En la carta que Alberto Núñez Feijóo envió a Pedro Sánchez el viernes hay una frase lapidaria: «Te remito el Plan en defensa de las familias y la economía de España, un conjunto de propuestas que ponemos a disposición de la Nación con el único objetivo de dar alternativas para modificar un rumbo equivocado».

El plan que adjuntaba el líder de la oposición tras su conversación con el presidente del Gobierno del pasado 7 de abril en la Moncloa contenía 39 páginas y ni un solo logotipo del PP. Solo el escudo de España. No podría haber declaración de intenciones más gráfica por parte de quien ha prometido a los suyos no un proyecto de partido, sino uno de país.

«Feijóo es muy peligroso para el PSOE, peligrosísimo. En Galicia ganó cuatro veces por mayoría absoluta sin moverse lo más mínimo de sus planteamientos», señala un barón regional socialista en conversación con El Debate.Los socialistas temían la llegada del gallego a la política nacional tanto como a un nublado, y no se equivocaban. En apenas tres semanas, Feijóo no solo ha devuelto al PP al podio de las encuestas, sino que ha sacado de su zona de confort a Sánchez, él que le tenía cogida la medida a Pablo Casado.

Hay una prueba irrefutable de que el presidente no está cómodo con su nuevo oponente de Génova 13. Desde que se anunció el relevo de Casado por FeijóoSánchez ha concedido tres entrevistas en televisión, con lo poco que le gusta prodigarse en el cuerpo a cuerpo ante la cámara.

Pedro Sánchez en su entrevista con Susanna Griso
Pedro Sánchez en su entrevista con Susanna GrisoAntena 3

En febrero estuvo en la antena de TVE, en marzo en La Sexta y el pasado lunes en Antena 3. Allí, ante Susanna Griso, el presidente puso fecha al fin al debate sobre el estado de la nación (será en mayo o junio), un formato al que no se ha enfrentado en sus casi cuatro años como presidente. Otra prueba de que Sánchez tratará de sacar ventaja de donde pueda, y en este caso tiene las de ganar porque Feijóo no es diputado.

En estas tres semanas, el líder de la oposición ha dado sobradas muestras de aquello que prometió en su primer discurso tras ser proclamado presidente del PP: «No vamos a esperar que caiga el Gobierno por su ineficacia, se trata de demostrar a los españoles que hay otra forma de gobernar».

Mientras él se ha centrado en hablar de economía, el presidente, los ministros de su Gobierno y el PSOE no han hecho otra cosa que atacarlo por el pacto con Vox en Castilla y León, con nulo resultado.

Feijóo ni siquiera les dio la satisfacción de acudir a Valladolid a la toma de posesión de Alfonso Fernández Mañueco. Una decisión que generó más debate en los medios de lo que lo hizo internamente en el PP. «A Alfonso no le molestó. Podría haberle insistido para que fuera y no lo hizo. Alberto ahora tiene que hacer su camino y en eso está, es natural», señalan desde el entorno del presidente castellano y leonés.

Ministros socialistas empiezan a cuestionar en privado la eficacia de la estrategia de demonizar a Vox y, por elevación, al PP

Algunos ministros socialistas empiezan a cuestionar en privado la eficacia de esa estrategia de la demonización de Vox y del PP de Feijóo por elevación; por mucho que, en público, se lleven las manos a la cabeza y prometan estar «vigilantes» ante el retroceso democrático. «En este país Vox no da más miedo que Podemos ni genera más rechazo. Ayuso subió siete puntos de golpe cuando Pablo Iglesias anunció que se presentaba contra ella», rememora el mismo barón del PSOE.

Cómo de mal se habrá visto Sánchez para, a mitad de legislatura, reconocer por primera vez que descarta poder gobernar en solitario. Porque eso es lo que realmente hizo en su última entrevista, cuando dio a los españoles a elegir entre él y «el espacio que representa Yolanda Díaz» por un lado o el PP y Vox por el otro.

La bajada de impuestos

Con la bajada de impuestos que reclama insistentemente, Feijóo ha conseguido marcar la agenda a Sánchez y a toda la izquierda. E incomodarlos. La batalla está ahora en ver qué relato triunfa: el de que el Gobierno no baja impuestos porque no puede, que es el que defienden el PSOE y Unidas Podemos, o porque no quiere, que es el que sostiene el líder de la oposición.

Argumentos como el empleado en Twitter por el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes son una mano al cuello para Sánchez: «¿Qué eliges? ¿Un pequeño «alivio» en el IRPF y en el IVA? ¿O la seguridad de una educación de calidad para tus hijos, una sanidad avanzada para tu familia y unas prestaciones dignas para tus mayores y dependientes? Porque esta es la elección», escribió Rafael Simancas el jueves.

Si, como parece, el presidente del Gobierno usa el Plan en defensa de las familias y la economía de España del PP para calzar la mesa de su despacho en la Moncloa y poco más, Feijóo tendrá el relato ganado. Porque ese plan da respuesta a la pregunta con la que los socialistas lo despreciaron mucho antes de conocerlo: el cómo.

«A día de hoy ya existe un margen de entre 7.500 y 10.000 millones de euros de sobre recaudación, que puede verse ampliado si continúa el aumento de la inflación. Se parte de una propuesta de paquete fiscal que suponga devolver a las familias el incremento de la recaudación resultante de los dos primeros meses de 2022», reza éste. Lo sacarían de ahí y de racionalizar el gasto público.

Gestión y gestión

«Feijóo es el último gran político de nuestro tiempo. Combina gestión y madurez», señala un alto cargo del PP. En abril de 2020, con toda España confinada, el CIS publicó un barómetro especial sobre la pandemia en el que preguntó a los ciudadanos qué líder político preferirían que fuese el presidente del Gobierno para encarar la crisis sanitaria. Al margen de los nacionales, el primer presidente regional que apareció en la lista fue Alberto Núñez Feijóo.

Durante esos meses fue el primero en hacer un estudio epidemiológico con test masivos a 100.000 gallegos, el primero en designar un comité clínico y otro de expertos del ámbito económico y el primero en modificar la Ley de Salud de Galicia para adaptarla a la realidad del coronavirus; mientras Sánchez se negaba una y mil veces a reformar la legislación sanitaria para no tener que enredarse en una negociación parlamentaria. De nuevo, gestión, gestión y gestión.

La ley gallega, por cierto, llegó a ser recurrida por el Gobierno central ante el Tribunal Constitucional, aunque después éste llegó a un acuerdo con la Xunta para la retirada del recurso. Porque como le decía Feijóo Sánchez en su misiva del viernes: «Mi forma de entender la política es de entendimiento». Y, sin embargo, el hábitat natural del presidente es el del enfrentamiento con el PP.

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