impacto de los fondos UE

La ejecución de los fondos europeos sigue siendo un absoluto fracaso desde todos los parámetros. La vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, prometió en febrero que cogerían «velocidad de crucero» durante este semestre, pero la cruda realidad de los datos indica que el Plan de Recuperación y Resiliencia se mantiene paralizado y que el dinero sigue sin llegar a las empresas 17 meses después de que se incluyesen por primera vez en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2021.

La lenta ejecución de este plan llamado a revolucionar la economía española y a ser la palanca de la transformación productiva ya no solo preocupa en el tejido empresarial, sino que además ha activado todas las alarmas en el propio Gobierno, donde desde algunos sectores se pone en duda su impacto en el PIB para este año y reducen sus efectos multiplicadores para 2023, según ha podido saber THE OBJECTIVE. Una percepción que también comparten organismos como la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) o el Banco de España (BdE).

Los últimos datos de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) reflejan que hasta abril la Administración Central ha realizado pagos en el marco del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia por valor de 1.587,24 millones de euros, lo que supone apenas el 5,7% de los 27.633 millones de euros de fondos europeos consignados en los Presupuestos Generales del Estado (PGE).

Pagos efectuados 

Si a este dato se suma el dato anual de 2021 también aportado por la IGAE, vemos que se han realizado pagos por valor de 12.590 millones de euros desde enero de 2021, momento en el que los fondos europeos se incluyeron por primera vez en los PGE. Esto supone que 17 meses después de que se consignarán estos ingresos en la economía española, el Estado apenas ha transferido el 23,2% de los ingresos comprometidos en los presupuestos equivalentes a 54.267 millones de euros (26.634 millones en 2021). 

Finalmente, si se consideran los 70.000 millones de ayudas comprometidas en los fondos Next Generation, la transferencia de recursos es apenas del 18%. Es verdad que el Plan de Recuperación habla de que las inversiones se ejecutarán hasta el año 2025, aunque muchos planes expiran en 2023, pero lo cierto es que al Gobierno le quedan menos de 16.000 millones por consignar en los PGE y es probable que el grueso de estos recursos se incluyan para el próximo año 2023. En el caso de las transferencias recibidas de Bruselas, el cronograma indica que hasta finales de 2023 se recibirán 54.500 millones de la UE.

Por otro lado, cuando ya estamos en el ecuador del segundo año de ejecución de los fondos europeos, sigue sin existir una cifra oficial sobre los recursos que las empresas ya tienen en su poder para poder ejecutar los proyectos, por lo que la única aproximación medianamente fiable que existe es la de la IGAE, que aporta datos sobre autorizaciones de gasto, inversiones comprometidas y pagos efectivamente realizados. 

Balance del Gobierno

El problema con este dato es que tampoco refleja fielmente el dinero que llega a las empresas, ya que estos pagos realizados incluyen además el dinero transferido a las comunidades autónomas, administraciones locales y otros departamentos de la Administración central. En algunos de estos casos, este dinero ni siquiera se ha destinado a realizar convocatorias formales.

El II Informe de situación del Plan de Recuperación publicado a final de abrilindica que el despliegue de inversiones es superior a los 8.500 millones de euros, lo que -indican- ha permitido poner en marcha más de 11.500 proyectos, de los cuales, más de 6.000 se están llevando a cabo en empresas, más de 1.000 en entidades locales y más de 2.400 en universidades y centros tecnológicos. Sin embargo, se niegan a dar detalles del dinero que efectivamente ha llegado a las empresas.

Por otro lado, la ejecución de los Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (Perte), la palanca de crecimiento de estos fondos europeos tampoco está teniendo la velocidad esperada. Como ya ha publicado este diario, solo se han adjudicado 909 millones de los 19.955 millones de euros aprobados hasta la fecha por el Consejo de Ministros, el 4,5% del total prometido. 

Lento avance de los Perte

Si a esta cifra le sumamos los 12.250 millones de euros para el Perte chip y los 800 millones del Perte de la economía de los cuidados, la cifra de adjudicación respecto del total (33.005 millones de euros) cae al 2,8%. Los datos aportados por el propio Ministerio de Asuntos Económicos reflejan que el Gobierno apenas ha resuelto un puñado de convocatorias desde que aprobara el primer Perte -el del coche eléctrico y conectado- en junio del año pasado. Si consideramos que deben pasar al menos otros tres meses desde que se adjudica el dinero para que se pongan en marcha los proyectos, vemos el retraso es evidente.

Una situación global que comienza a preocupar en algunos sectores del Gobierno, donde se reconoce que el impacto en la economía y en la recuperación será mucho más acotado que lo previsto inicialmente. Según se indica en el Programa de Estabilidad enviado a Bruselas en 2021 por el Ejecutivo, los fondos europeos estaban llamados a generar una inversión pública adicional de dos puntos de PIB al año en promedio en el periodo 2021-2023. 

Efecto multiplicador

Un efecto multiplicador que estuvo lejos de producirse en 2021 porque los fondos apenas llegaron al tejido productivo y que en 2022 corre el serio riesgo de quedarse nuevamente en agua de borrajas. El análisis que se hace en algunas áreas del Gobierno es que este retraso en la entrega de fondos, en la resolución de las convocatorias y en la llegada del dinero a las empresas, incluso podría poner en riesgo este efecto en 2023, cuando precisamente debería tener el mayor impacto el dinero europeo. En este sentido, se retrasa el verdadero impacto de los fondos para el año 2024 y el 2025.

Un análisis que los departamentos económicos independientes comienzan a dar por descontado. La AIReF indicó en sus últimos informes que el impacto del Plan en 2021 fue prácticamente nulo, mientras que para este año revisó a la baja el impacto en el PIB al 1,8%; así como su efecto multiplicador, pasando del 1,2 al 0,9.

Por otro lado, el Banco de España (BdE) también avanzó en diciembre que rebajaba el impacto en 2022 del 2,4% estimado en junio al 1,3%, 1,1 puntos menos. En cuanto al impacto en el PIB de 2021, el organismo supervisor indicó que apenas aportaron 0,3 puntos al crecimiento de la economía. 

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