Magdalena Valerio

La exministra de Trabajo en el primer Gobierno de Pedro Sánchez y actual diputada por Guadalajara, Magdalena Valerio, será nombrada como la próxima presidenta del Consejo de Estado en el Consejo de Ministros del próximo martes en sustitución de la dimitida María Teresa Fernández de la Vega.

En la actualidad, Magdalena Valerio, ocupa un escaño por Guadalajara en el Congreso de los Diputados y preside la comisión de seguimiento de los Acuerdos del Pacto de Toledo.

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Tras conocerse la noticia, Valerio ha asegurado que recibe con «inmenso honor» ser la sustituta de Fernández de la Vega y que le «encantaría asumir el cargo». Un puesto al frente del máximo órgano consultivo del país que tiene intención de afrontar «con ilusión y sentido de la responsabilidad».

No obstante, ha precisado que lo que se ha dado a conocer este domingo es que se va a proponer su nombre para el cargo. «Existe todo un proceso, por el que tengo que comparecer en la Comisión Constitucional del Congreso para que voten sobre mi idoneidad y luego el Consejo de Ministros tendría que formular el nombramiento», ha precisado.

Jurista con carácter social

En su currículum, Valerio cumple los dos requisitos que deseaba Pedro Sánchezpara la sustituta de Fernández de la Vega, es jurista y tiene un marcado carácter social. A lo largo de su trayectoria política ha pasado por todos los estamentos posibles, desde concejal del Ayuntamiento de Guadalajara, hasta consejera del Gobierno de Castilla-La Mancha, en el que ha tenido las carteras de Trabajo y Empleo, luego de Turismo y finalmente de Administraciones Públicas y Justicia. En 2010 dio el paso al Congreso de los Diputados.

Las maniobras de Sánchez

Tal y como adelantó El Debate, la dimisión de María Teresa Fernández de la Vega era una de las posibilidades que se barajaban para que el presidente Pedro Sánchez se hiciera también con el control del Consejo de Estado, el máximo órganos consultivo del Gobierno de España.

La consejera permanente propuesta por el PSOE, Victoria Camps, dimitió el pasado día 6. Con la renuncia de Fernández de la Vega, ésta podía recuperar su puesto anterior, el que ocupaba Camps.

Así, mientras que la presidencia del Consejo de Estado es un cargo que depende de la tendencia del Gobierno en el poder, el puesto de consejera permanente es vitalicio, de forma que no sólo Fernández de la Vega tiene garantizado su cargo, sino que Pedro Sánchez ya tiene a alguien de su confianza en uno de los cargos de influencia.

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