El «efecto Feijóo» dispara al PP en intención de voto en la primera encuesta de NC Report tras el cambio en el liderazgo del partido. El político gallego cumple quince días como presidente nacional de su formación, y la encuesta del mes de abril otorga a su partido entre 123 y 125 escaños, una cifra récord en esta Legislatura. Hace un mes, en plena crisis interna, el PP caía hasta los 100/102 diputados, con meses acumulados de tendencia a la baja bajo el ruido de sables entre Génova y la Puerta del Sol.

Por primera vez desde las últimas elecciones generales el PP coge una ventaja sobre el PSOE que alcanza los 24 diputados, y, además, esta subida del principal partido de la oposición anula, asimismo, una alternativa de la mayoría de izquierdas, incluso con el apoyo de independentistas, nacionalistas y otras minorías.

Es significativo que mientras que el PSOE se deja casi 900.000 votos con respecto a las últimas generales, el crecimiento del PP se eleva hasta 1.821.540 votos. Los socialistas pierden entre 19-21 escaños y el PP recupera entre 34 y 36.

El Congreso del Partido Popular de Sevilla, que certificó el cambio de equipo en la dirección nacional, y los primeros posicionamientos de Feijóo como líder de la oposición han tenido una buena acogida en el electorado del centro derecha según esta estimación demoscópica. Esta primera fotografía lleva a interpretar que el todavía presidente de la Xunta consigue centrar al PP y recupera voto por ese flanco, incluso del segmento del electorado más próximo al PSOE y que está desencantado con la gestión de Pedro Sánchez. Pero también gana voto por la derecha, voto útil, que parece que puede ver en Feijóouna opción más segura para desbancar al Gobierno de coalición. No hace mella en este crecimiento ni el acuerdo de coalición entre PP y Vox en Castilla-La Mancha ni tampoco la decisión de Feijóo de marcar distancias con los «verdes», en coherencia con la política que ha mantenido en la Xunta y como líder de los populares gallegos. Pesa más su experiencia de gestión y el perfil que ha acuñado en los cuatro mandatos al frente del Gobierno gallego.

De hecho, es significativo que con respecto a abril en el bloque de la izquierda caiga el PSOE, mientras que Podemos se mantiene entre los 25-27 diputados. A su vez, en el bloque de la derecha Vox sufre un retroceso que le hace pasar de los 69-71 escaños a entre 53-55. En todo caso, con respecto a las últimas generales gana 138.202 votos y entre 1 y 3 diputados. En abril, su crecimiento en votos se acercaba a los 700.000, y rozaba casi 20 diputados más. Aun así, la suma de PP y Vox, gracias a la subida de los populares, tendría hoy garantizada la mayoría absoluta de haber elecciones, incluso en su horquilla menos optimista. La suma se mueve entre los 176-180 diputados. Mientras que la alianza del PSOE con Podemos se queda en 124-128 diputados.

Este marco es el que servirá de pista de lanzamiento al PP andaluz para convocar, previsiblemente, elecciones en junio, decisión que justifican en la necesidad de actualizar cuanto antes los Presupuestos al nuevo contexto económico que deja la guerra de Ucrania y a una mejor optimización de los fondos europeos, que se espera que aceleren su ejecución.

De momento, el «efecto Feijóo» tiene consecuencias a derecha y a izquierda, movilizando al centro derecha, pero aglutinándolo a su vez cada vez más alrededor de las siglas del PP. Éste es, precisamente, el principal reto del político gallego. Sumar más, pero con menos fuerza de Vox, a fin de que esto le permita conformar gobiernos en solitario, aunque tenga la dependencia externa de Abascal. El primer examen será el andaluz.

Los independentistas y nacionalistas mantienen estables sus tendencias, lo que, de confirmarse en las urnas una diferencia entre bloques como la que pronostica ese sondeo, sería del todo irrelevante. Ni uniendo a todo el conglomerado de partidos ajenos a PP y Vox Pedro Sánchez estaría en condiciones de tener la mayoría necesaria para seguir en el gobierno. El desgaste de la situación económica, la subida de la inflación y de los precios están haciendo mella en una mayoría de izquierdas que arrastraba ya el coste de la gestión de la pandemia y de sus efectos también económicos. Un desgaste que no parece que esté siendo capaz de contener el escudo social que han convertido en pancarta de su acción política.

En este nuevo contexto que deja el relevo en el liderazgo de la oposición tiene más significado el flujo de votantes entre partidos. El PP es el partido que más trasvase recibe de votantes socialistas (el 6,3 por ciento) y también de Vox, el 11,8 por ciento. Mientras que en Podemos, la correlación de fuerzas se reorienta por la vía de la huida hacia la abstención de hasta un 14,7 por ciento de sus votantes de las pasadas elecciones generales. Ciudadanos se dejaría hasta un 60 por ciento de sus votantes a favor del PP. Más País también pierde más voto a favor de la abstención que del lado de las siglas socialistas. La Presidencia del Gobierno no está sirviendo, a día de hoy, para reunificar el voto de izquierdas en favor del PSOE.

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