El Madrid sale vivo

El Real Madrid tiene más vidas que un gato. Los blancos han perdido (4-3) contra el Manchester City, sí, pero después de lo visto se puede decir que han salido vivos del Etihad Stadium en el primer asalto de semifinales de Champions. Un auténtico partidazo, una oda al fútbol de ataque en el que las defensas brillaron por su ausencia. Una derrota por la mínima, en definitiva, que deja todo abierto de cara a la vuelta el miércoles de la próxima semana en el Santiago Bernabéu.

Pudo ser peor, mucho peor. Los de Carlo Ancelotti estuvieron a punto de caer al precipicio en varias ocasiones, sobre todo en un comienzo arrollador del conjunto de Pep Guardiola, pero se negó a tirar la toalla. Y es que este Madrid es inmortal. Una derrota nunca gusta, pero en este caso sabe incluso hasta dulce porque ni mucho menos es descabellado pensar que el Madrid pueda eliminar al City en el Bernabéu y alcanzar la final del 28 de mayo en París, contra el Liverpool o el Villarreal. Ya consiguieron dejar los blancos en el camino al París Saint-Germain y el Chelsea, y por qué no pensar que este City, desatado en ataque pero frágil atrás, también puede acabar besando la lona frente a los merengues.

Y eso que el comienzo fue de lo más desalentador para el Madrid, que afrontaba el envite con la ausencia de Casemiro, la puesta en escena de Mendy y Alaba tocados y la apuesta de Ancelotti por Rodrygo, premiando así el técnico italiano las buenas actuaciones del brasileño en los últimos partidos. Kevin de Bruynemarcó antes de los dos minutos, asistidos por un gran Ryad Mahrez, y antes del minuto 10 llegó el 2-0 con un clamoroso error en defensa que aprovechó Gabriel Jesus con rapidez. No había forma de frenar la tormenta ni de impedir la enorme presión del City, que estuvo sobresaliente en la circulación. Y eso que también Guardiola afrontaba el encuentro con ausencias de peso como las de Joao Cancelo, sancionado, y Kyle Walker, lesionado. Sí jugó John Stones, aunque lo hizo de lateral derecho en vez de central y siendo sustituido antes del intermedio.

Todo fueron problemas para el Madrid, minimizado sin Casemiro, y con dificultades para salir de su propia parcela ante la asfixiante presión de los sky blues. Un par de errores de los ingleses en la salida pudieron cambiar el partido pero no fue hasta el minuto 33 cuando Benzema dejó su sello en el Etihad Stadium con un zarpazo al primer toque tras un centro de Mendy. El delantero francés no se cansa de marcar ni de ser el jugador más decisivo partido tras partido. Lo hace todo, y todo bien. El 2-1 aliviaba a un Madrid que, antes del gol de su estrella, pudo haber encajado el tercero en botas de Foden, Mahrez y Zinchenko.

Locura aún mayor tras el descanso

Con la ventaja por la mínima para el City se llegó al intermedio, después de un tremendo intercambio de golpes que incluso se intensificó en la segunda parte, con Nacho en el campo en lugar de un Alaba tocado. Así, el arranque del segundo acto fue espectacuilar, con un Manchester City agresivo y profundo.Foden hizo mucho daño por la banda y las ocasiones comenzaron a sucederse. El joven delantero inglés firmó el 3-1 en el 52’ al rematar de cabeza en el área pequeña un gran centro de Fernandinho, que antes del descanso había entrado por Stones.

Laporte —en dos ocasiones— y Mahrez perdonaron el cuarto antes de queVinícius replicase con una espectacular jugada individual. El brasileño echó a correr solo desde su propio campo, le tiró un amago a Fernandinho y se plantó delante de Ederson para besar las redes con mucha clase, definiendo a la perfección. De lo que pudo ser el 4-1 se llegó al 3-2.

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Sin embargo, los de Guardiola volvieron a la carga en la jugada posterior y estuvieron cerca de ampliar su ventaja. Tuvieron que esperar hasta el 74’ con un espectacular zurdazo de Bernardo Silva que llegó con cierta polémica, después de que el colegiado Istvan Kovacs, que por primera vez en su carrera ha pitado al Madrid, se llevase el silbato a la boca pero no pitara absolutamente nada. Algunos jugadores blancos se quedaron quietos y el portugués aprovechó la confusión para fusilar a Courtois con un tremendo latigazo.

Todo se había complicado para un Real Madrid que seguía a merced del City. Los ingleses volvían a estar cerca de ampliar la ventaja, pero otra vez el gen madridista hizo acto de presencia en la Champions. Así, Kovacs pitó penalti tras una mano muy clara de Laporte dentro del área. Benzema, que venía de fallar dos penas máximas ante Osasuna en El Sadar (1-3), no se puso nervioso y batió a Ederson con un lanzamiento a lo Panenka, ampliando así su cuenta a 14 dianas en Champions y firmando su gol número 41 en lo que llevamos de temporada entre todas las competiciones.

Era el minuto 81, pero aún quedaba tela que cortar porque el City dispuso de hasta dos ocasiones claras para anotar el quinto y desinflar la respuesta de los visitantes. Y es que Rúben Dias no llegó a un centro en el segundo palo y Mahrez buscó las cosquillas a una zaga que supo recomponerse a la perfección con Nacho tras el cambio de Alaba.

La derrota acaba siendo dulce para un Real Madrid que lo fía todo para la vuelta, confiando en que la magia regrese al Santiago Bernabéu en Champions, como ya ocurrió en las rondas anteriores frente al PSG y el Chelsea. Con este Real Madrid inmortal todo es posible. Los blancos confían en celebrar el título de Liga el sábado ante el Espanyol —les vale con un empate—, pero mejor aparcar las celebraciones (o, si acaso, hacerlas con moderación) porque aún queda un nuevo asalto contra este City de Guardiola.

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