El Partido Popular y Ciudadanos confían en repetir la coalición gubernamentaltras las elecciones del 19 de junio en Andalucía y que solo necesiten el apoyo externo de Vox como en la legislatura que acaba de finalizar, según explican fuentes de ambas formaciones a THE OBJECTIVE. Ese escenario pasa por sumar más escaños que toda la izquierda junta para forzar al partido de Santiago Abascal a abstenerse cada vez que haya una votación si no quiere quedarse junto a PSOE, Podemos y Adelante Andalucía.

En el equipo de Juanma Moreno Bonilla son conscientes de que el umbral de la mayoría absoluta, que está en 55 escaños, es una cumbre alejada en estos momentos. Hace tres años y medio, el PP consiguió 26 representantes y Ciudadanos llegó a los 21, por lo que formaron un Ejecutivo casi paritario con el apoyo a lo largo de la legislatura -en forma de ‘sí’ o abstención- de los 12 escaños de Vox para sacar adelante sus principales iniciativas, aunque el grupo de Abascal se quedó con 11 en 2020 tras la salida de la diputada Luz Belinda. 

Los presupuestos andaluces de 2020 y 2021 salieron adelante con el respaldo de los representantes de Abascal, pero Vox tumbó en diciembre los de 2022 uniéndose en el ‘no’ a la izquierda. Ahora, las encuestas apuntan a un escenario electoral similar dentro del centroderecha, pero con los roles cambiados: el PP sale fortalecido, mientras que Ciudadanos está al borde de la desaparición y Vox se muestra al alza, lo que le permitirá, con toda probabilidad, quedar como tercera fuerza parlamentaria tras el 19-J.

A mediados de marzo saltaron las alarmas en Génova con un sondeo interno en el que los populares caían a la cota de los 35 escaños, mientras los naranjas apenas sobrevivían con un escaño, el de Juan Marín por Sevilla. Vox subía hasta los 22 escaños, es decir, por encima de los guarismos de Cs hace tres años y medio. La formación de Marín apareció solo con dos parlamentarios en la última encuesta del Centro de Estudios Andaluces (Centra), la cifra más baja que le ha dado el CIS andaluz en toda la legislatura.

Con el paso de las semanas, los populares han ido escalando peldaños en los sondeos gracias al ‘efecto Feijóo’, una circunstancia que ha animado a Moreno a adelantar los comicios. Si regresa al escalón de los 45 escaños que tenía antes de la grave crisis interna del PP, como algunas encuestas sugieren, el comodín que le podría dar Ciudadanos con uno o dos diputados resultaría determinante para que la suma de PSOE, Podemos y Adelante Andalucía no alcance a los socios de coalición.

Moreno quiere imitar a Ayuso

Esa ecuación permitiría a Moreno no verse obligado a meter a Vox en su Ejecutivo y gobernar como lo hace Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid. Es decir, con el apoyo externo del partido de Abascal. El ya presidente en funciones de la Junta advirtió la pasada semana que se siente cómodo con esta fórmula, una posibilidad que no tuvo Alfonso Fernández Mañueco en Castilla y León tras el 12-F al quedarse tan lejos de la mayoría absoluta.

Ahora bien, la fecha del 19 de junio no está exenta de riesgos. Tiene la complicación de unas oposiciones públicas en Educación a las que aspiran 30.000 andaluces a los que, seguramente, lo último que les va a interesar es ir a votar ese día. Ese día también cuenta con el inconveniente de que muchos sevillanos y granadinos estarán regresando de un puente por la festividad del Corpus Christi del jueves 16.

Sin embargo, el presidente andaluz veía aún con más preocupación la opción del domingo 26, pues ese fin de semana empiezan las vacaciones escolares y muchas familias se marchan a sus segundas residencias. Por lo tanto, lejos de los colegios electorales en los que votar. De ahí que se decantase por una semana antes.

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Juanma Moreno Bonilla en su último consejo de gobierno en Málaga. | Foto: EP

En todo caso, el día 26 era más propicio en términos políticos, ya que hubiera permitido celebrar la sesión plenaria fijada por la Mesa para mañana y el jueves. Si se hubiera llegado con el Parlamento abierto hasta esos días, se hubiera aprobado el dictamen de la comisión de investigación parlamentaria sobre la extinta Faffe, muy importante para el PP a efectos electorales ya que hubiera sido un torpedo en la línea de flotación del PSOE al señalar la responsabilidad política de los expresidentes socialistas Manuel ChavesJosé Antonio Griñán y Susana Díaz.

También podría haber visto la luz la nueva Ley de Economía Circular que ha elaborado la Consejería de Agricultura que dirige Carmen Crespo y que solo estaba pendiente de la votación final en pleno. A principios de abril superó su último trámite en la comisión parlamentaria con el único voto en contra de Vox.

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