: Gil Manzano (Extremeño). El colegiado mostró amarilla a Juan Cruz, David García, Torró y Moncayola por parte de Osasuna. A Jordi Alba, Balde y Xavi Hernández por parte del Barcelona. Expulsó por doble amonestación (m.11 y m.30) a Lewandowski y en el descanso a Piqué.
INCIDENCIAS: El Sadar, ante 21.603 espectadores. Última jornada antes del parón.

David García adelanta a los rojillos 

El capitán marcó su primer gol de la temporada con un remate tempranero de cabeza. Osasuna se ponía por delante y sacaba las garras en su presión alta. El Barcelona comenzó a pasarlo muy mal. No podía sacar el balón de atrás.

Lewandowski es expulsado en el 30

El polaco tuvo que dejar el partido. La segunda amarilla fue de forma incomprensible protestada. Había arrollado a David García. A Osasuna se le quedaba un partido prometedor: iba ganando, tenía uno más en el campo y sabía cómo hacer daño.

El Osasuna de esta temporada

La intensidad que pusieron los de Arrasate fue muy elevada. Hubo momentos de buen fútbol asociativo. Estaban en el campo Aimar Oroz, Moi Gómez y Rubén García, con el Chimy Ávila por delante. No era para menos. Moncayola y Torró cubrían las espaldas.

Piqué ofrece una imagen lamentable

Su último partido era en Pamplona. Estaba en el banquillo y, molesto por las decisiones arbitrales, saltó al campo para protestar cuando se había terminado la primera parte. Una actitud lamentable más allá de que tuviera o no razón.

Otro Osasuna, otro Barcelona

Salió mal Osasuna en la segunda parte. Jordi Alba centró de la izquierda y los centrales fijaron a Ferran. Pedri anotó. El 1-1 hizo muchísimo daño. Ya no fue el mismo equipo. El Barcelona fue despertando con el balón. Iba ganando los duelos. Se invirtió la tendencia.

Raphinha gana la espalda a la defensa

Osasuna caminaba a impulsos. Arrasate había hecho cambios sin demasiado éxito. Hubo tímidas llegadas. Quien acertó fue Raphinha, que ganó la espalda tras un pase de De Jong. Moncayola rozó el 2-2.

7912e9dd 63ea 4783 a436 242fbaa50ca2 alta libre aspect ratio default 0

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí