rebaja de la sedición

Fue la maniobra que provocó la ruptura de las negociaciones de renovación del CGPJ y es, quizá, la decisión más controvertida que ha tomado el Gobierno de Sánchez desde los indultos al procés. De acuerdo con la encuesta de Target Point para El Debate, la derogación del delito de sedición cuenta con el rechazo de casi la mitad de la población española.

En números gruesos, el 49 % de los encuestados está en contra de la reforma (más bien derogación) de este tipo penal. Por otro lado, esta decisión, que facilita la vuelta a la vida pública de los autores del 1-O y rebaja las penas en caso de una nueva intentona golpista, cuenta con el beneplácito de apenas el 31 % de la población. El resto (un 20 %) no tiene una opinión formada al respecto.

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Yendo más al detalle, a la pregunta «¿Qué opinas de la rebaja o eliminación del delito de sedición que pretende aprobar el Gobierno?», el 24 % considera que «es una cesión del Gobierno a sus socios para mantenerse en el poder», el 19 % «una traición al estado de derecho y la democracia» y el 7 % que «tergiversa las resoluciones judiciales».

Por el otro lado, solo un 18 % de los encuestados opina que en democracia «no puede existir la sedición por motivos políticos». Después hay un 7 % que no ve mal derogar la sedición porque «se sustituirá por el delito de desórdenes públicos agravados» y un 6 % que ve necesario cuidar «la negociación con los partidos separatistas».

Si miramos qué opinan los electores potenciales de cada partido, se observan diferencias radicales. Los votantes de PP y Vox tienen porcentajes de rechazo próximos al 80 % y se dividen casi a partes iguales entre los que responden que derogar la sedición es «una traición al estado de derecho y la democracia» y los que creen que es «una cesión del Gobierno a sus socios para mantenerse en el poder».

Un PSOE ‘partido’

Llama la atención la profunda división que hay entre los electores del propio PSOE, donde no hay ninguna respuesta que destaque por encima de las demás. Si vamos al detalle de lo que opinan aquellos que votaron a Sánchez en 2019, se dividen de la siguiente manera:

  • Un 21 % está a favor de la derogación «porque se sustituirá por el delito de desórdenes públicos agravados».
  • Un 20 % no tiene formada una opinión al respecto.
  • Un 19 % lo ve bien y opina que en democracia «no puede existir la sedición por motivos políticos».
  • Un 15 % está en contra porque lo considera «una cesión del Gobierno a sus socios para mantenerse en el poder».
  • Un 11 % está a favor de la reforma porque «es importante la negociación política con los partidos separatistas».
  • Un 8 % rechaza la reforma y la considera «una traición al estado de derecho y la democracia».
  • Un 7 % cree que «tergiversa las resoluciones judiciales».

A la vista de los números, parece evidente que la decisión de derogar el delito de sedición provoca mucha división entre los votantes del PSOE. Agrupando las respuestas, solo la mitad está de acuerdo mientras que un 30 % la rechaza y un 20 % no tiene una opinión al respecto.

Por último, es entre los electores de Podemos donde la decisión de Sánchez cuenta con un mayor apoyo, lo que da buena medida de su giro ideológico.

El 52 % de los votantes de la formación morada opina que «no puede existir la sedición por motivos políticos» en una democracia. El resto de respuestas (tanto a favor como en contra de la reforma del Código Penal) no alcanzan porcentajes superiores al 11 %.

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