maniobra de Batet

Hasta que no vieron las votaciones en la pantalla, muchos en la bancada del PSOE y del Gobierno no respiraron aliviados. «No nos podemos relajar»; «no nos podemos confiar» eran frase que se repitieron a lo largo de la jornada de este miércoles. La ajustada votación y la experiencia de la caótica aprobación de la reforma laboral-que salió adelante gracias al error de un voto de un diputado del PP- hacían de la prudencia la nota predominante.

Esta vez, las cuentas cuadraron y los apoyos previstos se confirmaron, pese al desplante de formaciones como ERC por el caso del espionaje a líderes independentistas. El match ball se superó gracias a Bildu, pero no sin dificultades. Superado el susto y consumada la amenaza de los republicanos catalanes, ahora en el Gobierno esperan que el independentismo valoren y consideren la premura dispuesta por La Moncloa y por Meritxell Batet,presidenta del Congreso, para llevar a cabo la maniobra que les ha permitido de manera «inminente e inmediata» ser miembros de la comisión de secretos oficiales en apenas tres días desde que se hizo firme este propósito.

El Congreso votó este miércoles el ingreso en este órgano de los representantes de partidos como ERC, Bildu, Junts o la CUP. Todos obtuvieron luz verde al superar los 176 votos requeridos. Los últimos tres partidos estarán por primera vez sentados en esta comisión donde, por ejemplo, se aborda lo relacionado con el CNI. En concreto, podrán asistir Mertxe Aizpurua (EH Bildu), Gabriel Rufián(ERC), Miriam Nogueras (Junts) y Albert Botran (CUP).

La modificación exprés de la norma impulsada por Batet, a sugerencia del propio Gobierno, suprimió la exigencia en vigor desde 1982 de concitar el apoyo de tres quintos de la Cámara (210 votos), lo que obligaba al consenso entre el PSOE y el PP, y se sustituyó por el nuevo requisito de llegar sólo a los 176 votos.

«El Gobierno ha mostrado su máxima predisposición a explicar el caso Pegasusy a agilizar la constitución de la comisión de secretos oficiales. Eso, en Cataluña, se tiene que valorar y deben ser conscientes», explican fuentes gubernamentales.

Si bien se da por descontado que no hay nada que hacer con Junts y la CUP, esperan que ERC y Bildu sí valoren el gesto y la decisión de sortear el veto del PP para que tengan acceso a cuestiones relativas a la seguridad nacional del país.

Tanto en La Moncloa como en el PSOE esperan que la tensión con el nacionalismo se pueda ir desinflamando y que la celebración en los próximos días de la primera reunión de la comisión de secretos oficiales, con la presencia de la directora del CNI para dar explicaciones sobre el espionaje, ayude a reconducir una relaciones en las que ahora predomina la desconfianza. «Tenemos la conciencia muy tranquila. Estamos tranquilos», es el mensaje que manda La Moncloa.

«El Gobierno está dando pasos en la transparencia para saber qué hay de cierto en las informaciones que dio The New Yorker y es importante seguir con el diálogo y los pasos que se han dado hasta ahora», añaden desde el Gobierno.

En el Ejecutivo creen que la legislatura es reconducible con el apoyo de los nacionalistas pese a la tensión reinante. Dos vías son prioritarias para ello:celebrar la primera reunión de la comisión de secretos oficiales y recomponer el diálogo con los socios de gobernabilidad.

De ahí que en sectores socialistas provocara extrañeza el temperamento y la dureza de las respuestas de la ministra de Defensa, Margarita Robles, esta semana en el Senado y el Congreso a los independentistas catalanes. La orden es mano tendida.

Así lo resumen en el PSOE: «Actuar con madurez política para intentar restablecer la comunicación entre los grupos del Congreso para impulsar lo que resta de legislatura».

Desde las filas socialistas, incluso, no se dudó en resaltar la posición «responsable», incluso de «sentido de Estado» y de «altura de miras» de Bildu. «Puedes estar de acuerdo o en desacuerdo con sus postulados, pero una formación como Bildu hace un ejercicio de mayor responsabilidad y sentido de Estado que algunos que se llenan todo el santo día la boca de patriotismo de pandereta, mascarilla, comisiones y pulserita», escribió en las redes sociales el portavoz socialista en al Comisión Mixta de la Unión Europea, Pere Joan Pons. «Bildu mostrando más sentido de Estado que PP y Vox», reflexionó el diputado por Madrid Daniel Viondi.

La fragilidad parlamentaria del Gobierno hace de cada votación determinante una suerte de potro de tortura por las exigencias y avisos de ruptura de la confianza de socios como ERC, Bildu o el PNV. El Ejecutivo, que tiene en cartera leyes importantes para sacar adelante en el Congreso -como la ley del sólo sí es sí; la ley audiovisual; la ley trans; la de memoria histórica...- asume que es una legislatura de «ley a ley», de negociaciones «día a día».

El Gobierno y el PSOE se han movilizado para tratar de no perder los lazos con los nacionalistas, pero al tiempo quiere trasladar que permanece abierto a pactos con el PP. «El Gobierno de España quiere llegar a acuerdos con el PP», dijo la ministra de Hacienda, María Jesús Montero.

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