donaciones a los Bancos de Alimentos

Los bancos de alimentos están desbordados. «La situación es casi catastrófica, la inflación está siendo peor que la crisis de la covid-19, que provocó una oleada de solidaridad muy positiva para nosotros, pero en este momento, las familias son más precavidas con sus gastos, es normal, tienen miedo y quieren proteger a su propia familia, cuando hay incertidumbre la economía se contrae», asegura Pedro Llorca, presidente de Federación Española de Bancos de Alimentos (Fesbal) y del Banco de Alimentos de Las Palmas.

«Después de dos años padeciendo el largo proceso de la pandemia recibimos el 2022 con la ilusión de haber superado este problema pero llegó la invasión de Ucrania y ahora nos encontramos en una situación muy compleja a nivel mundial. Es la tormenta perfecta, no hemos salido de una situación complicada cuando ha llegado otra. Esta guerra ha provocado el bloqueo del gas ruso a todos los países que no estén en su ámbito de poder. Se ha encarecido de forma preocupante la electricidad y en consecuencia los alimentos. Este problema se traslada al beneficiario al cual no podemos atender como hemos hecho hasta hace muy poco tiempo», dice Llorca.

Un 20% más de personas que necesitan ayuda 

La Fesbal alerta, por tanto, de un escenario de «emergencia social que está cronificando la pobreza alimentaria» en España, los Bancos de Alimentos atienden a 1,5 millones de personas al día a nivel estatal. «Con la subida de los precios y las consecuencias de la guerra en Ucrania todo apunta a que la demanda va a crecer y estimamos un repunte del 20 % en el número de personas que acudirá este año a los bancos de alimentos en busca de ayuda. Las cifras preocupan». 

Llorca recalca que los bancos de alimentos están acostumbrados a luchar para amortiguar el impacto de las familias pero el horizonte se ve bastante oscuro. Es imprescindible la solidaridad de las personas, porque hay mucha gente que no tienen para comer. Se ha acabado el verano y con ello los trabajos de la época estival. Mucha gente va a volver al paro y necesitarán ayuda». 

Por eso quieren hacer un llamamiento a empresas y particulares a seguir colaborando con los bancos de alimentos para que estos puedan repartir más comida entre sus entidades y beneficiarios. 

Un 15% menos de comida

Los bancos de alimentos han repartido en lo que va de año un 15 % menos de comida respecto al mismo periodo del 2021 debido a un descenso en las donaciones y excedentes que reciben de particulares, empresas, organismos e instituciones por culpa de la inflación.

Con esta tormenta perfecta en la que nos encontramos no podemos atender a tantas personas como antes. El reclamo se centra sobre todo en los alimentos de la cesta básica cuyas donaciones se están resintiendo por la inflación: la leche (que es el producto más demandado), las legumbres precocinadas y secas, el aceite, las conservas de carne y pescado y los alimentos infantiles. Los alimentos y las bebidas no alcohólicas se encarecieron en julio un 13,5 % respecto al mismo mes de 2021 y fue una de las categorías que más contribuyó a que la inflación general se haya situado en el 10,8 %.

Llorca ha explicado que esta alta inflación «influye de manera inmediata en la cesta básica de los bancos de alimentos, que tienen un aprovisionamiento mínimo«, por lo que al disminuir los donativos y los excedentes que reciben se corre el riesgo de que no haya existencias de alguno de los productos básicos para repartir.

Desabastecimiento parcial

«Hay desabastecimiento parcial, de momento aguantamos pero son demasiados factores los que influyen. La acumulación de contenedores en los puertos de grandes países ha hecho mucho daño», dice el presidente de Fesbal. Los bancos de alimentos «hacen todo lo posible» para que esto no suceda y poder llevar a las personas vulnerables la mayor cantidad de kilos y litros de alimentos «con criterios de calidad y dieta equilibrada. «Por ejemplo, si es necesario la fruta en conserva no la compramos porque no es imprescindible para la alimentación». 

Cuando algún alimento escasea, los bancos de alimentos y la propia Fesbal lo compran con los fondos que tienen de las donaciones monetarias que reciben», explica Llorca. Pero, es posible que algún banco de alimentos haya tenido que bajar el ratio de kilo/litro por beneficiario, que en 2021 fue de 128 kilos/litros por beneficiario al año, ha comentado el presidente de la Fesbal.

Sequía y calentamiento global

La organización no quita la vista tampoco a la sequía, que afecta directamente a la producción agroalimentaria y puede provocar que en los próximos meses haya menos productos en el mercado y con un precio más alto, lo que incide de manera negativa en las donaciones.

De momento, los bancos de alimentos cerraron el reparto del verano y ahora tienen previsto llevar a cabo la segunda fase de un programa de ayuda a personas desfavorecidas financiado en un 85 % por la Comisión Europea y un 15 % por el Estado español. Gracias a este programa, a partir de la segunda quincena de septiembre se van a distribuir más de 25,3 millones de kilos/litros de alimentos. 

«Y no olvidar la ilusión que tenemos por la Gran Recogida. Será del 25 al 27 de noviembre y este año retomamos lo que nos quitó la pandemia. La cercanía de las personas, cada uno eligiendo el producto que quiere dar a los más necesitados. La donación online de estos dos años de pandemia ha tenido ventajas, pero también inconvenientes. Volvemos con gran ilusión y pedimos y necesitamos la solidaridad que siempre han mostrado los españoles. Esperamos una respuesta potente que nos haga llegar al mayor número de familias posible», concluye Llorca. 

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