impuestazo a las eléctricas y la banca

El Gobierno ya tiene sus nuevos impuestos a la banca y las energéticas. El Congreso de los Diputados ha aprobado en la madrugada de este viernes ambas figuras, con las que el Ministerio de Hacienda estima que se recaudarán 6.500 millones frente a los 7.000 inicialmente estimado tras una modificación introducida en el trámite parlamentario, y tras suscitar numerosas críticas y dudas. De las empresas afectadas, por supuesto, pero también del Banco Central Europeo (BCE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) o la propia Comisión Europea.

El organismo que dirige Christine Lagarde, por ejemplo, emitió una carta este mismo mes en la que, primero, puso en duda que lo que se va a gravar sean realmente beneficios extraordinarios, como afirma el Gobierno; y, segundo, avisó del efecto negativo que puede tener sobre el crédito y adelantó que debe trasladarse al cliente.

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Apenas hace unos días, el FMI apuntó algo muy similar sobre el impuesto a las entidades bancarias y criticó también la confección de la figura sobre las energéticas. «Recaudar ingresos temporales adicionales para financiar el apoyo a los más vulnerables es una estrategia bienvenida», apuntó en el informe sobre España que publicó el miércoles, pero añadió que «los nuevos gravámenes en los sectores de la energía y la banca se aplican a los ingresos en lugar de los beneficios, y por lo tanto no tienen en cuenta los costes».

«Será importante vigilar la incidencia de los gravámenes sobre la disponibilidad de crédito, los costes del crédito y la resiliencia de los bancos, así como sobre los incentivos a la inversión de las empresas energéticas«, subrayó, al tiempo que pidió que las figuras sean temporales y no permanentes, opción a la que el Gobierno ha abierto claramente la puerta.

Y desde la Comisión Europea se ha propuesto un impuesto propio para las energéticas, que podría llegar a ser compatible con la figura española, pero que presenta una diferencia básica con respecto a lo que hoy se ha aprobado en el Congreso: grava los beneficios, no los ingresos. Además, este mismo martes pedía que la figura sobre la banca sea «proporcionado» y «evite consecuencias injustificadas sobre la estabilidad financiera«.

«Es contraproducente»

Por parte de las empresas afectadas las críticas han sido numerosas. Hoy mismo, el presidente de BBVA ha denunciado que el impuesto sobre la banca es «contraproducente» porque daña a la inversión y al crecimiento económico. En una entrevista concedida al medio digital Ethic recogida por Europa Press, el responsable de la segunda entidad de España ha denunciado que «la evidencia internacional confirma que los impuestos a la banca acaban teniendo un efecto negativo sobre la inversión, conducen a un menor crecimiento económico y la recaudación de impuestos queda por debajo de lo esperado». «En momentos de elevada incertidumbre como el actual, debemos remar todos en la misma dirección para que la economía crezca», ha añadido.

También este jueves, el portavoz de la Asociación Española de Banca (AEB), José Luis Martínez Campuzano, firmaba un artículo de opinión en EL MUNDO en el que sostenía que «ni el momento ni los fundamentos justifican un nuevo impuesto». Y también este diario informaba hoy de que la patronal eléctrica europea ha denunciado ante Bruselas que el Gobierno incumple las normas de la UE con los «beneficios caídos del cielo».

Posibles denuncias

Con todo ello, las disputas en los tribunales por parte de las empresas afectadas parecen aseguradas. Para tratar de evitar la judicialización o, al menos, contenerla, el Gobierno se esforzó en buscar la forma de que no llamar impuestos a las nuevas figuras y encontró la solución en la prestación patrimonial.

Pero desde Fedea, por ejemplo, ya apuntaron a principios de mes que esto no será suficiente. «Sobre los gravámenes a bancos y energéticas, la proposición de ley enviada al Congreso por los partidos de la coalición de gobierno ha superado las peores expectativas«, afirmó el presidente de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada, Ángel de la Fuente.

El texto renuncia incluso a ligar los nuevos gravámenes con la cuantía de los supuestos beneficios extraordinarios que en principio los justifican, convirtiéndolos así en exacciones claramente arbitrarias desde cualquier perspectiva que tienen muy mal encaje en un estado de derecho, añadió, adelantando que habrá una «larga disputa legal«.

«Tiempo de que contribuyan»

El Gobierno, sin embargo, se ha mostrado ajeno a todo esto y el espíritu del Ejecutivo de coalición respecto a estas nuevas figuras lo ha resumido el portavoz de Asuntos Económicos del Grupo Parlamentario Socialista, Pedro Casares: «Han pasado 10 años del rescate a las entidades financieras. Hoy, 10 años después, es tiempo de que la banca contribuya al conjunto de la sociedad«. La banca, y también las eléctricas, que en su conjunto, ha apuntado Casares, han ganado «25.000 millones» ya este año.

Además, el responsable socialista ha restado importancia e incluso desautorizando las advertencias del BCE porque la credibilidad de Luis de Guindos, ha dicho, «es cero«

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