Un documento con un total de 41 páginas, en el que apenas hay una alusión al Partido Popular, sin logotipos ni membretes, y con un formato más parecido a un texto oficial que se remite a Bruselasque a un plan de partido. Así es como Alberto Núñez Feijóo trasladó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sus propuestas económicas para hacer frente a la doble crisis que sufre el país, el incremento de los precios y la pérdida de poder adquisitivo de las familias. Entre las actuación se incluyen un potente paquete fiscal que el PP afirma que no afectaría en absoluto a las cuentas, la resurrección de las nucleares, medidas concretas para abaratar la factura de la luz y la racionalización del gasto público.

Nueva vida a la nuclear

El plan económico del PP propone dar una nueva vida a las centrales nucleares en España y «alargar la vida útil de los reactores» en línea con lo que están haciendo otros países europeos. La medida supone resucitar de facto a un sector que ha sido condenado al cierre por el actual Gobierno y cuenta con un plan de clausura y desmantelamiento que se extenderá hasta el año 2035

La formación que dirige Alberto Núñez Feijóo cree que esta tecnología debe jugar un papel clave en la transición ecológica como respaldo a las energías renovables, ya que lo contrario implicaría un mayor consumo de gas y por tanto mayor dependencia frente a países como Rusia. Su objetivo es que los reactores puedan operar hasta 60 años de vida -20 más que en la actualidad- siempre bajo la vigilancia y aprobación del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).

Un precio fijo de la luz anual

Otro de los cambios que propone el documento aboga por cambiar la fórmula con la que se calcula la tarifa regulada a la que están acogidos 10 millones de hogares en España, el denominado Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC).

El plan de Feijóo aboga por «explorar fórmulas de tarifas fijas durante un año, y precios de la energía ligados a mercado a plazo y previsión del regulador como se realiza en Portugal». La medida supone dar marcha atrás a un mecanismo que implementó el propio PP, con Mariano Rajoy en la Moncloa, y que se ha acabado convirtiendo en un arma de desgaste político al indexar la factura doméstica a la evolución hora a hora del mercado mayorista de la luz.

Hoy este mercado cotiza en niveles históricamente altos y ha disparado el recibo de la luz y, con éste, la inflación. El PP considera ahora que es hora de cambiarlo, en línea con lo que piden las grandes eléctricas como solución a la actual crisis. Pedro Sánchez inició una revisión del modelo hace unos meses, pero finalmente quedó enterrada en un cajón entre quejas de asociaciones de consumidores.

Imagen de la central nuclear de Santa María de Garoña.
Imagen de la central nuclear de Santa María de Garoña.ARABA PRESS

Rebajas fiscales

Es, sin duda, una de las partes más relevantes del documento, en el que se apunta que «existe un margen de entre 7.500 y 10.000 millones de euros de sobre recaudación». Empleando ese margen, el PP propone un cheque de urgencia y temporal de entre 200 y 300 euros anuales para las rentas de 14.000 a 17.000 euros; un nuevo mínimo familiar y personal temporal en el IRPF que llegue hasta el tramo de los 22.000 euros; o la deflactación de las tarifas del IRPF hasta los 40.000 euros.

De todas estas actuaciones, el consejero de Hacienda de Andalucía y nuevo responsable económico del PP, Juan Bravo, dejó claro este viernes que la más potente es la primera, al tiempo que reconoció que la adaptación del IRPF a la inflación también beneficiaría a las rentas altas. «Aunque proporcionalmente el impacto es mayor para rentas bajas y medias», matizó, y subrayó que un gran número de pensionistas se verían directamente beneficiados por el plan de Feijóo.

El PP también propone actuaciones en Sociedades, «rebajar los tipos del gasóleo para usos especiales» y también «reducir el tipo impositivo del IVA sobre la energía eléctrica y del gas natural por debajo del 10%». Para esta segunda propuesta se apuntan dos posibilidades: pedir permiso a la Comisión para rebajar el impuesto al 4%, lo que llevaría más tiempo y dependería de Europa, o transponer una directiva aprobada a comienzos de este mes que permite llevar al 5% una serie de bienes. Esta opción se antoja más rápida y factible. Para financiar todo ello, el PP esgrime que la AIReF estima que la recaudación crecerá este año 18.000 millones, el doble de los 9.000 millones previstos por Hacienda en los Presupuestos.

A todo ello suma la movilización de 4.900 millones de fondos europeos a través de incentivos y créditos fiscales. El objetivo es agilizar la ejecución de proyectos, aunque sería necesario el visto bueno de Bruselas. Sumando esta actuación al dato máximo anteriormente apuntado, el plan fiscal roza los 15.000 millones.

Eliminar nueve ministerios

El PP también apuesta por la simplificación de trabas burocráticas y la eficiencia en el gasto. Y dentro de ese capítulo, el PP exige el Ejecutivo que se aplique a sí mismo el pacto de rentas que pide a los trabajadores. Que formen parte de ese proceso para dar ejemplo y que empiece a hacerlo reduciendo el abultado número de ministerios que hay. «Participa del pacto de rentas, del sacrificio, y si tú estructura está un poco sobredimensionada, que lo está, participa de esto», explicó Bravo, y el documento añade que «el gasto público se reduciría de manera notable abordando una nueva configuración en la estructura del Gobierno, donde sería deseable una importante minoración de ministerios, pasando de los 22 actuales a una nueva estructura orgánica similar a la de hace unos años». La de hace unos años es la que tenía el Ejecutivo de Rajoy, cuando había 13 carteras, por lo que el PP propone eliminar hasta nueve carteras.

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