Feijóo saca ocho puntos

Alberto Núñez Feijóo empieza el curso político sin haber tocado techo en las encuestas y acercándose a ese 33 % con el que Mariano Rajoy ganó sus últimas elecciones generales, en junio de 2016.

El agregado de encuestas que publica mensualmente El Debate muestra que el «efecto Feijóo» se mantiene, por más que desde la Moncloa hayan insistido durante el mes de agosto en que la estela del líder de la oposición se está apagando.

Según la media de los últimos sondeos estivales, Feijóo se sitúa en el 32,19 % de porcentaje de voto, rozando los ocho puntos de distancia respecto a Pedro Sánchez, que obtiene el 24,23 %. En concreto, ya separan a ambos 7,96 puntos, seis décimas más que en julio. Así que la distancia empieza a ser un abismo.

En el último mes, la brecha entre ambos líderes ha subido más de medio punto, desde el 7,37 % hasta ese 7,96 %. Desde que fue elegido en sustitución de Pablo Casado, Feijóo ha escalado lo más parecido a un Everest electoral: en marzo, los populares estaban en una intención de voto del 22,69 %. Entonces tocaron fondo. Ahora son 9,5 puntos más.

Sánchez frena su retroceso, pero no puede estar satisfecho: se estanca. En julio, después de la cumbre de la OTAN y del debate sobre el estado de la nación –que en el Gobierno celebraron como dos grandes éxitos–, el PSOE tenía el 24,19 % de los apoyos del electorado. Ahora, la media le da cuatro centésimas más, una diferencia apenas perceptible.

Sánchez ha empezado el curso político a la ofensiva

De ahí que el líder de los socialistas haya empezado este curso decisivo a la ofensiva: aceptando un cara a cara con Feijóo en el Senado el martes próximo (está seguro de que va a ganarlo, si no no habría aceptado) y enrolándose en una gira con tintes electoralistas que el PSOE ha llamado El Gobierno de la gente. La primera parada será este sábado en Sevilla.

La marcha de Macarena Olona no le ha sentado bien a Vox, a juzgar por el agregado de encuestas. Desde que la ex candidata a las elecciones andaluzas anunciara su abandono de la política, el partido de Santiago Abascal ha perdido siete décimas: en julio, la formación obtuvo un 15,74 % de media en los sondeos; en agosto, el porcentaje ha bajado al 15,05 %.

El partido ha vivido este año en una montaña rusa: de las mieles electorales en Castilla y León (donde gobierna en coalición con el PP) a las hieles en Andalucía. Vox entró en una espiral descendente en estos últimos comicios, que algunos analistas identifican como el origen de su primera gran crisis. Y aún queda por clarificarse el futuro de Olona, que esta semana ha reaparecido en el Camino de Santiago.

El agregado de encuestas arroja que últimamente Feijóo está acrecentando su distancia con Sánchez no gracias a la caída del socialista, sino a la de Abascal.

El doble problema para el PSOE es que no solo ellos están estancados, sino también Unidas Podemos. Así que ni uno ni otro tira del carro de la izquierda. El espacio que lidera Yolanda Díaz –en medio de grandes tiranteces– se sitúa en el 10,10 %, frente al 10,15 % del mes pasado.

La vicepresidenta y ministra de Trabajo retoma este jueves su «proceso de escucha» con un acto en O Courel, en Lugo, con mar de fondo. El julio anunció que Sumar, su plataforma, no se presentaría a las elecciones municipales y autonómicas. A la vuelta del verano, Podemos ya ha aclarado que ellos sí, independientemente de lo que haga Díaz.

A río revuelto, ganancia de pescadores. Y pescando está Más País: la formación que lidera Íñigo Errejón ha subido del 2,7 % al 3,12 % en el último mes. Ciudadanos, por su parte, continúa con las constantes vitales en mínimos y el 2,4 % de intención de voto. El proceso de refundación en el que se haya inmersaInés Arrimadas se ha topado con un motín interno liderado por cargos en Aragón, la Comunidad Valenciana y Asturias –sobre todo–, que exigen su dimisión y la de toda la Ejecutiva.

Con este panorama, los líderes políticos empiezan un curso que acabará con el examen final de las elecciones municipales y autonómicas, el último fin de semana de mayo. La urgencia para Sánchez es suturar la herida que la inflación y su gestión han abierto en el socialismo. De momento, sigue abierta.

Feijóo saca ocho puntos

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