ahorrar energía

Pese a que España solo recibe desde Rusia alrededor de un 10 % de su gas, el Ejecutivo de Sánchez ha elaborado el plan de ahorro energético más drástico de la Unión Europea. El Gobierno central busca plantear una estrategia que se traduzca en la reducción de la demanda de gas y petróleo hasta el 5 %, alcanzado así el compromiso con el continente de reducir el consumo de gas al7 % antes de marzo de 2023.

La situación de los diferentes países europeos, ante la reducción de suministro por parte de Moscú, no es la misma para todos. Países como Alemania, Italia o Francia son los que se encuentran en una situación más vulnerable, al importar del país dirigido por Putin cerca del 40 % del gas natural. Sin embargo, Suecia o Finlandia no deberían notar tanto el corte de suministro moscovita. El grado de dependencia se traduce en la diversificación que los países tienen a la hora de obtener y generar energía.

Francia

El país vecino, y segunda potencia de la Unión Europea, todavía no ha planteado un plan de ahorro energético firme. El pasado mes de julio, Macron anunció que se lanzaría un ‘plan de sobriedad’, sin embargo, no se espera que entre en vigor hasta finales de septiembre. Una de las medidas que sí se han empezado a cumplir, al menos así lo asegura el Gobierno francés, es la prohibición de carteles luminosos entre las 01:00 horas y las 06:00 horas en poblaciones inferiores a 800.000 habitantes.

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Desde el Elíseo se ha adelantado que el decreto, en fase de borrador, plantea prohibir que las puertas de los comercios estén abiertas si el comercio está utilizando el aire acondicionado o la calefacción. También se estima que la temperatura en interiores sea de 19 grados en invierno y 26 en verano. Asimismo, la multa por no cerrar la puerta de los comercios rondaría los 600 euros y, en el caso de no apagar los carteles, la infracción supondría 1.500 euros.

Alemania

Pese a que Alemania sea uno de los abanderados en lo que ahorro energético se refiere, el país germano no tiene un plan vinculante para reducir el consumo. Este hecho inquieta a la población, ya que un tercio del gas total que llega al país viene desde Moscú. A finales del mes pasado, el Ejecutivo emitió una serie de recomendaciones que pueden convertirse en leyes firmes. El gobierno dirigido por Olaf Scholz pidió a los edificios públicos y de oficinas que no se calentasen las áreas que no sean transitadas habitualmente, tales como pasillos o grandes salas de reuniones.

Baviera ha anunciado su propio plan de ahorro energético en los edificios públicos

A falta de normas vinculantes, las ciudades y estados alemanes han adoptado sus propias medidas. Una de ellas ha sido la de reducir el alumbrado público. De hecho, Berlín ha apagado los focos de 200 edificios y monumentos. Por su parte, Baviera ha anunciado su propio plan de ahorro energético en los edificios públicos. Otra de las medidas adoptadas por los alemanes ha sido la de limitar la temperatura de edificios oficiales.

Italia

Aunque Italia importó cerca de un 40 % de gas ruso el año pasado, el Gobierno todavía no ha publicado un plan oficial para el ahorro de energía. Roberto Cingolani, ministro italiano de Transición Ecológica, ha comentado que no se adoptarán medidas «draconianas» para reducir la demanda. Lo que sí está previsto es que estas medidas pasen por la limitación de calefacción y aire acondicionado y se reduzca el alumbrado público por la noche.

Cingonali ha llamado a la calma y ha insistido en que Italia «estará bien» hasta marzo, gracias a una serie de acuerdos que conseguirían paliar un corte de suministro por parte de Putin. Desde Roma se espera que con estas medidas se reduzca un 7 % la demanda de gas antes de marzo de 2023. Una de las medidas para conseguir este objetivo pasaría por aumentar el uso del carbón. Según el ministro italiano, reducir la calefacción un grado en los edificios supondría un ahorro de 2.000 millones de metros cúbicos de gas al año.

República Checa

El Ejecutivo checo tampoco ha lanzado, todavía, su plan de ahorro energético, pese a su dependencia directa del gas ruso. El Gobierno del país lanzó en julio, por parte de su ministro de Comercio, un manual para ahorrar energía. Este incluía, entre otras cosas, asesoramiento gratuito para aquellos que quisiesen ahorrar energía tanto en sus comercios como viviendas. Estos consejos incluían cosas tan simples como poner toldos o persianas en las ventanas y apagar la luz cuando no sea necesario.

Aunque desde Praga ya se está preparando un plan de ahorro, se está empezando a hablar de algunas medidas como la de la reducción del horario oficial de la calefacción. La República Checa ya ha puesto el punto de mira en Países Bajos para la importación de gas natural. Sin embargo, no descarta aumentar el uso de carbón si la necesidad apremia.

Polonia

El país polaco es otro de los que más depende del gas ruso, llegando a alcanzar el 40 %. Actualmente, con el consumo a cero, Varsovia no ha lanzado ningún plan nacional para el ahorro energético. Lo que se ha empezado a hacer, desde el Ejecutivo, es pedir a la población que aíslen sus casas antes de que llegue el frío al país, agudizado por la escasez de carbón que se prevé.

Mateusz Morawiecki, primer ministro polaco, ya anunció que se destinarán «miles de millones» para ayudar a la población ante el aislamiento de sus hogares. Más allá de esto, Polonia solo ha aportado consejos a la ciudadanía.

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