escándalo del espionaje

Pedro Sánchez ha conseguido, con altibajos, tres semanas de oxígeno desde que estalló el escándalo del espionaje a líderes independentistas. La estrategia de Moncloa bascula entre el silencio e ir dosificando la información para ir saliendo al paso del que se ha convertido en el principal problema político que ha encarado desde que empezó el mandato. Primero lo minimizó, después el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, viajó a Barcelona para ofrecer la desclasificación de documentos, explicaciones en el Congreso de la directora del CNI, Paz Esteban, o un “control interno” dentro de los servicios secretos de cuyas conclusiones poco se sabe más allá de que permitió aflorar que los teléfonos del propio presidente y la ministra de Defensa, Margarita Robles, habían sido infectados con el software Pegasus.Las revelaciones de la directora del CNI agravan la crisis del Gobierno y sus socios por el espionaje

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Moncloa aguarda el resultado final del análisis de los dispositivos del conjunto del Consejo de Ministros para tomar decisiones al tiempo que espera que la situación se vaya apaciguando. Y trabaja para que los datos se puedan dar a conocer este mismo martes. “Estamos terminando”, señalan fuentes gubernamentales sobre ese examen que está llevando a cabo el Centro Criptológico Nacional, un organismo dependiente del CNI. También esperan al “control interno” que se está produciendo en el seno del departamento que dirige Esteban, aunque Moncloa no ofrece ningún tipo de dato al respecto. “Entendemos a aquellos que puedan pedir responsabilidades ante un caso que ha sido grave, pero yo entiendo que esas responsabilidades, en caso de que tengan que asumirse, será una vez cuando se sepa qué ha ocurrido, cómo se podría haber evitado, si es que se podría haber evitado”, ha expresado el portavoz socialista, Felipe Sicilia. 

Sus palabras han llegado después de que Sánchez trasladara a los miembros de la Ejecutiva del PSOE que el espionaje del CNI se ha producido en el marco de la legalidad, pero también de que reconociera que se han producido errores que deben subsanarse. El líder socialista ha asegurado que, en función de las conclusiones, tomará medidas, aunque no las ha concretado. “Hay que ver qué problemas de seguridad se han producido y tomar medidas”, explica un dirigente, que apunta a las cuestiones más básicas como, por ejemplo, la adquisición de los programas que sean necesarios para que no vuelva a producirse una intrusión en el teléfono del presidente. “Hay problemas más graves que el caso en sí, como quién toma esa decisión, qué aporta el CNI, quién tiene Pegasus además del CNI…”, explica un alto cargo gubernamental, que zanja: “De las valoraciones que le están haciendo [a Sánchez] depende que hagamos una cosa u otra”. 

El propio Gobierno había apuntado a la directora del CNI en la asunción de responsabilidades al evitar respaldarla en todo este asunto tras revelarse el fallo de seguridad que ha tardado más de un año en conocerse. El énfasis en su defensa sigue siendo menor que en el caso de Robles, a la que el propio Sánchez ha mostrado su respaldo. “Tiene todo el apoyo de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE la ministra de Defensa, como lo tiene de todo el Gobierno. Faltaría más. La prueba es que sigue siendo ministra”, fue la respuesta de Sicilia sobre Robles, de la que destacó la “valoración” que tiene de los ciudadanos.

¿Y Esteban? “A día de hoy no hay ni una sola razón para que la directora del CNI no esté en su puesto”, respondió Sicilia, que aseguró, no obstante, que “es la ministra la que tiene que apoyar a la directora y así lo ha hecho”. Robles ha dado una batalla en el seno del Gobierno para descargar al CNI de responsabilidad en el caso del espionaje. 

ERC exige “como mínimo” la salida de Robles

Y dentro del gabinete hay quien duda de la efectividad de dar esa cabeza cuando los aliados parlamentarios han dejado claro que es una pieza insuficiente. ERC apunta directamente a Robles. La portavoz, Marta Vilalta, ha exigido “como mínimo” el cese o dimisión “urgente” de la titular de Defensa. “No solo por ser responsable del espionaje por acción u omisión, sino por sus palabras admitiendo y justificando el espionaje al independentismo, el mismo discurso que Vox”, ha argumentado: “A partir de aquí, si se demuestra que hay más responsables políticos, que asuman responsabilidades”, ha añadido Vilalta, según informa Efe. “Es evidente que tienen que rodar cabezas como rodarían en cualquier país serio”, ha dicho, por su parte, otro de los socios del Gobierno, Íñigo Errejón. 

Unidas Podemos señaló también a Robles, pero en Moncloa descartan esa opción. El socio minoritario también solicitó formalmente al ministro de Presidencia que se desclasifiquen los documentos que la directora del CNI presentó en la comisión de gastos reservados del Congreso, que se reunió a puerta cerrada la semana pasada. Los aliados del PSOE salieron de esa comparecencia más preocupados de lo que entraron al conocer que el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, fue uno de los espiados por el CNI con autorización judicial. También ERC ha pedido que esos documentos sean públicos

El Gobierno está sopesando si desclasifica esa documentación más allá de que se produzca un requerimiento judicial, que es a lo que había apuntado inicialmente. Esa es una decisión que correspondería formalmente al Consejo de Ministros tras un informe del CNI. Ya ha habido precedentes de levantamiento del secreto de determinados documentos solicitadas por algún particular, aunque precisan que de manera muy restrictiva, informa Europa Press.

Mientras tanto, Pedro Sánchez va ganando tiempo. Ni siquiera hay una fecha aún para la reunión con Aragonès que ambos apalabraron en un breve encuentro en Barcelona, donde coincidieron en unas jornadas del Cercle d’Economía. Tampoco hay previsión todavía para su comparecencia en el Congreso por este asunto, forzado por toda la oposición mientras en el Gobierno insisten en que están trabajando con “transparencia” y aseguran que las medidas se adoptarán “cuanto antes”. Los socialistas sostienen, además, que el asunto del espionaje pasará con el convencimiento de que no es un asunto trascendental para el conjunto de los ciudadanos. No obstante, Sánchez es consciente de que tiene que “recomponer” las relaciones con ERC si quiere salvar la legislatura, que ha vuelto a repetir que pretende acabar a finales de 2023 al tiempo que ha pedido a los suyos que luchen contra el marco que, a su juicio, está tratando de imponer de que el mandato llega a su fin con el objetivo de desgastar al Gobierno.

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