Podemos al colapso

La frustración que vive Podemos por la brecha abierta con la aplicación de la ley del sólo sí es sí amenaza con hacer saltar por los aires a Unidas Podemos. La situación dentro del espacio es límite y de máxima tensión después de que Pablo Iglesias descargase su furia contra Yolanda Díaz y la descalificara con términos tan duros como «miserable» y «cobarde» y la recriminara adoptar un comportamiento político «estúpido».

La nueva arremetida del líder fáctico de Podemos no es una salida de tono personal. Es la manera en la que el partido morado ha querido expresar el profundo malestar con la vicepresidenta del Gobierno y líder política del espacio por no haber defendido a Irene Montero y por, en palabras de Iglesias, «ponerse de perfil».

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Desde el estallido de la crisis por las rebajas de penas a agresores sexuales con la entrada en vigor de la ley, Podemos ha tocado a rebato, ha llamado a apretar las filas y ha levantado una trinchera desde la que disparar contra todo y contra todos los que osen cuestionar lo más mínimo el papel del Ministerio de Igualdad o, también, contra quienes no estén saliendo a defender en público con absoluta contundencia a Montero.

Y eso no lo ha hecho Yolanda Díaz, que primero ha estado tres días callada y que ayer rompió su silencio para hacer un llamamiento a la «prudencia». En su opinión, hay que «esperar con tranquilidad» a ver qué resuelve el Tribunal Supremo para saber si existe o no un problema con el articulado de la ley. Es decir, que no secundó la ofensiva de Podemos para culpar únicamente a los jueces por «machistas» y «reaccionarios» en su aplicación de la ley del sólo sí es sí. Esa diferencia acrecentó la soledad de los morados en esa estrategia, de la que también se están desmarcando el resto de las fuerzas de la izquierda parlamentaria (Más MadridERC o EH Bildu) y algunas figuras del propio partido, como Juan Pedro Yllanes, que es juez de profesión.

Díaz sólo fue explícita ayer a la hora de defender una norma que considera de «extraordinaria importancia», así como a la hora de destacar la vocación «firme» del Gobierno para proteger a las víctimas. Pero a Podemos esas palabras de Díaz tres días después no le bastan. Porque, como señaló en la víspera Pablo Echenique, considera que cuando hay una «cacería» contra la ministra de Igualdad, «la obligación de cualquier camarada es apoyar».

Este rotundo mensaje del portavoz de Unidas Podemos en el Congresorecalcando el término «camarada» no sólo tenía como destinataria a Díaz. También al otro militante con carné comunista del Gobierno, Alberto Garzón, líder de IU, que sigue sin emitir opinión en una de las crisis más complicadas y abrasivas que afectan a Podemos y a su legado político en el Ejecutivo. Por eso Juan Carlos Monedero criticó, en plural, los «silencios inexplicables».

Nada de esta alta tensión se explica sin el contexto de la guerra interna que hay dentro del espacio y que Iglesias sacó a relucir de forma abrupta hace dos semanas en una de las citas anuales más importantes que celebra Podemos, su Universidad de Otoño. Allí se desató contra Díaz en una arremetida que tocó las distintas causas del enfrentamiento y que remató con una advertencia en la que exigió «respeto» a Podemos.

Bandos definidos

«Respeto» para Iglesias y los dirigentes del partido es tener un papel preponderante en la futura candidatura para las elecciones generales que prepara Díaz. Pues sospechan que les está dejando un papel residual y muy alejado de las cuotas de poder que consideran que deben tener por su tamaño y su rol hegemónico dentro del espacio a la izquierda del PSOE.

Ceder el papel de candidata a Díaz es una cosa. Ceder el control de las listas y el gobierno del espacio es otra cosa. Pues se esgrime que Podemos es la fuerza con más militantes y que ha ejercido el liderazgo para conseguir hitos tales como entrar en el Gobierno de coalición con el PSOE. Logros que, como recordó recientemente Iglesias a Díaz, disfruta en calidad de ministra de Trabajo porque desde Podemos, y no desde IU, se defendió su entrada en el Ejecutivo.

La escalada de agresividad de Podemos con Díaz ha alcanzado unos niveles que la pregunta que sobrevuela es si se puede construir así una candidatura unitaria o si, por el contrario, Podemos y Sumar están abocados a ir por separado.

La respuesta nadie la sabe pero los bandos están definidos. Podemos, por un lado, y Díaz, IU, los comunes de Colau, por otro. Con ErrejónMónica García y Compromís haciendo guiños a la ministra.

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