Isabel II: la reina

Cuenta la leyenda, leyenda probada, que en 1993 un todoterreno verde oscuro atravesó a toda velocidad el Gran Parque de Windsor, situado al oeste de Londres, y a una decena de kilómetros de la factoría de la escudería McLaren de Fórmula 1. Un tipo llamado Nigel Dawson, que estaba dando un paseo con sus tres hijos pequeños, tuvo que apartarse de la ruta de aquel bólido para eludir un inminente atropello. Se calcula que el vehículo viajaba a unos 100 km/h cuando en la zona está prohibido ir a más de cincuenta. Tal disgusto se llevó el tal Dawson que elevó una queja oficial; no solo le causó cierto desasosiego el lance automovilístico, sino el gesto con la mano a modo de desaprobación que recibió por parte de la conductora. Cuál tuvo que ser su sorpresa cuando días más tarde recibió en su domicilio una carta sellada por la casa real en la que la reina Isabel II le pedía disculpas «por la alarma y las molestias ocasionadas». Y es que cuando Isabel Alejandra María de Windsor era ‘solo’ princesa se aficionó a conducir, una afición que jamás ha abandonado. Desde entonces, ha costado a sus escoltas Dios y ayuda evitar que coja un volante. A menos que asistiera a un acto oficial, pasaban a ser pasajeros de uno de los taxis más ilustres del planeta, el único con una reina a los mandos. 

Una princesa rebelde

Su padre, el rey Jorge VI, torció el gesto cuando se enteró de que Isabel se había inscrito con 16 años en la Bolsa de Trabajo (la agencia de empleo británica de la época). Su chiquilla estaba emperrada en alistarse en una división de las fuerzas armadas femeninas y ayudar en lo posible durante la Segunda Guerra Mundial. Su padre se mostró en un principio reticente a la idea, pero tras meses de tira y afloja, finalmente cedió e ingresó en el ATS. El Servicio Territorial Auxiliar era una rama femenina del ejército que proporcionaba conductoras de camiones con municiones y ambulancias para la Royal Army, operadoras de radio, artilleras antiaéreas y operadoras de focos, entre otras cosas. 

Allí la joven Isabel aprendió a cambiar ruedas, desmontar y reconstruir motores, y a conducir ambulancias y todo vehículo sobre el que tuviera que poner sus manos. Un buen día la mecánica nª 230873 recibió la visita de sus padres, que quedaron espantados cuando vieron la grasa acumulada bajo sus uñas. Pero se les pasó rápidamente al ver lo feliz que era su mayor con las manos manchadas. Ingresó en el ATS como segunda subalterna honoraria y alcanzó el rango de subteniente en tan solo cinco meses. A pesar de su origen noble, nunca recibió más trato especial que el de volver cada noche a dormir en la residencia real del palacio de Windsor. 

PrincessElizabeth AuxTerrSvc 1945
Isabel II: la reina

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