candidatura de Irene Montero

Podemos tiene un «plan b». Aunque quizá habría que hablar de un «plan a» habida cuenta lo enconadas que están las relaciones del partido morado con la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, a la que comienzan a cuestionar abiertamente como cabeza de lista de toda la izquierda a la izquierda del PSOE. O mucho cambian las cosas o en el actual escenario es más probable que Sumar y Podemos se presenten por separado a las próximas elecciones generales a que lo hagan en coalición, fórmula, además, que la gallega detesta por considerar inútil a la hora de conformar un frente amplio. 

En definitiva, la cúpula del partido que cofundara Pablo Iglesias echa cuentas sobre sus posibilidades electorales con la ministra de Igualdad, Irene Montero, de candidata a la presidencia del Gobierno. De hecho, la «Uni de otoño» de Podemos del pasado fin de semana supuso un clarísimo golpe de timón capitaneado por Iglesias y con Ione Belarra de convidada de piedra, lo que no significa que rechace la nueva estrategia del partido que lidera.

Temen en Podemos que Díaz quiera hacer tándem electoral con Íñigo Errejón 

Iglesias, que realmente nunca se fue y aspiró a monitorizar a Díaz desde la distancia, ha empezado a sentar las bases para poner a Montero en la línea de salida. Temen en Podemos que Díaz quiera hacer tándem electoral con Íñigo Errejón en Madrid y dejar a la titular de Igualdad en un puesto de la lista sin garantías para hacerse con el acta de diputada. Y si eso les pasa con Montero, el temor se agudiza para el resto de dirigentes morados pasando por Ione Belarra. De ahí el reiterado llamamiento al «respeto» que hizo el ex vicepresidente en un tono muy combativo.

Por ello empiezan a creer en la cúpula morada que la mejor manera de garantizar su presencia en el Congreso de los Diputados es ir con sus propias candidaturas y no andar mendigando un lugar al sol. El último CIS de Tezanos antes de su «cocina» les da cierta esperanza. La «marca» Podemos sigue siendo la más reconocida por el electorado de la izquierda radical, incluso por delante de Unidas Podemos. 

Una información del diario gratuito «20 minutos» sobre los microdatos del barómetro de octubre arrojaba la conclusión de que el 41 por ciento del electorado que declara estar más a la izquierda es afín a Podemos, un 34 por ciento a Unidas Podemos, el 17 apostaba por la más que probable marca electoral de Díaz, esto es, Sumar, y sólo el 6 por ciento por IU. En definitiva, aducen que sus siglas «siguen siendo las más reconocibles», aunque soslayan los sucesivos descalabros electorales, entre ellos, el que terminó con Iglesias fuera de la política en mayo del año pasado.

Podemos en Sevilla ya ha dado un paso al frente al llamar a Montero «presidenta»

El portavoz parlamentario de Unidas Podemos -cada vez más de Podemos y menos de Unidas, a decir de la mitad de sus diputados- Pablo Echenique, afirmaba sobre la base de esos resultados que «el debate sobre la ‘reconfiguración de la izquierda’, hasta ahora, se había mantenido en el plano de las opiniones cualitativas. El estudio del CIS que hace hoy 20 minutos permite tener ese debate con datos».

Los primeros en no ocultar sus preferencias sobre quién debe encabezar la lista morada a las próximas elecciones generales fue la organización de Podemos en Sevilla. Responde acaso a que Andalucía ha sido el epicentro de las batallas cainitas entre Podemos, Izquierda Unida y Más País, expuestas de forma descarnada cuando negociaron una candidatura conjunta a las autonómicas del pasado 19-J.

La organización provincial tuiteó un mensaje con tono triunfal. «Con la verdad y la democracia por delante siempre. PRESIDENTA», así, en mayúsculas, e incluía un video con distintos momentos de la universidad de otoño.

A pocos se les ha escapado además el nuevo logo y lema de los morados, donde el prefijo «trans» tiene un lugar preponderante en la cartelería aludiendo, sin duda, a una de las leyes estrella de Igualdad, todavía en pugna con los socios socialistas. Podemos es «La fuerza que transforma», un nuevo mensaje para un nuevo tiempo frente a la campaña que Yolanda Díaz desarrolla por toda España.

logo podemos

Además, Montero ha reforzado su agenda internacional y no sólo con cuestiones relacionadas con las competencias de su Ministerio. Si bien a principios de verano voló a Estados Unidos en un controvertido viaje por echar mano del Falcon -algo que, a decir de Moncloa, no usan los ministros en sus vuelos trasatlánticos- estos días se ha reunido en Argentina con el presidente del país, Alberto Fernández, y con la ex presidenta Cristina Kirchner, acaso un espejo en el que verse reflejada. 

La vicepresidenta segunda, en cuyo entorno temen que las ministras moradas den en unos meses una patada al tablero y rompan el Gobierno de coalición al objeto de marcar un perfil propio no sólo ante el PSOE sino, y sobre todo, frente a Sumar, prosigue, impertérrita, con sus planes. «No me distraigo. Me estoy dejando la piel por mi país», replicó en distintas ocasiones a Pablo Iglesias, del que recordó había sido asesor suyo en Alternativa Galega de Esquerda, por entonces un perfecto desconocido.

Las espadas están en todo lo alto. Y las posiciones a la izquierda del PSOE parecen, hoy por hoy, irreconciliables, no tanto por diferencias de índole política sino personal y de reparto de poder.

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