El Emérito buscó el baño de masas

Juan Carlos I no pudo disputar la regata de ayer en las aguas de Sanxenxo pero, mientras disfrutaba de la competición desde un barco auxiliar, sabía que él ya había ganado. El rey emérito decidió hacer público su regreso a España, y su primera parada en el municipio pontevedrés, para lograr un baño de masas, confirmado el jueves y el viernes, que le refuerza frente a Zarzuela y Moncloa.

El padre de Felipe VI llevaba desde otoño insistiendo reclamando a su hijo que desbloqueara su regreso. Tal y como se ha informado en estas páginas, tras la tensión vivida en las semanas previas a Navidad, el Gobierno, Casa Real y el propio Emérito acordaron que esa vuelta se produjera en el primer semestre de 2022.

En marzo, una vez cerradas en España todas las investigaciones judiciales que salpicaban a Juan Carlos I, se produjo el desbloqueo definitivo a esa vuelta: se pactó la carta difundida el día 7 y que el regreso se produjera después de Semana Santa.

El Emérito, explican a Vozpópuli fuentes próximas al círculo de confianza de Juan Carlos I, «esperó pacientemente», pero después de Semana Santa anunció su intención de regresar de forma inminente. Su objetivo era viajar a España y trasladarse a Barcelona y Sanxenxo el fin de semana del 22 al 24 de abril.

Desde Casa Real se intentaron ampliar esos plazos y finalmente el viaje, según aseguró Fernando Ónega en una entrevista en La 1, se canceló a última hora. En esos días previos, eso sí, los amigos de Juan Carlos I le insistieron en que su vuelta a Sanxenxo debía ser pública y se tenía que «dejar ver».

En busca de un baño de masas…

Esa exposición mediática, afirman desde el entorno del Emérito, es la que quería evitar Zarzuela a toda costa. Y el propio Juan Carlos I tuvo dudas: «Él quería tener plena libertad de movimientos, como antes de irse a Abu Dabi. Y eso se complicaba con un anuncio a los cuatro vientos».

La insistencia de sus amigos, y las reticencias de Felipe VI a que su padre pernoctara en Zarzuela antes de trasladarse a Sanxenxo, fueron decisivas en la decisión final del Emérito.

Tal y como ha publicado Vozpópuli, el choque con su hijo provocó que priorizara su visita al Club Náutico a la reunión con el Rey en Zarzuela. Pero, además, Juan Carlos I, después de escuchar a su círculo de confianza, se dio cuenta del golpe de efecto que podía protagonizar: «Él vio el baño de masas que se podía dar si hacía público su viaje a Sanxenxo y lo que eso podía suponer. Y no lo dudó».

Él vio el baño de masas que se podía dar si hacía público su viaje a Sanxenxo y lo que eso podía suponer. Y no lo dudó
Las fuentes consultadas destacan que «en Sanxenxo, y en Galicia, todo el mundo le quiere y era el mejor sitio para volver y lograr esa imagen de apoyo absoluto». El objetivo se cumplió nada más viajar del avión: «El jueves la gente le esperaba en la casa de Pedro Campos para aplaudirle, pero el recibimiento de ayer en el puerto de Sanxenxo fue espectacular».

… para «volver cuando quiera»

Las imágenes protagonizadas el viernes por Juan Carlos I suponen, en opinión de su entorno más próximo, un puno de inflexión para él: «Ha demostrado que la gente le quiere y que no hay ningún tipo de impedimento para volver cuando quiera».

Esa plena libertad para viajar a España, de hecho, es el «gran éxito» del Emérito con este viaje: «Después del respaldo que está recibiendo, a ver quién le dice ahora, desde Moncloa o desde Zarzuela, que no puede venir cuando él considere».

A ver quién le dice ahora, desde Moncloa o desde Zarzuela, que no puede venir cuando él considere
A Juan Carlos I, afirman estas mismas fuentes, «poco le importa lo que digan partidos como Podemos», pero, después de este fin de semana, «ese sentimiento va a ser compartido por mucha gente», ya que «la realidad se ha impuesto al discurso de algunos líderes políticos». De esta forma, destacan, «ni Moncloa ni Zarzuela le pueden frenar ya».

Sanxenxo: «llave» pero no «casa»

Sanxenxo, por tanto, se ha convertido en la «llave» para que el rey emérito pueda regresar cuando quiera a España, en opinión de sus amigos más cercanos. No obstante, desde el entorno de Juan Carlos I, y también personas próximas a sus servicios de seguridad, advierten que la localidad no podrá convertirse en «enclave fijo durante largas estancias».

Estas fuentes afirman que el operativo organizado para proteger al padre de Felipe VI durante cuatro días es «inasumible» para una larga temporada. Sobre todo, si se da en las mismas condiciones: «Toda España sabe ya dónde vive Pedro Campos, el recorrido hasta el puerto… Se pueden montar cordones de seguridad durante varias semanas, pero no durante varios meses».

Integrantes del dispositivo añaden, además, que por seguir las indicaciones del Emérito se están tomando decisiones «algo temerarias», como permitirle viajar en el coche de su amigo, sin la protección adecuada: «Eso no es viable desde el punto de vista de la seguridad».

Sanxenxo, en todo caso, se blindará en los meses de verano con el envío de más agentes, a través de una comisión de servicio convocada por la Guardia Civil. Pese a ello, ese operativo especial también tiene fecha de caducidad y, por tanto, «Juan Carlos I tendrá que barajar otros destinos próximos cuando venga a las regatas».

Desde su entorno, eso sí, descartan Portugal, una opción que el Emérito ha rechazado tajantemente. En su carta a Felipe VI difundida en marzo, parecía cerrar la puerta a pasar temporadas en Zarzuela. No obstante, después de lo ocurrido tras su regreso a España, esa reivindicación «podría ser más fuerte que nunca…»

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