La necesaria dimisión de Oltra

Es el fin de la escapada política de Mónica Oltra. No tiene otra salida que dimitir. He defendido siempre la presunción de inocencia de cualquier persona hasta que exista una sentencia en firme. No dejaré de hacerlo sin importarme la ideología política del afectado. Lo haría incluso con alguien que me cayera mal. En este caso es una cuestión de sentido común, porque no se puede ser vicepresidenta de la Comunidad Valenciana y portavoz de su gobierno estando investigada por la gestión de abusos sexuales a una menor por la que entonces era su pareja. La prioridad de Oltra debería ser su defensa. No basta con tener una buena asistencia jurídica, sino que debe dar un paso atrás. Es lo mejor para ella, su partido y el gobierno del que forma parte. La dimisión no es una asunción de culpabilidad. Por supuesto, todo el mundo debería respetar la acción de la Justicia. Esa chorrada de hablar de conspiraciones es una reacción común de los políticos cuando son investigados. Ahora le toca actuar de forma coherente, porque exigía dimisiones cuando se producía una imputación que afectaba a políticos del PP. No le importaba la presunción de inocencia.

La vicepresidenta valenciana ostenta las competencias en Igualdad y Política Social. Es incoherente que tenga estas responsabilidades mientras está siendo investigada por unos delitos que afectan, precisamente, al núcleo de sus responsabilidades gubernamentales. Su propia condición de portavoz hará que tenga que responder preguntas sobre este tema en todas las ruedas de prensa que realice. Por su parte, Ximo Puig es el primer interesado en su dimisión, ya que no puede cesarla. El desgaste es inasumible para el PSOE. En segundo lugar está Compromís, una coalición donde Oltra es la dirigente de la pequeña Iniciativa. A pesar de las manifestaciones de apoyo, la realidad es que necesita que el foco no se centre en este sórdido escándalo. La decisión inteligente sería sustituirla por Joan Baldoví, el portavoz en el Congreso que es un político con prestigio y credibilidad. Es un desastre que Oltra acuda a declarar el próximo 6 de julio en calidad de investigada por los delitos de prevaricación, abandono de menores y omisión del deber de perseguir el delito que se podrían ampliar con malversación impropia por el uso indebido de recursos públicos con fines particulares.

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