gas pone fin a su tregua

El gas barato llega a su fin tras varias semanas en mínimos anuales no vistos desde antes de que estallara la invasión rusa de Ucrania y Moscú dejase de enviar gas barato a las economías europeas. Todas las variables de la ecuación de crecimiento pospandémica han variado inevitablemente tras la respuesta que la Unión Europea y los países occidentales han ofrecido al conflicto bélico iniciado por Vladimir Putin y el gobierno de Rusia.

La reconversión energética improvisada de la Unión Europea y la necesidad de garantizar el suministro eléctrico de cara al invierno han cambiado el orden de prioridades de los gobiernos europeos, que durante los últimos meses se han dedicado a cerrar acuerdos con nuevos países capaces de suministrar gas mientras iniciaban su reconversión de la mano del plan RePowerEU para tratar de reducir su dependencia energética.

Durante los últimos meses, el modelo energético español ha virado hacia la recepción de metaneros cargados de gas natural licuado con destino las seis plantas de regasificación instaladas a lo largo y ancho de país. En ese mismo tiempo, las renovables han aumentado su cuota de mercado, la innovación se abría paso para calentar pueblos enteros o rebajar las facturas, y la leña o los pellets han vuelto a muchas casas ante el denominado miedo energético.

Por qué estaba tan barato el gas

La extensión de la buena climatología hasta bien entrado el mes de noviembre y el llenado de los almacenamientos de gas en España -que superaban el 95% del cupo total a 1 de diciembre, tal y como pedía la UE-, han permitido que el precio del gas haya alcanzado sus registros mínimos del año a las puertas del invierno.

Durante las últimas tres semanas, el gas se ha pagado a menos de 50 euros el megavatio-hora (MWh), e incluso durante una semana entera, por debajo de 40 euros/MWh, el precio mínimo de referencia por el que entra en funcionamiento el tope al gas fijado en la excepción ibérica. Esto ha rebajado sustancialmente la factura de la electricidad durante el último mes, repercutiendo al mismo tiempo en el dato de la inflación de octubre.

Para desgracia del bolsillo de los consumidores, esta tendencia está llegando a su fin. El pasado viernes, la subasta de precios de Mibgas -el operador ibérico del mercado gasístico- ya registró una importante subida en el importe que se fija de forma diaria respecto al del jueves, que pasó de 48,50 a 64,85 euros.

¿Qué nos espera este invierno?

Por su parte, el precio de los futuros del gas ya se sitúa a 87 y 98 euros a uno y dos meses vista, respectivamente. Esta tendencia es similar a las crecidas del TTF holandés, cuya curva de precios se situaba el pasado viernes en 85,72 euros para el día siguiente y a unos 110 euros para los futuros.

La Asociación Española del Gas (Sedigas) apunta a que estas subidas de precios seguirán dándose en la medida en que las temperaturas empiecen a bajar, como es habitual a estas alturas del año, y se empiece a hacer uso de las reservas para atender la demanda de los hogares no sólo en España, sino también en toda Europa.

Ante esta situación, la entrada en funcionamiento de la energía eólica, así como todos los aportes que se hagan desde la solar -si no hay nubes- y la hidroeléctrica -para lo cual hace falta que llueva mucho más- se antojan fundamentales, y así hacer frente al incremento de la demanda eléctrica que se producirá en invierno, que inevitablemente volverá a tensionar al alza el coste de la energía. 

el gas pone fin a su tregua y amenaza el precio de la luz ante el proximo invierno

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