A finales de marzo, el Consejo de Ministros aprobó el nuevo currículo de la ESO, sin consenso ni apoyo del resto de fuerzas políticas. La ministra de Educación anunciaba que los alumnos podrán pasar de curso con suspensos siempre y cuando los profesores decidan que hay «expectativas favorables de recuperación». La mitad de los españoles se muestran en contra de esta decisión.

El 45 % de la sociedad piensa que las medidas tomadas por el Gobierno son completamente perjudiciales, según una encuesta de Target Point para El Debate, mientras que al 6 % no le gustan porque no ha habido consenso con el resto de fuerzas parlamentarias. Este último grupo es de los que todavía ansía un gran pacto de Estado en materia educativa para evitar que se reforme continuamente la ley cada vez que cambia el signo del Gobierno.

La propuesta de PSOE y Podemos para la ESO, que, entre otras cosas, aparta la Filosofía de las escuelas, solo es avalada por completo por el 6 % de los españoles, mientras que el 11 % la apoya en parte. Un 12 % desconoce las medidas que se han planteado y un 20 % asegura que aún es pronto para poder valorarlas. Ni siquiera los propios votantes del Gobierno actual apoyan la reforma educativa, ya que el 24 % de los electores del PSOE la ven perjudicial, al igual que uno de cada cinco votantes de Podemos.Entra dentro de lo lógico el rechazo completo a la reforma por parte de los votantes de PP y Vox. El 80 % de los populares rechaza el nuevo currículo, una cifra que se eleva al 85 % en el caso del partido de Santiago Abascal. Tampoco la ven con buenos ojos en Ciudadanos, donde sus votantes la rechazan en un 57 %.

Puntos polémicos

Una de las principales controversias es la ya mencionada de que los alumnos puedan promocionar sin aprobar todas las asignaturas. Dependerá así de los profesores, que deben considerar si el estudiante tiene «expectativas favorables de recuperación». Otro de los puntos polémicos es que se elimina la calificación numérica de los exámenes, al igual que también la Religión, que pasa a ser voluntaria y no contará para la nota media.

La Filosofía como tal también desaparece del currículo y pasa a integrarse dentro de otras asignaturas, como Educación en Valores Cívicos y Éticos o Formación y Orientación Personal y Profesional. Este punto ha sido especialmente criticado por los propios profesores y resulta contradictorio con las peticiones que hacía el presidente del Gobierno cuando estaba en la oposición.

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