Maersk

España podría convertirse en uno de los polos mundiales de producción del combustible renovable que sustituirá el combustible fósil que hoy mueve el transporte marítimo y ser un puerto de referencia en el que recalen barcos para repostar. Este es el futuro en el que podría desembocar, si todo va bien, el plan que el gigante mundial de transporte marítimo Maersk tiene para España, elegida como uno de los cinco o seis puntos que está identificando en todo el mundo para producir metanol verde, el combustible con el que pretende sustituir el gasoil en sus barcos completamente para 2040. El Gobierno estima una inversión de unos 10.000 millones y hasta 85.000 empleos directos e indirectos con un proyecto del que este jueves han puesto una primera piedra el presidente, Pedro Sánchez, y el consejero delegado de A.P. Moller – Maersk, Søren Skou, en un encuentro en Moncloa.

Posteriormente, el directivo de Maesk se ha desplazado al Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, donde ha firmado con la ministra, Raquel Sánchez, un protocolo para el impulso de combustibles alternativos, que es un punto intermedio desde que la multinacional decidió que España podría ser un país adecuado para producir parte del metanol verde que necesitará para sus barcos y el inicio real del proyecto, que eventualmente se producirá en junio del año que viene, cuando estén cerrados todos los detalles técnicos que todavía están pendientes. Entre ellos, el de la financiación. Fuentes del Gobierno insisten en que Maersk es quien lidera el proyecto y que España «acompaña» pero también habrá inversión pública, previsiblemente del Fondo de Recuperación de la UE, dado que se trata de un proyecto relacionado con la transición ecológica. De momento, se desconoce cuánto dinero pondrá España ni si habrá bancos y otras grandes empresas dispuestas a invertir. «Tenemos mucho dinero de fondos europeos para transición ecológica», dicen en el Gobierno, donde recuerdan, por ejemplo, los planes estratégicos para renovables e hidrógeno o la industria naval.

Galicia y Andalucía

Maersk prevé situar en Galicia  y Andalucía centros de producción de metanol verde, que se obtiene a partir de hidrógeno renovable, en cuya producción el Gobierno insiste en que España será líder. A falta de un anuncio oficial por parte de la multinacional, que tampoco se ha hecho este jueves, se habla de Ferrol y Huelva, que empezarían a trabajar de forma progresiva. El Gobierno quiere que el ‘hub’ español de metanol verde de Maersk tenga dos sedes, en estas dos comunidades y con cuyos gobiernos autonómicos ya ha habido contactos. Sin embargo, de momento todo apunta a que solo está asegurada un primer puerto -Maersk tendrá que desvelar de cuál se trata- que empezaría a funcionar el año que viene, una vez que se firme el acuerdo con todos los detalles, en junio. Dependiendo de cómo avance el proceso y de que se confirme que, como cree Maerks, el combustible renovable para barcos es el metanol verde y no otra opción, el amoniaco verde, la naviera decidirá empezar la actividad en el segundo centro español. Bien para producir metanol verde o amoniaco renovable, esperan fuentes del Gobierno, que aseguran que España también está en disposición de generar el amoniaco.

En Moncloa hablan de un «gran proyecto» que pondrá a España en el nuevo mapa mundial del transporte por mar como pionero del combustible por el que debe sustituir el gasoil en 2050 y como punto de referencia para repostar. España aspira a ser uno de las zonas que abastecerán a los barcos y por las que «tendrán que pasar». 

Moncloa afirma que el riesgo de mercado es «nulo» puesto que Maerks producirá el metanol verde que necesita para sus propios barcos y, aunque el proyecto no está cerrado del todo y faltan detalles tan importantes como la financiación, mantienen una elevada confianza en que el proyecto llegará a buen puerto. El grado de certeza de que será así es «muy elevado», dicen en Moncloa, donde niegan que el trato con Maersk esté sujeto a «ninguna condicionalidad», más allá de la implicación del Gobierno español «porque si no hay acompañamiento para que el proycto salga, no sale».

Además de contar con una parte de financiación del gobierno español, Maerks quiere controlar todo el proceso de producción, desde la generación de electricidad con placas fotovoltaicas y torres eólicas que el Gobierno todavía no ubica pero se inclina por repartir por más zonas además de las que estén más próximas a los puertos elegidos. En concreto, se calcula que la compañía necesitará 4.000 MWh hasta 2030 -el año pasado, en España se instalaron 21.000 MWh-, en terrenos que ya ha ido comprando para ello y otros que adquirirá. El Gobierno les garantiza además acceso al sistema eléctrico, con preciados puntos de conexión a la red y afirma que las plantas renovables estarán «en muchos sitios de España”.

Descarbonización

Si todo va según lo previsto y en junio del año que viene se decide que el proyecto eche a andar, España se convertirá en el segundo polo mundial de los cinco o seis que busca Maerks, para producir el combustible renovable que necesitará una flota de 750 barcos. El primer acuerdo como el que firmarán este jueves el Sánchez y los directivos de la compañía fue con Egipto y todo parte de una estrategia a medio plazo que consiste en sustituir para 2040 todo el combustible fósil que mueve sus barcos por uno de tipo renovable, algo todavía incierto pero en el que el metanol verde tiene muchas papeletas para desplazar el gasóleo. 

Esta multinacional, presente en todos los continentes, con más de 100.000 empleados y con una cuota de mercado del 20% del transporte marítimo mundial, consume unos 10.000 millones de toneladas de gasoil y en la transición ecológica a la que se ha comprometido no encuentra a ninguna empresa capaz de producir el metanol verde para ella. Mientras que en la industria automovilística ha sido relativamente fácil cambiar de motores de combustión a motor eléctrico, es mucho más complicado en el transporte marítimo, que tiene que sustituir el combustible fósil por el metanol verde, que se obtiene a partir del hidrógeno verde mezclándose con el CO2 biogénico que se obtiene a partir de la biomasa.También en este asunto, Francia presiona para que pueda obtenerse a partir de la energía nuclear y no solo de fotovoltaica y eólica pero fuentes del Gobierno español insisten en que Maersk ha elegido España con su propuesta de hidrógeno verde.

Es ahí donde entran países como Egipto, España y otros que todavía no han sido desvelados, como la muleta que necesitan para contar con ese combustible renovable. Según explican fuentes del Gobierno, Maerks necesita contar con20.000 millones de tonelada de metanol verde para sus barcos en 2040 (tiene la mitad de potencia calórica que el combustible fósil, de modo que necesita el doble) y se dispone a producir unos 12.000 millones en sus propias instalaciones. Para los alrededor de 8.000 millones que faltan ha empezado a localizar lugares que por tecnología o por ubicación pueden ser estratégicos para una flota que transporta mercancías para todo el mundo.

El proyecto que se plantea en España contempla la producción de 2.000 millones de toneladas de metanol verde entre la segunda mitad de 2023 y 2030, en tres fases. En la ‘fase 0’, hasta 2025, se deberán producir las primeras 200.000 toneladas. La segunda fase, hasta 2027, un millón y para 2023, dos millones de toneladas más.

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