El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, contactó por teléfono el 26 de marzo de 2020 con Luis Medina, imputado en el marco de la investigación abierta por la Fiscalía Anticorrupción por las comisiones percibidas por él y por su socio, Alberto Luceño, en el denominado «caso mascarillas». La fecha de esa llamada telefónica es uno de los hechos probados que arroja el sumario del caso. Tanto Almeida como el consistorio de la capital vienen insistiendo desde que estallara esta polémica que esta llamada telefónica tuvo lugar por un único motivo: para que el alcalde agradeciera a Medina la donación de 183.000 mascarillas de forma gratuita al Ayuntamiento.

Una explicación que queda avalada por una de las facturas emitidas relativas a la compra de las mascarillas, a la que ha tenido acceso LA RAZÓN. Emitida por LENO –la empresa que vende las mascarillas a la Empresa Municipal de Servicios Funerarios y de Cementerios de Madrid–, esta factura está fechada el 24 de marzo, por tanto, dos días antes de la conversación telefónica entre Almeida y Medina. Una circunstancia que viene a demostrar que la compra de las mascarillas por parte de la empresa municipal ya estaba cerrada en ese momento y que, por tanto, el contacto entre el alcalde y el empresario en ningún caso abordó cuestiones relativas a esta operación.

Factura de LENO a la Empresa Funeraria fechada el 24 de marzo
Factura de LENO a la Empresa Funeraria fechada el 24 de marzo FOTO: La Razón La Razón
La factura a la que ha tenido acceso este diario da cuenta de la compra de un millón de mascarillas KN95, por un precio de 6,6 dólares por unidad. Del mismo modo, figura el envío de 238.000 mascarillas gratis, de las que 50.000 fueron donadas al Hospital Puerta de Hierro de Madrid.

Desde el equipo del alcalde explican que la llamada telefónica de Almeida a Luis Medina fue precisamente para agradecer la donación, sin cargo para las arcas públicas, de estas mascarillas, tal y como hizo de forma personal con el resto de particulares y empresas que en aquellos momentos iniciales de la pandemia realizaron donaciones al consistorio de la ciudad o a alguno de los organismos y empresas dependientes de Cibeles.

Según el sumario, una alto cargo del área de Gobierno de Hacienda del Ayuntamiento de Madrid intercambió mensajes con Luceño en estas mismas fechas. El 26 de marzo, Luceño informa da cuenta a su interlocutora de que se ha producido la llamada telefónica del alcalde a Medina. «Ya me ha dicho Luis que le llamó Almeida».

Desde que la investigación de la Fiscalía saltara a los medios de comunicación, el equipo del alcalde viene defendiendo que «no estamos ante un caso de corrupción del Ayuntamiento, sino contra el Ayuntamiento». Y fundamentan su argumento en el hecho de que, tras un año y medio de investigación exhaustiva, Anticorrupción «no ha encontrado ningún indicio o fundamento para imputar ningún delito a ningún trabajador del Ayuntamiento, a ningún cargo público ni a nadie relacionado con el entorno familiar del alcalde de Madrid». Al contrario que todo eso, la Fiscalía, como finalmente así se ha producido, ofreció la posibilidad al Ayuntamiento de Madrid de personarse en la causa como perjudicado.

Al margen de esta cuestión, el juez Adolfo Carretero se encontró ayer con un obstáculo: no ha podido por ahora proceder al embargo de las cuentas bancarias de Luis Medina al no contar con más de 250 euros. Por ello, el instructor ha dado traslado al fiscal y los abogados personados en el procedimiento para que propongan otras medidas económicas. Al parecer, Medina no cuenta con los bonos de inversión que compró con parte del millón de euros que cobró en comisiones por participar en una operación de compraventa de mascarillas

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