Reino Unido

El ministro de Finanzas, Jeremy Hunt, enterrará el jueves el fallido experimento fiscal británico del Gobierno de Truss recortando el gasto y subiendo los impuestos, medidas que, según él y el primer ministro Rishi Sunak, son necesarias para restablecer la confianza de los inversores.

Reino Unido está probablemente ya en recesión, con una inflación del 11% que está creando una crisis del coste de la vida. Es la única nación del Grupo de los Siete que aún no ha recuperado su tamaño anterior a la pandemia, tras haber sufrido una década de crecimiento de ingresos casi estancado.

Pero Hunt ha advertido de que habrá medidas dolorosas en su declaración presupuestaria, que representará un brusco cambio de política con respecto a los recortes fiscales no financiados prometidos por la anterior Primera Ministra Liz Truss.

El efímero «minipresupuesto» de su Gobierno, el 23 de septiembre, llevó a la libra esterlina a un mínimo histórico frente al dólar, amenazó con el caos en el mercado inmobiliario y obligó a Truss a dimitir tras sólo 50 días en Downing Street.

Los inversores se tranquilizaron cuando Hunt fue nombrado a mediados de octubre para reconducir la economía hacia una senda más ortodoxa.

Tanto Hunt como Sunak dicen que ahora deben ir más allá.

«La estabilidad ha vuelto al Reino Unido, pero eso se debe a que se espera que el Gobierno tome esas decisiones difíciles pero necesarias», dijo Sunak esta semana.

Los críticos del nuevo rumbo afirman que la vuelta a la austeridad es innecesaria, perjudicará a millones de hogares y profundizará la recesión prevista.

Los medios de comunicación señalan que se espera que el plan —que se anunciará hacia las 11:30 horas (1130 GMT)— incluya subidas vinculadas a la inflación en las prestaciones sociales y las pensiones, tras la preocupación por que el aumento fuera menor.

También es probable que haya ayudas para que los hogares más pobres paguen sus facturas de energía cuando expire un tope existente y sea sustituido por otro menos generoso en abril, según los medios de comunicación.

No obstante, Hunt dice que sólo podrá frenar el aumento de los costes de los préstamos si puede demostrar a los inversores que la montaña de deuda británica de 2,45 billones de libras (2,91 billones de dólares) empezará a caer como proporción de la producción económica. Para ello, es fundamental vencer la inflación.

«El Banco de Inglaterra tiene mi apoyo incondicional en su misión de derrotar la inflación… pero necesitamos que la política fiscal y la monetaria trabajen juntas», dijo Hunt en extractos de su discurso 

SUBIDAS DE IMPUESTOS Y RECORTES DE GASTOS

El Gobierno británico pretende ahorrar más de 50.000 millones de libras anuales de aquí a cinco años, lo que equivale a cerca del 2% de la producción económica anual. La rapidez con la que se produzcan los recortes de gastos y las subidas de impuestos será clave para las perspectivas económicas a corto plazo.

Según el Times, la mayor parte de los recortes del gasto se programarán para después de las próximas elecciones, previstas para 2024, y podrían no ser necesarios si la economía mejora.

Hunt se arriesga a reactivar las tensiones en el seno del Partido Conservador en el poder, muchos de cuyos miembros ya están molestos por el nivel de la presión fiscal británica actual.

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