doble reto de Feijóo y Ayuso

«Ya que no hay choque de nada, chocamos en el estilo. Podrán buscar fricciones, divisiones… Nosotros no somos puzles, somos piezas que formamos esta gran familia del PP». Aunque Isabel Díaz Ayuso tiró ayer de ironía sobre su contraposición en el discurso con Alberto Núñez Feijóo, el Congreso del PP de Madrid exhibió como nunca el plan compartido de Génova y Sol para copar todo el centroderecha, desde la moderación que resta al PSOE y da acceso a La Moncloa a la carga ideológica que contrarresta a Vox y pone al alcance una mayoría absoluta en Madrid -las elecciones autonómicas son un año antes de las generales, una especie de trampolín-.

El reparto de papeles fue nítido pues jamás antes habían coincidido en el atril como este sábado, relevándose y con tiempo para desgranar su proyectos. Su «estilos», «acentos» distintos; siendo «piezas» que necesitan encajar, plasmaron su estrategias a esa cima común: el éxito. La presidenta regional trufó parte de su discurso con referencias a «ETA», al «comunismo», a las «narcodictaduras», a «la tensión artificial entre sexos» o a «repúblicas bananeras». En definitiva, a toda guerra cultural porque, como dijo citando el himno de los caídos en el Ejército, «no quiero andar otro camino ni sé vivir de otra manera».

Ninguno de esos términos apareció, sin embargo, en el discurso del presidente nacional, centrado en «la escalada de la inflación», «la gestión», «la búsqueda de un PP amplísimo y diverso» y en presentarse como «alternativa» ante «un Gobierno de la Nación débil». Dos estilos antagónicos para hacer pinza a Pedro Sánchez desde «la moderación» y desde «el pandillerismo». Feijóo se intuye presidente y, para ello, Ayuso es factor clave en la ecuación, cazando donde Vox muerde tanto.

Del comunismo a la debilidad

En las referencias se revela bien el choque deliberado. «Ahora el comunismo, que crece en Madrid por ineptitud del PSOE, nos viene a decir que las drogas tienen fin medicinal; desde una pretendida superioridad moral frivoliza con el aborto sin reflexión, nos cuentan que los porros son libertad, que ETA es una invención y que para rabiosa actualidad, el franquismo; nos dice que los secuestros y asesinatos de los dirigentes de Bildu son chiquilladas del pasado, cuestión de fachas», remarcó Ayuso antes de hablar de «las matemáticas con perspectiva de género», de «los ministerios incapaces» y «de la vergüenza» de Podemos o de «vida propia de malcriadas que aspiran a llegar a casa solas y borrachas» o de que «el mayor éxito» de la ministra Irene Montero «es ser pareja de».

Unos minutos antes, Feijóo había apuntado sobre la izquierda: «Nos culpa de todos los males de nuestro país», mientras la acusaba de generar «debates estériles» y «cortinas de humo», justo en lo que se afanó Ayuso. Morder a PSOE y Vox, hasta casi enmendarse.

Contra el Gobierno

El Ejecutivo central es donde Feijóo y Ayuso ponen el foco como pieza de caza mayor. Y nuevamente discrepando. «Sánchez dirige el gobierno más autoritario y menos leal a los españoles de la democracia. No sabe gestionar y no tiene claro lo que es España ni le interesa. Es el Ejecutivo que está colonizando nuestras instituciones a través de personas con peor preparación, sin ser funcionarios, titulados o tener mérito y en casi todos los casos con una alta carga ideológica y sectaria», aportó la madrileña.

Menos incisivo, el presidente nacional se centró en destacar que el actual es «un Gobierno débil». «El menos preparado de la democracia y lo digo muy preocupado porque no tiene capacidad para decidir. Ha demostrado su debilidad interna y ser preso de los partidos», remarcó antes de sentenciar: «Saben que cada día están más cerca de perder las elecciones en Madrid y las generales. Prepárate, Isabel, yo estoy preparado para que nos ataquen todos los días. Buen síntoma».

¿Qué es Madrid?

Fue el propio Feijóo quien en su intervención contrapuso su modelo de «las tierras altas» con el de los 37 grados que se iban a alcanzar en Madrid. Y fue la capital otro de los asuntos a tratar tanto por él como por Ayuso. La presidenta ya había advertido hace dos semanas que buscaría un PP «pandillero» y «callejero». Ayer se decantó por «tabernario». «Madrid es la retaguardia, la España con ganas, el gobierno que los españoles se pierden hasta que el PP vuelva a Moncloa. Ahí será tu momento, Alberto, y tendrás a este equipo de tabernarios a tu disposición».

Por su parte, el gallego se enfocó en que «Madrid es una tierra hospitalaria, una suma de todos, el lugar donde cada español se siente madrileño por el hecho de ser español». Y agregó, en un intercambio de halagos, que presidió su debate: «Es importante encontrar un líder que se parezca a la tierra que va a servir. Cuando aparece un hombre o una mujer capaz de interpretar y mezclar con la tierra que va a servir surge ese líder al que los demás siguen. El mayor acierto de Isabel es ser la presidenta que más se parece a Madrid».

«Plurinacionalidad»

Fue este el primer incendio que apagó Feijóo como presidente por las declaraciones de su coordinador general, Elías Bendodo, sobre la «plurinacionalidad» española. Pero, este sábado, el gallego lanzó un guiño en su discurso a un regionalismo que él siempre practicó en la Xunta con la referencia al «entendimiento entre los pueblos que conforman la nación». De ellos aseguró que deben mostrarse «unidos ante el momento de dificultad que estamos pasando».

En el lado opuesto, centrándose en la Comunidad de Madrid, se posicionó Ayuso, que afirmó que Madrid es «universal» y «no vamos a inventar ahora el regionalismo madrileño; aquí somos todos Madrid, porque el 45% de los que están aquí ni siquiera han nacido en esta región». También subrayó ese Madrid-España: «Madrid es contrapeso, no un terruño al que nada le ha de importar lo que ocurra en otros rincones del país».

Dos generaciones, un partido

También deja claro Feijóo, que cedió el cierre del Congreso a la presidenta de Madrid, que él y Ayuso son de «dos generaciones» y «personas distintas» con «formaciones distintas». De ahí las diferencias de planteamiento pese a «la unión» bajo las mismas siglas de los populares. «Los dos creemos que a la política se viene a servir y no a servirse. Los dos creemos en una política donde solo tenemos el objetivo de acertar. Es evidente que de Isabel y de mí se han dicho muchas cosas, cuando éramos colegas, ahora ya no lo somos. Cuando el PP va bien, siempre hay alguien dispuesto a desestabilizar», concluyó, para reafirmar la identidad compartida.

Pero Ayuso cerró por otro lado, con «el choque de estilos», que es «un choque de nada» cuando se es «una familia» y, sobre todo, selló: «Tú vas a ser presidente», con ella en su mejor papel.

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