La UE suspende a Sánchez

El documento base de la nueva política energética de la UE ha plasmado un rotundo golpe a las aspiraciones publicitarias de la política energética de Pedro Sánchez. Su aireada «excepción ibérica» y su mecanismo de tope al precio del gas salen rotundamente descalificados en el primer informe de la Comisión Europea. Casi tanto como su impuesto a las energéticas. Y todo ello, en pleno debate energético en el Senado entre el presidente del Gobierno y el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo.

El recién desvelado plan energético de Bruselas ha supuesto un soberano golpe al esquema legislativo e impositivo de Pedro Sánchez en materia de gas y electricidad. El documento base de la UE califica de «inapropiado» el mecanismo español de control del precio de la energía y, de hecho, advierte de que puede conseguir, justo, los efectos contrarios a los perseguidos, incluido el hecho de poner en peligro el abastecimiento energético.

Los párrafos en cuestión figuran en el apartado denominado «Intervenciones de emergencia a corto plazo para abordar la demanda de electricidad y los altos precios de la electricidad». Allí, Bruselas señala que su «paquete de medidas [el europeo] se basa en una selección y análisis de diferentes tipos de intervenciones y medidas de mercado que actualmente se debaten entre las partes interesadas y los responsables de la toma de decisiones».

«Riesgo para el suministro eléctrico»

Entre esas medidas actuales, las hay mejores y peores, según la Comisión Europea. Y las de Sánchez no salen bien paradas: «Estas intervenciones van desde la suspensión total de los mercados mayoristas europeos, la imposición de topes absolutos en el precio de la electricidad, la europeización de la medida actualmente aplicada en la Península Ibérica, la europeización de la medida actualmente aplicada en Grecia, una subvención para neutralizar el efecto en el precio del RCDE UE sobre los precios de la electricidad, hasta intervenciones obligatorias en el sector minorista».

Y, tras mencionar expresamente el plan energético de Sánchez, Bruselas sentencia que, «en base a este análisis, la mayoría de estas opciones no serían adecuadas, ya que darían lugar a un aumento de la demanda de electricidad y gas y supondrían un riesgo para la seguridad del suministro eléctrico».

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Tres medidas, y Sánchez no aplica ninguna

Efectivamente, «teniendo en cuenta estos factores», la UE considera que «el paquete propuesto de intervenciones del mercado debe constar de tres componentes interdependientes». Y ninguna de esas medidas coincide con las de Sánchez.

«El primer componente estaría inspirado en la reducción obligatoria de la demanda de gas prevista en el Plan de la UE ‘Ahorre gas para un invierno seguro’ y se centraría en lograr un tipo similar de reducción de la demanda también en lo que respecta a la electricidad».

La segunda medida de la UE «introduciría un límite de precio para las tecnologías de generación de electricidad inframarginales, que tienen costos de operación más bajos que las centrales eléctricas a gas, con el objetivo de independizar la rentabilidad comercial de estas tecnologías del precio marginal de la electricidad». Se refiere, básicamente, a la eólica, solar y nuclear, justo lo contrario de lo impuesto en España.

la tercera medida se basaría en que «el precio máximo inframarginal proporcione a los Estados miembros recursos financieros para financiar las intervenciones de precios al por menor», cosa que tampoco ha regulado el Gobierno español.

En resumen: se trata justo de las medidas contrarias a las adoptadas por Sánchez.
Y no sólo es que el plan energético de Bruselas no respalde la excepción ibérica y el ineficaz tope al precio del gas inventado por Pedro Sánchez. Es que, en materia fiscal, la principal y más publicitada medida del Gobierno socialista comunista -el impuesto a las energéticas- recibe igualmente un fuerte varapalo.

El texto europeo inicial detalla las reformas energéticas que Bruselas considera «idóneas». Y tras su descripción señala que «los Estados miembros que hayan optado por distintas medidas con objetivos similares (por ejemplo, la imposición sobre los beneficios extraordinarios) tendrían que modificar estas medidas existentes de conformidad con la solución acordada por la UE«. Sánchez ha sido el mayor defensor de los impuestos a las eléctricas por sus teóricos «beneficios caídos del cielo».

La medida preferida por la UE no es el tope al gas natural inventado por Pedro Sánchez sino, todo lo contrario, el tope al precio de las energías «inframarginales», es decir, de todo el resto de fuentes de energía -las que quedan por debajo del precio máximo que marca el gas-. Y eso significa que en el caso de España, ese tope debería haber afectado especialmente a la solar, eólica y nuclear.

El documento inicial donde ha plasmado Bruselas su plan lo dice con claridad: los Estados miembros deben estar «obligados a compartir los ingresos resultantes con los consumidores de electricidad con el fin de reducir sus facturas de electricidad». Es más, la advertencia de la UE a los Estados en materia tributaria es nítida: «La introducción de dicho tope [el propuesto por Europa] no sería compatible con esquemas paralelos de impuestos sobre ganancias excesivas, que tendrían que ser abolidos».

Porque «la cantidad de ingresos recaudados por los Estados miembros está relacionada con la cantidad de electricidad generada a partir de tecnologías inframarginales».

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